miércoles, 13 de diciembre de 2017

Vanesa, con la disculpa de la Constitución


Estábamos en el hotel, el periodista de La Nueva España había quedado en venir a las doce para entrevistar a Vanesa Llaneza, concejala de Empleo, Comercio y Desarrollo industrial del Ayuntamiento de Langreo; la gerencia nos había cedido amablemente la sala de lectura para hacer la grabación en buenas condiciones, habíamos llegado con tiempo para prepararlo todo. En la televisión nacional hacían propaganda de la Constitución.
  • Hace treinta y nueve años, nosotros nos opusimos a esta Constitución; era una postura difícil de explicar, porque parecía entonces la panacea, la publicidad oficial decía que solucionaba todos los males. Luego fue tratada como la Sagrada Escritura; ahora reconocen que igual hay que retocarla. Pero poco, por si se rompe.
  • Vanesa: No garantiza los derechos de las personas que vivimos de trabajar. Mira los últimos datos del paro, aumentando, pese a los contratos temporeros de la Navidad; la mitad de la gente parada no tiene ningún tipo de ayuda, en Asturies 30.000 personas no ingresan nada. Solamente el 7’8% de los contratos son indefinidos, y el trabajo es precario, no se llega a final de mes.
  • En Cáritas y Cruz Roja no disminuye el número de solicitantes de ayuda. La Red europea contra la pobreza da cifras alarmantes.
  • V: El desempleo no tiene solución, siempre habrá personas sin trabajo. Hace falta repartir mejor la riqueza, que hay suficiente en el mundo para que nadie pase hambre.
  • La Renta básica…
  • V: En el inicio de Podemos formaba parte del programa; luego se escondió por motivos electoralistas.
  • En una de las candidaturas asturianas reaparece.
  • V: Sí, pero reformulada, algo así como una prueba local. Hay que decirlo con todas las letras: Renta básica universal; cualquier ciudadana, por el hecho de serlo, tendría asegurados unos ingresos sobre el umbral de la pobreza.
  • Dicen que eso generaría vagos.
  • V: ¿Una familia puede vivir con 425 euros? Pongo esta cifra porque es, aproximadamente, por donde andan las ayudas; no da ni para la luz, a poco que te descuides. Sin embargo, hay algunas que no quieren ni que se pague eso, llaman vagos a quienes no trabajan cuando no hay dónde hacerlo.
  • Interesa que haya parados, para bajar los salarios
  • V: ¡Pues claro! La gente coge lo que les den, se dejan de cumplir los convenios de sector, que ahora, con la Reforma laboral se pueden saltar tranquilamente. Se aprovecha para conseguir empleados dóciles y en condiciones de trabajo inhumanas: Personal de hostelería asegurado por cuatro horas y trabajando diez, o sin horario, directamente; gente que no se puede quedar de baja por enfermedad, porque la despiden…
  • ¿Qué hacen los sindicatos?
  • V: No sólo ellos, la Inspección de trabajo debería cumplir su misión con más energía. Yo sigo afiliada, aunque en ocasiones me encorajino; tengo buenos compañeros en el sindicato, sin embargo, a veces se dejan llevar por el desánimo, parece como que ya no se pudiera hacer nada. Por otra parte, hay miedo a afiliarse, hablar de estos temas en la empresa puede enseñarte la puerta de salida. Felicito a quienes, en estas condiciones, siguen manteniendo su compromiso sindical, con una dura y cada vez más necesaria tarea, apenas reconocida.
  • Las soluciones, de todas formas, son políticas. Diego Cañamero repite una frase que suelo citar: “Hay que quitarles el Boletín Oficial”
  • V: Esa es la razón de iniciar Podemos, llevar a las instituciones el sentimiento de la gente que se quejaba en la calle de la política de austeridad, de quienes encontraban dinero para reflotar bancos y se lo negaban a la población. Después de tanto sacrificio la deuda pública ha subido desde el 68% al 100% del PIB, mientras que solamente el 54% de las personas desempleadas tienen protección del sistema.
  • Sin embargo, tú reconocías a la prensa que las instituciones os habían podido.
  • V: No exageres, no he dicho eso. He reconocido que el trabajo en ayuntamientos y gobiernos autonómicos ha absorbido gran parte de nuestros esfuerzos, que los círculos, nuestra razón de ser, se habían visto debilitados por ello; incluso en algunos lugares han desaparecido. Por eso mismo he presentado mi candidatura a la Secretaría general de Asturies. Con un equipo de personas que piensa en revitalizar las relaciones con la calle, vamos a recuperar los círculos, a devolverle la palabra a la ciudadanía.
  • El año próximo elecciones.
  • V: Mi forma de pensar no hace de Podemos una máquina electoral; ni nos preocupan los puestos en las listas electorales, ni el programa de nuestra candidatura lo designan las encuestas, sino las necesidades reales de la gente. Te recuerdo que 2019 no empieza con urnas, sino con una Marcha por la Renta básica; esos serán nuestros primeros pasos.

Al final el periodista no apareció, llamó disculpándose, estaba demasiado ocupado. La prensa comercial asturiana ha dedicado bastantes páginas al proceso de elecciones primarias en Podemos; ha sido presentado como una pelea, casi cruenta, por el poder. Las ideas que se confrontaban casi no han aparecido, ceder este espacio a mi amiga Vanesa Llaneza es una aportación a la reflexión de quienes participan en el proceso y de quienes son meros espectadores.

martes, 10 de octubre de 2017

La fiesta de la banderita.



No suelo ondear banderas, la verdad; tal es así que este año ni siquiera acudí a la de Cruz Roja. Desde la infancia tengo aversión a los uniformes. Reconozco que, en ocasiones, pueden ser útiles, por ejemplo, cuando empiezas a jugar al fútbol con compañeros que no conoces bien; o en el caso de la foto que nos ilustra: los camareros de esta cafetería de Málaga no tienen que explicar en veinte idiomas que ésa, exactamente ésa, es la tortilla española.

Sin embargo, las banderas habitualmente suelen tener un uso militar o paramilitar: la enseña de quienes quieren ser diferentes de otros, a los que, sin ninguna duda, consideran claramente inferiores en méritos para dar gloria al género humano. Las banderas separan; de la misma raíz es la palabra bandería, facción, de connotaciones desagradables.

