viernes, 25 de mayo de 2018

Está mal visto apedrear a los jueces





Es lícito que las mujeres hayan salido a decir que no están de acuerdo con cierta sentencia judicial, cuando menos en mi opinión; porque en definitiva de eso se trata, de opiniones. El Derecho no es una ciencia exacta, procede de la plasmación en papel de las costumbres; perfectible, por tanto. Es democrático que las mujeres hayan salido a la calle para quejarse de la actitud de un juez. Los juzgadores suelen ser seres humanos; su ideología, sus virtudes y sus defectos, sus amores y sus odios, sus pasiones políticas, aparecen de manera clara o subliminal en las sentencias. Últimamente, hasta el ministro del ramo ha comentado que cierto miembro de tribunal hacía cosas raras, “como todo el mundo sabía”. Buen encargado de la Justicia, éste, que hace acusaciones sin pruebas y que mantiene en su puesto a un sospechoso. ¿Le dejaría reparar su coche a un mecánico incompetente?

La sociedad española ha cambiado en los últimos años. Afortunadamente en ocasiones para bien; sin embargo, el Código penal, el más retocado de Europa en los últimos veinte años, parece que solamente se reforma a golpe de intereses electorales, sin que la población opine. En este sentido, la tertulia Encuentros organizó el pasado día 23 un coloquio en la Casa de encuentros de las mujeres del Ayuntamiento de Langreo, con la colaboración de la Concejalía de Igualdad y el Club de Prensa de Las Cuencas de La Nueva España. La sala es pequeña e incómoda, aunque el público que la desbordó aguantó estoicamente, por interés de las ponencias. 


La Fiscal Delegada contra la Violencia de género, María Eugenia Prendes dejó constancia de que la mayoría de las profesionales de Derecho son mujeres, así que no se puede entender que en el Supremo haya solamente 11 sobre 77 miembros. Es reflejo de la sociedad patriarcal. De vez en cuando intentan taparnos los ojos con comisiones de trabajo que no sirven para nada; no nos distraigamos del objetivo, hay que solucionar la precariedad de la Justicia, “siempre me recuerdo de una pintada en el Palacio de Justicia de San Sebastián, menos palacio y más justicia”. Se legisla, pero no se presupuesta, de modo que la sociedad debe estar atenta, y es absolutamente necesaria la crítica.  

La responsable de Abogadas por la Igualdad, Elena Ocejo, hizo un repaso a la evolución del Código penal, desde el siglo XIX donde los hechos que ahora se definen como “delitos contra la libertad sexual” eran entonces “contra el honor”. El honor de los hombres, claro. Después, en 1972, con la legislación tardo-franquista, pasaron a ser “delitos contra la honestidad”, o sea, no se protegía a la víctima, sino a un concepto extraño. Por fin llegamos a la situación actual, en que las mujeres dimos ejemplo de amplitud de miras, porque definir libertad sexual significaba que también había hombres que podías ser agredidos y violados; eso sí, el agresor es varón siempre. Por último, asegurar que no basta con cambiar las leyes, si no se cambia la mentalidad; la ideología del juzgador va a traslucirse siempre, es necesario introducir en la sociedad la perspectiva de género. Más aún, antes de retocar nada, empiece a aplicarse correctamente lo legislado.


Mariti Pereira, Presidenta del Centro de atención a las víctimas, explicó de como desde el inicio de su asociación se encontraron con que las víctimas sufrían una doble agresión, por una parte la del delincuente, por otra el maltrato en los juzgados. Una de las cuestiones más graves es la del análisis de la credibilidad del testimonio, que se aplica en los casos de menores, por la posibilidad de fabulación. Las mujeres no son menores de edad, su declaración es tan fiable como la de cualquier varón adulto. De acuerdo con lo dicho anteriormente de que, como inicio, se apliquen correctamente las leyes que existen, y los tratados internacionales; es significativo que no se tenga en cuenta el Tratado de Estambul, que despeja cualquier duda al tema del consentimiento, para que lo haya la mujer debe decir “sí”