Hay en estas últimas semanas inflación de banderas, y el exceso origina, necesariamente,
abaratamiento; al final, cualquiera se envuelve en sus colores, sin saber muy bien a cuento de qué, y termina siendo un acto vulgar. He visto moverse bajo los mismos colores a especímenes humanos de tan diverso pelaje que me ha dado más risa que pena.
Salen a defender a la Patria, dicen. Y eso, ¿qué es lo que es? Porque los más grandísimos patriotas, en Madrid y en Barcelona, se ha sabido que tienen los dineros en Suiza y en Andorra. Antes de sacar las banderas, de llamarnos a salir a la calle para defender la nación, ¿no sería conveniente que repatriasen las pelas, que reconocieran que nos han robado? ¡Patriotas de tres al cuarto, familias de bandoleros!

El Dinero no tiene patria. ¿Debe tenerla el Trabajo?  Es cierto que nos sentimos más ligados a la gente que tenemos próxima, a nuestros vecinos, y que nos gusta ver que se encuentran bien, y trabajas coco con codo por los intereses comunes. Pero yo no tengo nada en común, por ejemplo, con el presidente de la asociación asturiana de empresarios, que se lleva para su casa un millón de euros anuales, pese a que su empresa viene dando pérdidas recurrentemente en los últimos años. Ni puedo salir a manifestarme bajo la misma bandera que Rodrigo Rato, carne de presidio, hijo de bancario encarcelado.

Siento más próximo a mí la preocupación de los pensionistas griegos, tan lejanos en kilómetros y en lengua, pero que sufren como yo el hecho de que nos recorten la paga mensual mientras los precios no se detienen. Siento más cerca de mi corazón a la madre senegalesa que ha perdido dos hijos en la mar, buscando en patera un futuro, y ahora le han llegado los restos del tercero, ahogado en una balsa de una plantación de arándanos en la que trabajaba.

Cuando el Señor Montoro dice que los próximos presupuestos enterrarán la crisis me asusto, veo un hoyo donde nos meterán a todos; el hoyo de la pobreza crónica. Y me dan ganas de largarme, por eso entiendo que muchos trabajadores catalanes quieran irse; en cualquier caso, no me parece que vayan por el buen camino, me parece que saltan de la sartén para caer en las brasas. No es buen negocio huir del gobierno del Partido Popular, aunque cada día les empuje a ello, para entregarse a uno de los de Convergencia, o cómo se llamen ahora.

Pujol se libró del asunto de Banca Catalana pactando con Felipe González, ahora ha caído con todo el equipo de la mano de un PP, que acusa a su sucesor de saltarse las leyes. Ellos, que han destruido el ordenador con las pruebas de Bárcenas, ellos, cuyo presidente ha perdido la memoria definitivamente para estos asuntos. Ellos de quienes la fiscalía ha dicho que se financiaron por la vía del delito, cuyo comité ejecutivo terminará reuniéndose en un penal, en lugar de la sede construida sobre el latrocinio. Ni unos ni otros pueden enarbolar otra bandera que la negra de calavera con tibia y peroné cruzados.

Dice el gobierno que el govern se salta la Ley. Las cosas pueden ser legales y no ser justas; las leyes no son de inspiración divina como pretendían los faraones, Moisés o Mahoma, son normas humanas y, por ende, mutables, en función de la evolución social. La actividad política o sindical, que para nosotros es común, era sedición militar para Franco, hasta treinta años de cárcel. La pena de muerte es legal en USA e ilegal en España. El divorcio estuvo prohibido, y sólo la firme decisión de las mujeres españolas lo hizo legal.

Las fronteras, que no son más que líneas dibujadas en un papel por los gobernantes, son igualmente modificadas a cada ventolera; Europa es el mejor ejemplo de dibujo cambiante. Moldavia fue rumana y rusa, ahora en parte independiente; el norte de Polonia, los países bálticos fueron alemanes, rusos, polacos o suyos mismos. Noruega o Finlandia son independientes desde anteayer. Y no me acerco al Oriente medio porque eso es, literalmente, sangrante.

El Derecho de autodeterminación es universalmente reconocido. Menos cuando nos toca de cerca. Hay quien defiende a los kurdos y ataca a los catalanes. Rubalcaba mintió como un bellaco cuando dijo: “El PSOE ni está, ni estuvo, ni estará, por el Derecho de autodeterminación”. Cualquiera que tenga un poco de memoria recordará que ese derecho estaba explícitamente recogido en el programa socialista, hasta que lo escamotearon en tiempo de nuestro señor Felipe; al igual que recogieron la bandera republicana, con disculpas banales.

No estamos para banderitas, ni para fiestas las personas que trabajamos. En el mismo momento en que escribo estas líneas, miles de jubilados llenan las calles de Madrid exigiendo pensiones dignas. Me parece más importante este hecho que todas las movilizaciones acerca del problema catalán, sin embargo, la cobertura mediática es claramente inferior, porque a los medios oficiales les interesa ocultar que la gente malvive; eso, en su opinión, sólo pasa en Venezuela. Y quieren seguir con la escalada bélica.

¿Bélica? ¡Hombre, no exageres! No exagero nada. Aún a riesgo de mi salud, leo la prensa de la derecha; no El País, mala franquicia, sino el original, ABC. Es de ver, los lectores llamando, por ejemplo, a decretar el estado de excepción. Tengo, otrosí, a vuestra disposición un vídeo del venenoso Jiménez Losantos llamando al gobierno pusilánime por no usar toda su potencia de fuerza. En la misma línea que Josemari Aznar, eminente pensador injustamente postergado, que escribe “toda cautela desaparece cuando se comprende la magnitud de la amenaza”, y llama a Mariano a dejar la inacción, activar,-más cauto en el lenguaje que Jiménez-, “toda la potencia política prevista en defensa de la Constitución”.

Porque éste es el nuevo texto sagrado, la Constitución. Muchos dijimos en 1978 que era escasa, que no solucionaba los problemas de las gentes que vivimos de nuestro sudor, que perpetuaba a los herederos del franquismo. Y nos dijeron que éramos excesivamente radicales. ¡Vaya! Ahora otros dicen que es una manta escasa, que si te tapas la cabeza se te enfrían los pies. Tarde. Porque, mientras tanto, del rey abajo, los nietos de los de antes “han tenido el brasero lleno de bellotas y castañas, y quien las dulces patrañas del proletariado que rabió les cuente”.


Esos mismo nos llaman a sacar a pasear la bandera de la Monarquía, llenándonos el cerebro de fervor patrio. Como apoyo usan tácticas de agitación imprudentes. ABC del sábado: La Generalitat prepara un ejército para cuando lo de la independencia. No es broma, aseguran que en el aeropuerto del Prat hay un grupo especial de 150 guardias civiles “ante la previsión de que grupos afines al independentismo cumplan su amenaza de tomar el control de infraestructuras como aeropuertos, puertos y fronteras”.


Parece ser que la Generalitat el año pasado no recibió permiso para comprar 850 subfusiles de un tipo que los hace “muy eficaces para la lucha contra el yihadismo o resolver situaciones como las acontecidas en los últimos años en París, Bruselas, Londres o la misma Barcelona y Cambrils este último verano”. Pero el gobierno español, muy astuto, se dio cuenta de que no era ese el objeto del armamento, sino “organizar y armar un regimiento de unos 2.000-3,000 efectivos o una compañía especial con pretensiones de ofrecer una resistencia urbana importante”.

Por lo que se ve no son muy listos en la Generalitat y los pillaron. Lo que sí hay que reconocer es que son ahorradores, una virtud que se adjudica al estereotipo de catalán que se usa en Madrit. Si para armar a 2.000 tipo compran 850 fusiles, tendrían que alternarse en el uso; los lunes, miércoles y viernes los de placa par, el resto de la semana los de impar. Si van a organizar a 3.000 entonces en el contrato deberá figurar que las herramientas las ponen ellos. El ejército en el que yo sufrí la mili estaba mucho mejor equipado, cada uno tenía derecho a su propia escopeta.

El ambiente pre-bélico es el caldo de cultivo que permite a Pablo Casado, joven promesa del PP, hacer unas manifestaciones en las que amenaza al President, “que tenga cuidado Puigdemont, no vaya a acabar como Companys”. Para quien no conozca la historia hacerle saber que Lluis Companys declaró la República catalana en 1934, igual que Manuel Grossi proclamó la República socialista en el balcón del ayuntamiento de Mieres, en plena euforia revolucionaria. Ambos fueron encarcelados. Cuando triunfaron los militares golpistas, se refugiaron en el exilio francés; Companys fue detenido por los nazis, gracias al gobierno colaboracionista de Vichy y a un policía español de apellido Urraca, jefe de una banda de espias, entregado clandestinamente a Franco y fusilado tras uno de los miles de juicios-farsa. Entiéndase la gravedad de la amenaza del portavoz de los marianistas.

Estas actitudes, las incalificables manipulaciones, son la gota que colma mi paciencia. No sirve de nada informarse por los medios oficiales; tiene uno la suerte de tener amistades en Catalunya que están viviendo el asunto, las movilizaciones han sido bien pacíficas, y masivas. Se puede discrepar, se puede discutir, pero no tiene sentido enviar a la policía a abrir cráneos.

¿Qué se puede hacer? Esta constitución no sirve, cada día le aparecerá un nuevo achaque, es un coche viejo que no tiene reparación. Que dimita el rey que se sustenta en ella y abramos un periodo constituyente; dotémonos de una nueva Carta magna que asegure el funcionamiento democrático, los equilibrios entre los territorios, y una renta básica que garantice que nadie cruce el umbral que le sumerge en la pobreza. Es decir, una constitución que garantice los derechos de las personas que vivimos de nuestro trabajo


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sentimientos invisibles. El círculo mágico


Todo comenzó en mi decimotercer cumpleaños, cuando al soplar la vela, deseé que nunca se apagara. Fue mi primera decepción, había ideado el plan al milímetro: si la vela no se apagaba, el cumpleaños nunca terminaría, y podría ser un niño para siempre; pero fracasé. Aquello me marcó, era la primera vez en mi vida que realmente deseaba algo, y todos decían que podías pedir un deseo en tu cumpleaños… me sentí profundamente engañado, y prometí que jamás volvería a creer en la magia.
Este cuento ha aparecido en el nº 30 de la revista "Sentimientos invisibles", León julio 2017. Su autor, Jorge Ramos, es responsable de la edición, también en papel, de la publicación “El silencio es miedo”, en la ciudad de Palencia. El dibujo de cabecera es de Camino Fdez. Viejo.
A los 23 años, tras finalizar mis estudios de animación sociocultural, por puro despecho me convertí en mago. La llama del odio ardía con fuerza en mi interior, y para poder soportarlo cada noche ejecutaba mi mejor truco: desaparecer entre el humo, y aparecer al día siguiente con esa sensación de impasividad que otorga la resaca de hachís.
Siguiendo con mi carrera como mago apócrifo, y en honor a los más grandes, los tres Reyes Magos, a los 25 me transformé en camello. Pero no era un camello cualquiera: sabía hablar, y tenía los mejores precios. Además, el subterfugio era tan bueno que solo los iniciados podían reconocerlo, y era capaz de pasearme por la calle transformado en animal sin que la gente corriente me reconociera… hasta que un día uno de mis trucos salió mal, y terminé en prisión. Comprendí en ese momento que no era tan bueno como pensaba, y que debía aprender nuevas artes si quería llegar a ser un gran brujo.
Tras cuatro años como ilusionista en el penal de La Moraleja, ensayando el número del buen chico, me redujeron la condena por buena conducta y me consagré al ejecutar la gran obra de liberarme de los grilletes. Entonces, decidí volver a las raíces más puras de la magia, recuperar la esencia ancestral de este bello arte y homenajear sus respetados orígenes chamánicos; además, cultivar setas alucinógenas era muy fácil y no había legislación al respecto. Fueron buenos años, obtuve una estabilidad poco conocida en el mundo de estas “profesiones libres” y pude dedicarme a la introspección, aumentando mis poderes de forma considerable, hasta el punto de que no solo yo podía transmutar, si no que también podía convertir a otros seres humanos en mulas y camellos. Todo un logro, al alcance de unos pocos privilegiados, del que me sentía profundamente orgulloso, aumentando ese fuego interior que me daba la fuerza para seguir creciendo e iluminando con mi rabia todo cuanto tenía a mi alcance.
Casi sin darme cuenta, y gracias al poder que emanaba de mi joven corazón herido, había desarrollado habilidades alquímicas, y cada día convertía el plomo de las balas de mis acólitos, en oro que llenaba mis arcas. Al descubrir estos sortilegios, no pude dejarlo ahí, mi titilante voluntad exigía de mi ego que desarrollara al máximo ese potencial, y construí varios laboratorios en donde practicar nuevos encantos que aumentaran el dominio con que humillaba a esa magia traidora que no había escuchado mis suplicas. Hallé así un nuevo mercado para mis conjuros, el de las drogas de diseño, y mi dominio de lo esotérico alcanzó entonces su máximo exponente. No había hechicero sobre la faz de la tierra que me hiciera sombra.
Y curiosamente, como pasan las cosas en la vida, cuando me encontraba en la cima de mi éxito, ocurrió lo impensable: un famoso mago, de los de verdad, actuaba en la ciudad. El rencor me dominó, y no pude evitar llenar el evento con mis chicos, para que la gente pudiera decidir quién era el más poderoso de los dos. Pero los inquisidores decidieron tomar parte en aquel momento, y aparecieron por todas partes con sus mantos azules y sus varitas reglamentarias: la mayoría de mis adeptos habían aprendido a volar y a desaparecer, pero uno de mis discípulos cayó en la redada. El chaval, que tenía 13 años recién cumplidos, dio el soplo e inmediatamente me apagué.
En el mundo etéreo, volátil, del Internet, "Sentimientos invisibles" se empecina en salir cada mes impresa en papel. Una revista para tocar, para compartir, para disfrutar. Para leer, para dibujar, para escribir. Si quieres participar en ella, recibirla o apoyarla, hazlo a través de la dirección:


martes, 25 de julio de 2017

Te ruego, por favor, que no nos traigas el avión


La señora, bastante mayor, estaba asustada, “¿Por qué hay tantos aviones hoy en Gijón?” Antes, al comienzo de la exhibición, las gaviotas habían huido despavoridas de la playa, tierra adentro; la cuñada de Mariajesús había recogido la ropa tendida, pensando que tronaba. Los aparatos militares atronaban la ciudad, en ruido insoportable, aplaudidos, como espectáculo de circo, por gentes entre las que se encontraban muchos varones disfrazados de cuando hace tantos siglos hicieron la mili.

Se ha convertido en una desagradable costumbre hacer propaganda de la guerra como un atractivo turístico del verano gijonés. Y los padres abren la boca como niños y llevan a los propios a sentarse ante los mandos de una máquina de matar como si fuera un juguete. Pero la guerra no es un juego de ordenador, aunque desde que los sinvergüenzas sin alma (Bush, Blair y su lacayo Aznar) atacaran Iraq y se transmitiera en directo, parece todo una hermosa película de acción.

Pero la guerra no es ficción multicolor. Es destrucción de bienes y vidas. Son asesinatos y robos disfrazados con buenas palabras por periodistas comprados. Los bombardeos dejan una señal indeleble en el alma de quien los ha sufrido. Estoy estos días trabajando sobre la experiencia de los niños evacuados de España para librarlos del golpe militar de Mola, Queipo del Llano y Franco; sus cuidadores relatan el pánico que tenían a los aviones. En uno de los campamentos de recepción en el Reino Unido la tranquilidad de la tarde fue lastimosamente interrumpida cuando un aparato cartográfico pasó volando bajo, para fotografiar las zonas. Los niños huyeron aterrorizados y se tardó todo el resto de la jornada en sacarles de los escondites. Un exiliado desde Francia me contaba en su carta como uno de las mayores pesadillas de su infancia asturiana el recuerdo de los aviones italianos ametrallando a su familia mientras huían con lo puesto desde Nava hacia la costa.

Las referencias de la Guerra de Vietnam, con los bombarderos USA sembrando de napalm las chozas y los campos de arroz dan idea de la inhumanidad de la humanidad. El napalm es un producto incendiario que se queda pegado a la piel, originando quemaduras que penetran en el cuerpo sin posibilidad de detenerlas.

En la última Guerra de los Balcanes la OTAN masacró a la población civil con el banal comentario de “daños colaterales”. Pero, además, las armas se volvieron contra sus propios soldados; el uso de munición de uranio empobrecido originó en muchos de ellos una pérdida de glóbulos rojos espectacular. Mientras Federico Trillo (¿te acuerdas de él?) afirmaba en el Congreso que “entre los militares españoles no se dan casos de leucemia” en el Hospital Valle del Nalón, el héroe Manolito, natural de Langreo, soldado raso profesional, guardaba cama sin que los médicos acertaran con la causa y el tratamiento de su anemia crónica.

Hace poco ha sido publicado el libro Gernika, del historiador Xabier Irujo. Como estas historias no se estudian en el Bachillerato debo deciros, queridos niños, queridas niñas, que en 1936 un grupo de militares se rebeló contra el gobierno constitucional de la República al grito de “¡Viva la República!” (Luego ya cambiaron los alaridos por otros menos democráticos) Como la población  les hizo frente quisieron acallarla mediante el terror y así, por ejemplo, bombardearon sin contemplación la villa de Durango. Aún les pareció que no habían asustado bastante, así que, en día de mercado, arrasaron Guernica, que no tenía ningún objetivo militar. Una acción perfectamente planificada para mejor entrenamiento de los pilotos del nazismo alemán y del fascismo italiano.

Este hecho se conoció internacionalmente por la crónica de un valiente periodista inglés, George L. Steer, que transmitió desde el lugar de los hechos, impresionado por la crueldad, al Times y al New York Times. Ante la repercusión mundial la propaganda de Franco hizo correr la especie de que Guernica había sido destruida por sus propios habitantes antes de huir. Luego la mentira se perfeccionó, para explicar las huellas de tanta explosión, con la leyenda de mineros asturianos dinamitando los edificios.

Pero no fueron los alemanes hitlerianos los inventores de tan funesta estrategia; el bombardeo como arma de terror procede de los ingleses, y empezó la idea, ¡oh casualidad!, en Kabul. Una rebelión de afganos contra el Imperio estaba generando dificultades, hasta que el capitán Robert Halley propuso bombardear la capital; el Times informó de pavorosos incendios, el emir pidió la paz. El nombre del único aparato que participó ha quedado para la historia, el Old Carthusian, como desafortunadamente tendremos que recordar el Enola Gay.

La broma se repitió poco después en Somalia, una nueva rebelión contra la ocupación británica fue sojuzgada arrasando la ciudad de Taleh, residencia del cabecilla. Churchill era entonces Ministro de la Guerra (ahora se dicen de Defensa) y se pavoneaba en el Parlamento:  “La de Somalia ha sido una de las guerras más baratas de la historia, con un coste de 30.000 libras en bombas hemos ahorrado una expedición que nos habría costado 2’5 millones”.

Así que ya se le dio al asunto calidad de científico; se preparó un plan de formación de pilotos, Churchill fue nombrado Ministro para las Colonias y reunió a sus delegados en ellas para explicarles de qué manera, mediante el miedo a la aviación, podrían tener sujetas a sus poblaciones sin ocuparlas. Hasta un tal MacKay escribió un ensayo acerca de la eficacia de matar desde el aire, “La influencia de los aviones en el futuro para la defensa del Imperio”, donde explicaba que eso de bombardear era inequívocamente más barato; n o había duda de la eficiencia de las máquinas, “No importa cuántos hombres ponga el enemigo sobre el campo de batalla, será incapaz de proteger sus pueblos, sus ganados y su maíz”.