No estamos libres de pecado, en ocasiones nos dejamos llevar por la ira en vez de reflexionar, y no solamente los jueces, sino toda la ciudadanía está empapada por una perspectiva patriarcal, por ende, no podemos tirar la primera piedra contra la judicatura. Cambiemos nuestros puntos de vista.



jueves, 8 de marzo de 2018

Ya antes era un éxito



El sol ha decidido sumarse a la fiesta; centenares de mujeres, muchísimas jóvenes, van confluyendo hacia la Plaza del Ayuntamiento, señalando con prendas de color lila que van a reivindicar sus derechos.

Por la mañana fui saludando, por procedimientos virtuales, a mis amigas; el ambiente era absolutamente de huelga por toda España. Mar. Isabel, Solinka, Paz, Yolanda, Marta, Alma, me aseguran que no dan golpe; o sea, en sus casa 100% de seguimiento.

Langreo
El balcón principal del Ayuntamiento de Langreo está decorado con pancarta y mandiles. Subo a hacer fotos; allí están Susana Alberdi, funcionaria, y Marta Varela, periodista, a lo propio. Comento que es la mayor concentración vista en mucho tiempo. Marta asiente: “Sí, gracias a Dios”. Mística, te veo.

En la radio (RPA) el martes mi amable adversario Hipólito también decía “La huelga peca…” Pecado reclamar así. Le respondí que el asunto había tomado ya no solamente cariz social, sino teológico; un obispo asegura en Madrid que si la Virgen viviera secundaría el paro, otro, donostiarra, asegura en radio María que detrás de todo esto anda el mismísimo Diablo.

Langreo
Pero ciertamente, la huelga ya fue un éxito antes de iniciarse, porque ha generado tal cantidad de conversaciones que ha sido suficiente para que el problema de la desigualdad de género quedara suficientemente explícito. Hasta el Señor presidente del Gobierno que hace cuatro días decía que eso de la brecha salarial “mejor dejarlo para otro día”, ha aparecido en la tele con un lazo lila. ¡No tiene vergüenza!

Se les ha ido de las manos y no saben cómo reconducirlo. Recordemos que el Día internacional de la mujer trabajadora nació del asesinato de unas obreras, encerradas por el patrón en una fábrica a la que prendió fuego. Luego intentaron institucionalizarlo, perdió el apellido y quedó en Día de la mujer; hasta las militantes del PP hacían declaraciones. 

Oviedo
Ellas, las del partido que siempre se opuso a todos los métodos anticonceptivos, el que quitó los presupuestos de la Ley de Igualdad, el que no dota a la Justicia contra los feminicidios, el que se cargó la Ley de dependencia, que vuelve a cargar sobre las mujeres el cuidado de los mayores…

Pero no cuela, explicaba Blanca, concejala, separada, madre de adolescente, trabajadora de la Sanidad y representante sindical, “A mí veníen a poneme flores en la mesa de trabayu, ¡to muy guapo! Pero luego, en casa, era yo la que tenía que freir les patates”.

Como las elegantes señoras del partido gobernante tienen quien les escriba los discursos, algunas han dicho que lo mejor era una “huelga a la japonesa”; respondía una de las mujeres que sí trabaja: “Es que yo, a la japonesa, estoy trabajando todos los días”. Refiriéndose a las declaraciones del clérigo madrileño, decía otra: “Pero Cifuentes, mujer, ¡si va la Virgen a la huelga, tu Virgen, no vas a ir tú?”

Para el futuro quedarán las fotos de los estatuas de jerifaltes con mandil, o emplumerados, y las de millares de mujeres en pie de guerra. Os dejo una muestra; la portada es de Sabel, mujer de doce años, el resto propias o de amables amigas que me han ido contando. Dentro de un rato habrá millones de mujeres en las calles, ¡enhorabuena!, aquí mi deseo de que mañana, nueve de marzo, siga siendo día para que las  trabajadoras avancen en sus derechos.

Y el diez y el once...