Esa escuela fue rápidamente copiada por los militares del Reich, la ensayaron en España y luego Europa fue un volcán. Doblegar a somalíes o afganos, armados con escopetas viejas, fue barato; la Segunda guerra mundial fue carísima en vidas y haciendas. Los americanos del norte usaron el mismo terror, amplificado hasta límites inhumanos en Hiroshima, una bomba definitiva.

Al día de hoy los bombardeos son el mayor arma de desmoralización de la población, que se ve metida en guerras que no ha originado, pero que sufre las consecuencias en sus carnes. Iraq, Qatar, Cisjordania, Libia, Siria…Inocentes cayendo a diario, millones de personas que se quedan sin sus hogares, sin sus paupérrimos enseres, niños traumatizados de por vida.

“El Círculo Aeronáutico de Langreo pide instalar un caza tras el soterramiento”.  Lo explico para quienes no son de por aquí. El Círculo fue creado para recordar las hazañas de Jesús Fernández Duro, un señorito que en su vida dio un palo al agua y que se entretenía en navegar en aerostato; le fue la vida en ello. Sus pocos socios piden que, una vez acabada la obra de soterramiento de vías en el distrito de La Felguera, se coloque en una rotonda un Mirage que les regalaría el ejército.

Me sorprende que Don José Manuel Martín, que antes de ser su presidente fue secretario general de CC.OO. tenga tan poca sensibilidad; espero, en cambio,  que la corporación municipal tenga más cabeza que todo eso. No tengo nada contra estos señores, pueden reunirse para festejar a quien quieran; la ley no impide que recuerden a su héroe, que le hagan estatuas y misas, pero, por favor, no me pongan en la zona de mis paseos matutinos una enorme máquina de matar.

Langreo sufrió bombardeos de los aviones de la Legión Cóndor para que la población se rindiera a las fuerzas nacionales. Cuando sonaba la alarma la población de Sama corría a protegerse bajo el túnel del ferrocarril al lado del Pozu Fondón; por razones que nadie se explica, mi bisabuela materna se encerraba hasta el final del susto en el pequeño y modesto retrete de la Casa Nueva. Sirva la metáfora.

Las fotos son propiedad de:
  • Nick Ut (Associated Press)
  • Ahmed Hjazy (Pacific Press)

lunes, 10 de julio de 2017

Sólo por tres meses. Último y necesario capítulo. Méritos.



Solamente he sido un amanuense. Me ha parecido tan interesante la historia, que he leído con detalle las informaciones que sobre ella han llegado a mis manos y las he resumido para ponerlas a disposición de todas las personas que las desconocían. Relaciono a continuación las fuentes que he manejado, no como en una bibliografía al uso, sino con anotaciones para que cualquiera pueda hacerse una idea de su utilidad. De los autores y autoras que se citan son los méritos.


La primera cuestión es que yo no habría llegado a estas noticias de no haber sido por la transmisión oral de Francisco Robles Hernando, leonés de 91 años que me honra con su amistad. Le he insistido varias veces en que ponga sus experiencias por escrito, pero no hay manera; y no porque no se maneje con la pluma, que habla, -y escribe-, el mismo castellano (“Los salesianos eran duros, pero me enseñaron bien”) de cuando salió de España en el 37, aunque a veces cambie los términos. Por ejemplo, no dice “¡qué recuerdos…!”, sino “¡qué memorias me trae esto!”, que nos sirve igual. Incluso, él que tiene a gala un inglés bastante ortodoxo, me regaña cuando observa que en la calle Uría de Oviedo todas las tiendas se expresan en esa lengua en vez de la propia.

Aunque también es cierto que Paco tardó mucho tiempo en hablarme de su historia; fue necesario que Natalia Benjamín y otros valientes constituyeran The Association for the Basque Children (BCA’37 UK)  Un grupo que fue capaz de localizar a todos los supervivientes y reunirles periódicamente; recopilaron información y documentos que pusieron a buen recaudo en la Universidad de Southampton, el puerto que los recibió hace 80 años. Entre los documentos que vimos en la exposición del 80 aniversario me quedo con esta portada del diario News Chronicle de 24 de mayo, en el que se manifiesta, en las primeras horas de estancia en el campamento, uno de los principales temores de la población infantil: Los aviones. Terror a los aeroplanos, miedo a que pasen bombardeando; un sentimiento que tardarían muchos años en superar. Lo subrayo para ejemplo de quienes no se preocupan por las modernas masacres aéreas en Yugoslavia, Gaza, Libia, Siria…La Humanidad repite periódica y concienzudamente las torturas a la infancia.

La propia universidad editó “Here, look after him. Voices of Basque Children of the Spanish Civil War”, en 2012; un trabajo de Alicia Pozo-Gutiérrez y Padmini Broomfield. Anda ahora la Asociación inmersa en una campaña de captación de fondos, “The future needs you”, porque el futuro solamente se construye firme sobre el hormigón del pasado, la memoria.

A partir del 70, 75, y ahora 80, aniversarios, medios de comunicación del País vasco y del resto del estado se fueron preocupando de transmitir información sobre “los niños”. Hago especial mención a la amiga Ana Gaitero, redactora de Diario de León, que se quedó prendada de la fuerza de Paco y le dedicó varios trabajos, amén de organizar la charla en el Sierra Pambley y la presencia en los medios leoneses de otoño pasado. Ana se tomó la molestia de viajar a Londres en los dos últimos años para ver en su salsa al protagonista.

Leonesa también, con antecedentes en Santiagomillas, La Bañeza y Astorga, es Lala Isla, que ha hecho un magnífico trabajo de recopilación de experiencias de exiliados de todas clases; del 37 y del 57. Les convenció para que pusieran por escrito sus vivencias y de ello salió un magnífico libro, prologado por Paul Preston, y editado por el Ministerio español de trabajo e inmigración, en 2008, cuando ya la crisis empezaba a empujar hacia Europa a otra generación de compatriotas. “Aventuras de la nostalgia”.

Con las experiencias únicamente de los niños y niñas evacuados desde Santurce en mayo de 1937 he usado dos ejemplares, “Recuerdo” de Natalia Benjamín, cuya madre acompañó a los expedicionarios y “Sólo serán tres meses”, de Adrian Bell; que se editó en inglés y luego la Plataforma Editorial publicó en castellano. Un libro apasionante de un profesor universitario que ama España, y sobre ella lo mismo escribe de exiliados, que de la escuela rural de Ávila o de la Vuelta ciclista.

Varias películas en corto y largo metraje nos recuerdan estos hechos. Por ejemplo "Gernika", dirigida por Koldo Serra en 2015 y estrenada al año siguiente. O “The Guernica childrens”, de Steve Bowles, documental en inglés y castellano, premiado en el Reino Unido en 2008, financiado por el gobierno español. “Después vino Rajoy y nos quitó todo. El Rey, el viejo, vino alguna vez a visitarnos; y le dimos la mano, de todas formas, pero el embajador Trillo no nos vino ni a saludar, ¡por rojos!”

Por último, una obra muy importante, que uso cada vez que tengo que acercarme a la guerra que sufrió este país después del golpe militar de Mola, Queipo del Llano y Franco, “ABC. Doble diario de la Guerra civil”. Se dio la curiosa circunstancia de que el diario monárquico fue incautado por los sindicatos de Madrid en cuanto se produjo el alzamiento, mientras que Sevilla quedaba rápidamente en manos de los nacionales y pudo seguir con su línea habitual; confrontar las dos ediciones ha sido una magnífica idea, publicada en fascículos por Editorial Prensa española en 1979.


Ahora, terminada la publicación, me sería muy útil escuchar/leer  tu opinión sobre contenidos, formatos, fotos, ritmos de publicación y cuantos asuntos puedan servir para mejorar trabajos futuros. Se te agradecerá. Por otra parte, no hay ningún inconveniente en que copies, reproduzcas, cites o cuentes lo que quieras de textos y fotos; aquí no hay derechos de autor, sino la necesidad de que este capítulo de nuestra Historia se mantenga en la memoria.

Y en la medida que puedas, colabora con The Assocciation for the UK Basque Children, because the future needs you. For further information visit: www.basquechildren.org.


sábado, 8 de julio de 2017

La luz



Patricia Valley no pudo venir; ya se sabe que una artista tiene compromisos que le llenan la agenda, sin embargo está también comprometida con el Ágora de la Poesía. Se celebraba la edición número 50, no podía faltar su colaboración, así que se lo encomendó a la madre, Charo de la Fuente, que para estar se exige un tremendo esfuerzo personal.
La luz
Que duela
Que arda en las retinas.


Han venido muchas gentes a esta celebración redonda; de Alcalá de Henares; Valladolid, Palencia y Salamanca; de Asturies y Córdoba; de Madrid. León para esto no está solo. El hemiciclo de San Marcos tiene los asientos duros, pero las piedras se cubren de poetas, curiosos y espectadoras el último viernes cada mes, en la estación que fuere; desde el Bernesga, la brisa nocturna obliga hoy a abrigarse, incluso aunque contemos con el chocolate y el bizcocho de los Pinto&Prieto. Los fotógrafos profesionales dejarán constancia gráfica. Cartago, Lomana. El Caminante repartió el número veintinueve de esa formidable cabezonería de letras impresas en papel, Sentimientos invisibles, que en este número cuenta con una colaboración desde la China. Muñiz, Felipe, Cristina, Ana, Felisa; Chus (con muleta, pero con taconazos, que no se diga), Campal…Irene, que vino un día medio de incógnito, con los padres, y ya no falta nunca; hoy ya hay otra chica quitándole el honor de “más joven participante”. El Ágora engancha; sobre todo porque “no tiene puertas ni ventanas, se entra y se sale cuando se quiere…” (Ramiro Pinto, entrevista en Radio Universidad Alcalá de Henares). Como siempre hay gente nueva, abundan las sorpresas por ambos extremos de la banda de edades; hoy todavía se preguntan algunas a quién pertenece el magnífico par de zapatos que MOBT fotografió a todo color. Algunas pistas: es una artista, de familia de artistas, con lazos a ambos lados del Payares; solución en el Ágora nº 51, el viernes 28 de julio, que ya debería permitirnos acudir sin chaqueta.
Como bien sabes yo no soy poeta ni lo quiero ser, pero sí admiro a quienes hacen malabarismos con las letras; tal y como acostumbro traje para leer dos textos en asturiano, de Solinca Turbón en esta ocasión, -langreana con trazas del Barriolpilar-, que cada vez que publica gana premios. Poesía, “Montaña na que furo/ ten piedá desti mineru”, y prosa:
L’amor 
Hai tantes coses que te da el amor y tantes otres que te quita…Primero vienen les miraes, les cites prestoses, les caricies per encima y per embaxo de la ropa, la pasión, eses palabres que tanto respiguen y esos momentos na más pa ti y pa mí. Llueu les coses suelen complicase y lleguen los problemes: les coses de perres, el comese la tiesta col por qué nun me fales o me fales enfadau, la to familia colos sos cantares, el a ónde vas o a ónde dexes de dir, lo que dices y lo que calles… 
Abúltame que son munches coses, ye una suerte que nunca llegara a conocete.

Habíamos llegado corriendo. Antes, a las ocho, que luego era a y media, y terminó siendo a las nueve, habíamos estado en la Casa de la Cultura de Trobajo del Cerecedo el grupo La Luciérnaga representaba teatro negro, que no es de crímenes ni eso, antes al contrario, más bien para público infantil, como yo; pero se juega con la obscuridad de la caja escénica. Aquí abro paréntesis para quitarme el sombrero ante Yolanda Prieto, capaz de mantener la coordinación de un hogar con un Ramiro, dos hijas, dos perros, tres hijos, una novia, y todas las amistades de todos que pasan todos los días por allí. Además trabaja fuera, lee libros, canta en un coro, y dirige esta compañía de voluntariosas mujeres, que hacen los trajes, los decorados, los escenarios y lo que sea menester. Cierro paréntesis, que deberían ser, más bien, signos de admiración. Disfrutamos como los chavales, aunque no nos atrevimos a dar voces como ellos. Antes, entre otras personas, saludamos al Clown, del que hablaremos otro día; le prometí enviar las fotos que le debo.