Langreo

Castrillón

Córdoba

León

Palma de Mallorca

Universitat de Valéncia

Valladolid

Vinarós

miércoles, 14 de febrero de 2018

¿Uso fraudulento?


El periodista, -es su papel-, denuncia las cosas que no funcionan. Sin embargo, detrás de la espectacularidad de titular y sumarios no hay caso. Se le ve el plumero de la parcialidad. Al parecer, los comerciantes “perciben esta práctica como hecho habitual”, en referencia a que los beneficiados con la caridad municipal gijonesa luego revenden los electrodomésticos que adquieren con la tarjeta social. ¿De dónde sale la sospecha de los boticarios? De “que se han encontrado a muchos compradores que al llegar la mercancía a sus casas les piden que los dejen allí, sin instalar y sin ni siquiera quitar el embalaje”.

Cruceristas mejor que pobres
Observan conductas fraudulentas y las denuncian; bien por los comerciantes, demuestran un alto grado de civismo. Es de aplaudir, sobre todo porque si el Ayuntamiento de Gijón retira esas tarjetas dejarían de ingresar 1’6 millones de euros. Sin embargo, la acusación de un delito no puede basarse en conjeturas, hacen falta pruebas, como vemos constantemente en las películas de los gringos; la “percepción” no es probatoria.

Todo el artículo periodístico se fundamenta en un único caso, el resto son apariencias. El valiente columnista lo señala: “tuvo como protagonista a un hombre de nacionalidad rumana”. ¿Tiene importancia para la noticia el pasaporte del denunciado? ¿Cambia la naturaleza del presunto fraude que el ciudadano sea de Cluj o de Soria? Evidentemente, no; ese tratamiento me da para pensar que detrás de todo esto hay el peor de los racismos, el odio al pobre.

No me creo que los comerciantes tiren piedras contra su tejado; si se llevan para su caja unos millones de euros más bien defenderán el sistema, aunque no sea perfecto. Me temo que la denuncia partirá más probablemente de propietarios a los que no llega el beneficio.

Por otra parte, cuenta la demonización de la pobreza. Ayer tarde mismo, me comentaba la dueña de mi sidrería habitual como, cuando Cruz Roja reparte alimentos, aparecen los contenedores de basura, -literalmente-, “llenos de paquetes de garbanzos”. Terrible leyenda urbana que he oído muchas veces; cuando se distribuyen no llegan, realmente, para cubrir las necesidades de las familias. Datos
(Correcciones: debe decir "porque" y "sabe") 
estadísticos al cierre de 2017: El Banco de alimentos, que acaba de finalizar con éxito la Gran recogida, señala que hay un 18’5% de la población en riesgo de exclusión social. El comedor social de Amicos (Mieres) ha aumentado el 10% el número de usuarios (de los que, por cierto, solamente el 4% son extracomunitarios) y el 14% en comidas servidas; el de Langreo (municipal) ha tenido que aumentar su presupuesto un 133%.

En el caso que se denuncia, el ciudadano señalado además de pobre es medio bobo, porque compra por 1100 y vende por 500, a lo que el periodista llama “el beneficio obtenido”. Debe ser uno de los auditores de las cajas de ahorro, que decían números positivos donde los había rojísimos; en buena técnica contable ha perdido 600, me temo.

La manipulación del sumario señala, “los usuarios, que cobran 2000 €”. Cuando uno lee esto, sin analizar más, piensa ¡qué cabrones, cobrando tanta pasta y todavía trafican! La realidad es otra, que sale en la misma columna: 1.620.000 € repartidos entre 1000 usuarios; es decir, el Ayuntamiento de Gijón no les da 2000€, sino una tarjeta con la que comprar equipamientos básicos (mobiliario, electrodomésticos, ropa, calzado, gafas, audífonos, medicamentos, ortopedia…) por un importe total de 1.600 €.

¿Hay algún fraude? Pues no le digo yo que no, como en cualquier otra actividad humana. Pero si analizamos el único caso que quizá podría ser probado, deberíamos decir que supone exactamente uno entre mil, y que el quebranto económico es, también exactamente, del 0’0679%.

Nos sale barato ser solidarios. Señoras y señores, un sistema de distribución de riquezas injusto nos hace más pobres y nos quita la salud; dejémonos de preocuparnos de los pequeños hurtos y pongamos el objetivo en los ladrones, estafadores y fulleros de cuello blanco, que, dicho sea de paso, no suelen ser clientes habituales de las cárceles.

lunes, 29 de enero de 2018

Se me ha perdido el libro de Nicanor Parra


Se me ha perdido el libro de Nicanor Parra; tampoco es un suceso extraordinario, ocurre a menudo en una biblioteca tan escrupulosamente desordenada como la mía. Los libros tienen libertad, cambian de balda a su criterio; alguien me dice que son anárquicos, en absoluto, sencillamente son libres. Pocas cosas hay mejores que los libros libres.
Cuando entra un libro en ella puede tener dos posibilidades: permanecer o irse. A los que invito a quedarse normalmente les doy trabajo: los releo, los subrayo, los cito, los copio. No los presto, hace tiempo que dejé de perder amistades y libros por ese método.
Los que no encuentran acomodo en casa van a parar a la de las amistades, o a sitios públicos; lugares donde los van a acoger con cariño. No hay libro tan malo que algo bueno no contenga. Sin embargo, Nicanor Parra, profesor de Física al que han dado en llamar Poeta, decía:

Antes de despedirme,
tengo derecho a un último deseo:
Generoso lector,
quema este libro

En absoluto voy a cumplir esta su última voluntad, ahora que se nos ha muerto a los 103 años, dos décadas más de la media, quizá para vivir lo que se dejó Violeta, que nos abandonó voluntariamente antes de tiempo. Él pudo ahora permitirse bromas en el Chile reciente, pero no en otros tiempos, cuando mandaba aquel militar de gafas oscuras, admirador de Franco; ni en esta península ibérica, donde hubo edades en que los falangistas hacían arder las bibliotecas en la plaza pública, espoleados por el ardor del clero, que es mucho ardor para arder. Antes bien, quiero rendirle homenaje póstumo volviendo a sus páginas. Por eso me da tanta rabia no encontrar el libro. Claro que, no es extraño, si contiene Chistes paRra desorientar a la policía...
A falta de ello, recurro a repasar el discurso de aceptación del Premio Cervantes 2011. Con la disculpa de la edad se quedó en casa, pudo ahorrarse compartir mesa y mantel con reyes y otros vagos y maleantes; las palabras que por delegación leyó su nieto Cristóbal, posiblemente hayan abortado sonrisas complacientes, Los premios son para los espíritus libres y para los amigos del jurado. Puede que el presbítero con cara de palo, sentado a su derecha, le preguntara por los Sermones y prédicas del Cristo de Elqui, queriendo parecer serio:

La seriedad con el ceño fruncido
es una seriedad de solterona.
La seriedad con el ceño fruncido
es una seriedad de juez de letras.
La seriedad con el ceño fruncido
es una seriedad de cura párroco.
La verdadera seriedad es otra:
la seriedad de Kafka,
la seriedad de Carlitos Chaplin,
la seriedad de Chejov,
la seriedad del autor del Quijote,
la seriedad del hombre de gafas (Érase
un hombre a una nariz pegado Érase
una nariz superlativa).

Porque en esta vida nada hay más sagrado que la vida misma; lo demás es interpretación:

Hay 40 maneras distintas
de pronunciar esta palabra sagrada
Lo mismo que pasa con la palabra Cervantes
El propio Don Miguel se firmó muchas veces
con zeta y con be larga
.



Efectivamente, Cerbantes se escribe con B. Encontraré el libro y me sentaré en el sofá, a disfrutarlo, con calma, porque

el día menos pensado
a una vuelta del cerro
la flaca nos echa el lazo.