Cristina, Joaquín, Elisa, Miguel Ángel, Javier, Santos, María, Ramiro y el otro Miguel Ángel

El sábado, Tertulia en La Cantina. Una idea que me pareció interesante desde el primer momento; se trata de ponerse como tarea leer libros gordos, de esos que da pereza empezar. Uno para junio y otro para diciembre. Con seis meses por delante no hay disculpa. En esta ocasión tocaba “Crimen y castigo”, con un suplemento voluntario “El jugador”; Dostoievski andaba mal de dinero, -como casi siempre-, cobró anticipos de dos editores y luego escribió contra el reloj, una novela por las mañanas y la otra por las tardes. La Tertulia da para hablar de Literatura, de Filosofía, de Religión, de Psiquiatría…y para dar buena cuenta de una menestra y un conejo exquisitos (se me hace la boca agua, -asturiano: naguar-, al nombrar al noble lepórido que dio su vida por nosotros)

Siguiendo el ritmo frenético del fin de semana, salimos sin transición hacia San Miguel de Escalada. Aquí otro protagonista ante el que descubrirse, Alfredo García, con capacidad para convencer a patrocinadores, traer autores y atraer público. Nos ilustró sobre uno de los beatos de San Miguel, que se expuso en facsímil; un libro iluminado, "un libro de luz". Unas doscientas personas llenaron el pequeño templo mozárabe de la Ribera del Esla para escuchar música y poesía.


Resonet vox poetae
Acordaos de los poetas
que embellecen con palabras admirables
sus visiones misteriosas
y sus historias de esperanza en todo lo venidero
¡Que suene aquí su voz un año más!


La música a cargo del piano de Marta Muñiz y la voz de la soprano Ana Clara Vera; la lírica fue responsabilidad de Antonio Merayo, Julia Conejo, la propia Marta y Antonio Agudelo. Al final se repartió un pequeño libro con obra de los cuatro; no le habían marcado precio, lo que voluntariamente se aportó como donativo se dedica al mantenimiento del conjunto, templo desacralizado de uso público para eventos culturales. La luz, de nuevo; el sol jugó entre los arcos de herradura del bello edificio.

No faltó tampoco a la mañana siguiente esa luz, en el Monasterio de Santa María de Sandoval. Tiene una historia extensa e intensa, como es de prever, que incluye el levantamiento de los vecinos después de la Desamortización; la familia que compró el edificio quiso vincularlos a él, como en los tiempos de los siervos de la gleba. La unión de la gente común lo evitó. Dejado de la mano de los hombres, precisa el conjunto una intervención para consolidar estructuras constructivas; en lo que se mantiene en pie escuchamos cantar vísperas a la Coral gregoriana del Císter de Sandoval, también a recinto lleno. 

Exortum est in tenebris lumen rectis.
(De las tinieblas sale una luz para los honrados). 

Son los cantores un grupo de entusiastas que lucha por mantener el rico patrimonio leonés y que merece nuestro aplauso. No cobra por esta actuación; la aportación monetaria voluntaria del público se destinó a las víctimas de los bombardeos de Siria. Se puede escuchar a la Coral el primer domingo de cada mes, a la misma hora, en cuanto llega el buen tiempo. Como de costumbre, después del canto de vísperas, Felipe condujo la visita explicada al convento; imprescindible.
Y luego ya nada más. Las amistades de Mansilla tuvieron a bien invitarnos a su compañía y a una paella antológica; luego, un baño en el Esla y regreso a casa en un Alsa considerablemente retrasado. Nuestro agradecimiento a las hospitalarias gentes de León; nos tratan tan bien que no verán la manera de librarse de nosotros.


viernes, 7 de julio de 2017

Sólo por tres meses. Capítulo VIII. El niño vasco de Mansilla de las mulas


Bueno, yo no soy vasco, soy de León. Mi padre trabajaba entonces en Altos hornos de Vizcaya, que había gente de muchos sitios; él era de Mansilla de las mulas, la familia de mi madre era de Burgos.

Toda esta historia que os estoy contando no habría sido posible sin Paco. Francisco Robles y Hernando, hijo de Martina y Germiniano, un amable matrimonio que alquilaba su casa de Mansilla a familias asturianas para el veraneo. Paco venía con la suya en época de vacaciones; en las conversaciones que los mayores tenían en el patio, bajo la parra, fui oyendo de niño que había mundos fuera de las fronteras ibéricas. Sin embargo no fue hasta fechas más recientes cuando supe toda la historia de la evacuación.

Estábamos en la parada del autobús y sentimos unas explosiones muy fuertes. ‘¡Guernica, es para la parte de Guernica!” Unas semanas antes habían arrasado Durango. La cosa se ponía fea, el general Mola amenazaba por radio exigiendo la rendición incondicional, las escuadras aéreas de Alemania e Italia dominaban en los cielos. Por fin el gobierno británico hizo caso de las advertencias de Leah Manning, -laborista-, y la condesa de Athold, -conservadora-, y fletó un barco con capacidad para 400 pasajeros que se llenó con 4000; niños, niñas y acompañantes. Nos dijeron que era solamente por tres meses, que la guerra acabaría pronto”. Sin embargo algunos datos apuntaban a que no sería tan sencillo, “Aún recuerdo las lágrimas de mi madre, en mi cara, cuando me despidió”. Paco llevaba a su cargo a su hermana, María Jesús, algo menor que él; el tercero, Pedro Luis, era demasiado pequeño y se quedó.

El viaje fue bastante duro; los nervios, muy mala mar, con todo el pasaje mareado, y el crucero Almirante Cervera amenazando a la flotilla para que regresara a Santurce. La determinación de la marina inglesa lo evitó. La llegada a Southampton fue alegre, con el Ejército de salvación tocando himnos, las calles hasta el campamento de Eastleigh adornadas con banderas y gallardetes. “Estábamos muy orgullosos, porque creíamos que eran para nosotros, pero luego nos enteramos que había sido por la coronación del rey Jorge VI de Inglaterra”.

La población local se volcó con los pequeños expatriados, la destrucción de la villa de Guernica, en absoluto objetivo militar, había tenido repercusión internacional; no colaron los intentos del bando golpista de culpar de la catástrofe a sus propios habitantes. “Venían a vernos los ingleses en bicicleta, y nos traían caramelos, pasteles y muchos bizcochos. Claro, muchos de nosotros cogimos diarrea porque no habíamos comido dulces en mucho tiempo”. Todos recuerdan la vida en el campamento como una época plácida, con algunas dificultades para adaptarse a las comidas, pero encantados con los sándwiches, la leche malteada y el pan blanco, ¡sobre todo el pan blanco! Una niña llenó la maleta para enviárselo a su madre. Paco: “Todas las mañanas nos despertaban con música, tocaban ‘Land of Hope and Glory’, esa que algunos confunden con el himno del Reino Unido; me quedó grabada para siempre”.

Desde Eastleigh fueron redistribuidos en otras colonias y casas. Paco pasó por Ipswich, Wickham, Margate…Algunas familias eligieron la fórmula de la adopción; él y su hermana fueron adoptados por unos granjeros de Birmingham, pero no les fue bien, solamente querían mano de obra barata; cuenta María Jesús: “Por primera vez en mi vida supe lo que era pasar hambre…Su perro comía mejor que yo. Me encargaron cuidarlo; cuando iba a la perrera le quitaba la comida. Hasta que me pillaron”. Salieron de allí por astucia: Paco no contestaba a las cartas del Comité, que sorprendido cursó una visita a la casa; hablando en español, para que no se enterara el propietario, le explicó al inspector que las cosas iban mal. Les sacaron de vuelta para Margate.

Cuando empezó la campaña de repatriaciones su madre le escribió diciendo que ni se les ocurriera volver. El padre, que había combatido por la República, estaba preso y andaba de cárcel en cárcel; ella detrás, en la medida que podía. “Una vecina la avisó, ‘Martina, no vuelvas a tu casa, te la ha quitado un falangista y te esperan para matarte’. Así que fue a acogerse al pueblo burgalés de su familia”. Germiniano fue a parar al penal de Burgos, “Allí destrozó las manos mi madre, lavando en el río, tenía que romper el hielo para lavar. ¿Tú has visto las manos que tiene?” Ciertamente, en mi infancia no había visto unas manos tan destrozadas por la artrosis, con las articulaciones tan monstruosamente hinchadas.

En Inglaterra les tocaría sufrir una vez más el terror de los bombardeos; los nazis aplicaron sobre sus ciudades la capacidad destructiva que habían aprendido en la Guerra de España. En los años cincuenta vuelve a plantearse la posibilidad del retorno; la madre de nuevo dice que no regresen, que sigue la pobreza superlativa. Pero para los varones hay un problema adicional, el Servicio militar: “Un capitán de barco me ofreció la posibilidad de embarcar para trabajar en la línea regular Southampton-Vigo, pero de repente él mismo se dio cuenta del problema, yo tenía edad de hacer la mili, no podría desembarcar en ningún puerto español, me detendrían por prófugo. Tampoco podría estar tranquilo en el buque, porque la Guardia civil entraba en ellos sin respetar la bandera y detenía a quien quería”.

A partir de 1959 el Régimen tuvo que guardar las apariencias para obtener respaldos internacionales y ya los exiliados empezaron a visitar su país regularmente. Sin embargo los modos autoritarios se mantenían; los problemas en consulados y embajadas para gestionar pasaportes y visados eran habituales; cuando llegaban a España  sus familiares les pedían que tuvieran cuidado, que no hablaran demasiado, para la Guardia civil eran sospechosos. Francisco Robles tuvo sus más y sus menos con los funcionarios, para empezar se sorprendía de que su padre, hombre decidido, les tuviera miedo. Su pasaporte inglés y su astucia natural consiguieron dulcificar el trato. “Una cajetilla de tabaco rubio mejoraba el carácter de los guardias; el sargento de Mansilla, de quien me habían contado atrocidades, me trataba bien, en la esperanza de que ayudara a su hija cuando viajara a Londres para estudiar inglés; incluso me pagó una copa de ‘solysombra’ en ‘El Mansillés’. Realmente la hija nunca llegó a ir… O si lo hizo no me llamó.

María Jesús y Paco son ciudadanos ingleses; él con la doble nacionalidad, ella ha vuelto pocas veces, desde que faltan los padres menos. “Es muy inglesa”, dice Paco, que se considera español y sigue manteniendo perfectamente la lengua e imperfectamente algunas costumbres. Ana Gaitero (periodista de raza, dice mi amigo Antón Saavedra), menciona en una de sus crónicas sobre él, cómo en la mesa de la cocina de su casa tiene un mapa de España con el escudo del régimen de los militares; de aquellos viejos de hule. Está quemado, -de posar el cazo sin fijarse, ahora que ya no está María-, pero no se puede cambiar porque hace tiempo que no se fabrican.

María fue su amor; natural de la Línea de la Concepción, el mejor lugar del mundo para ella, había llegado a Inglaterra después del golpe militar, gracias a las relaciones de su padre en el Peñón. Se conocieron bailando en el Centro español. Cuando les fui a visitar en el verano de 2010 hacía dos semanas que la había tenido que internar en una residencia. Demencia senil. Lloraba como un niño “¡¡¡No me reconoce!!!”. Tiene sus cenizas en el salón de casa, con una bombilla exclusiva para ellas. Ahora, solo, recuerda los buenos momentos, los viajes, y reconoce a medias que le tenía malcriado, “me pelaba la fruta y me la daba en trocitos…”


Paco acaba de cumplir noventa y un magníficos años. Esta vez no lo ha celebrado con sus hijas, Elena y Mª Carmen, en Northolt, se ha venido a Alicante con Fernando, el varón, que tiene una agencia inmobiliaria. Cuando hablamos por vídeo-conferencia tiene al lado la botella de coñac, le señalo que sigue con su vicio favorito, solysombra; nos reímos, Aquí no hay sombra; demasiado calor para mí, 41ºC”. Un nieto le ha comentado que vaya pensando dónde se va a celebrar el centenario; le he dicho que espero que me invite.

Este otoño pasado anduvimos juntos por Asturias y León; pasamos unos días en Mansilla. Estuvo encantado de saludar a las viejas amistades o, en su caso, a sus descendientes; no puso reparos a contar sus experiencias en prensa y radio. Con los buenos oficios, una vez más, de Ana Gaitero, se organizó una charla en la Fundación Sierra Pambley, en la que nos acompañó el senador Graciliano Palomo. Estuvo en la Cadena Ser de León, y en las asturianas Radio Langreo y Radio Lena.

El domingo 28 de mayo, celebramos, en el Hotel Meliá White House de Londres, el 80 aniversario de la llegada de “los niños” a Inglaterra. Los supervivientes tienen una energía envidiable. Ninguno pone reparos a la hora de contar su vida, son incluso generosos en los detalles; consideran que es preciso que se recuerde todo lo que pasaron, ése es el sentido de su Asociación, (BCA’ 37 UK, www.basquechildren.org) que ha puesto a buen recaudo los documentos y memorias en la Universidad de Southampton.

Paco: “Yo he visto que en España mucha gente no conoce esto que pasó”. Unos no lo conocen, otros prefieren olvidarlo y algunos quieren ocultarlo, por eso subrayo la frase de Natalia Benjamín, cuando nos dedicó su libro, con mano temblorosa por el Parkinson: esta historia, ‘will be never forgotten’, nunca debe ser olvidada.

Último y necesario capítulo. Méritos.