Así que brindaré por las amistades haciendo caso a éste, que hasta los 103 años no se ha dejado echar el lazo por la flaca, Don Nicanor Parra, profesor de Física al que han dado en decir Poeta:
  
Si me dieran a elegir
entre diamantes y perlas
yo elegiría un racimo
de uvas blancas y negras.

El ciego con una copa
ve chispas y ve centellas
y el cojo de nacimiento
se pone a bailar la chueca.

El vino cuando se bebe
con inspiración sincera
sólo puede compararse
al beso de una doncella.







miércoles, 13 de diciembre de 2017

Vanesa, con la disculpa de la Constitución


Estábamos en el hotel, el periodista de La Nueva España había quedado en venir a las doce para entrevistar a Vanesa Llaneza, concejala de Empleo, Comercio y Desarrollo industrial del Ayuntamiento de Langreo; la gerencia nos había cedido amablemente la sala de lectura para hacer la grabación en buenas condiciones, habíamos llegado con tiempo para prepararlo todo. En la televisión nacional hacían propaganda de la Constitución.
  • Hace treinta y nueve años, nosotros nos opusimos a esta Constitución; era una postura difícil de explicar, porque parecía entonces la panacea, la publicidad oficial decía que solucionaba todos los males. Luego fue tratada como la Sagrada Escritura; ahora reconocen que igual hay que retocarla. Pero poco, por si se rompe.
  • Vanesa: No garantiza los derechos de las personas que vivimos de trabajar. Mira los últimos datos del paro, aumentando, pese a los contratos temporeros de la Navidad; la mitad de la gente parada no tiene ningún tipo de ayuda, en Asturies 30.000 personas no ingresan nada. Solamente el 7’8% de los contratos son indefinidos, y el trabajo es precario, no se llega a final de mes.
  • En Cáritas y Cruz Roja no disminuye el número de solicitantes de ayuda. La Red europea contra la pobreza da cifras alarmantes.
  • V: El desempleo no tiene solución, siempre habrá personas sin trabajo. Hace falta repartir mejor la riqueza, que hay suficiente en el mundo para que nadie pase hambre.
  • La Renta básica…
  • V: En el inicio de Podemos formaba parte del programa; luego se escondió por motivos electoralistas.
  • En una de las candidaturas asturianas reaparece.
  • V: Sí, pero reformulada, algo así como una prueba local. Hay que decirlo con todas las letras: Renta básica universal; cualquier ciudadana, por el hecho de serlo, tendría asegurados unos ingresos sobre el umbral de la pobreza.
  • Dicen que eso generaría vagos.
  • V: ¿Una familia puede vivir con 425 euros? Pongo esta cifra porque es, aproximadamente, por donde andan las ayudas; no da ni para la luz, a poco que te descuides. Sin embargo, hay algunas que no quieren ni que se pague eso, llaman vagos a quienes no trabajan cuando no hay dónde hacerlo.
  • Interesa que haya parados, para bajar los salarios
  • V: ¡Pues claro! La gente coge lo que les den, se dejan de cumplir los convenios de sector, que ahora, con la Reforma laboral se pueden saltar tranquilamente. Se aprovecha para conseguir empleados dóciles y en condiciones de trabajo inhumanas: Personal de hostelería asegurado por cuatro horas y trabajando diez, o sin horario, directamente; gente que no se puede quedar de baja por enfermedad, porque la despiden…
  • ¿Qué hacen los sindicatos?
  • V: No sólo ellos, la Inspección de trabajo debería cumplir su misión con más energía. Yo sigo afiliada, aunque en ocasiones me encorajino; tengo buenos compañeros en el sindicato, sin embargo, a veces se dejan llevar por el desánimo, parece como que ya no se pudiera hacer nada. Por otra parte, hay miedo a afiliarse, hablar de estos temas en la empresa puede enseñarte la puerta de salida. Felicito a quienes, en estas condiciones, siguen manteniendo su compromiso sindical, con una dura y cada vez más necesaria tarea, apenas reconocida.
  • Las soluciones, de todas formas, son políticas. Diego Cañamero repite una frase que suelo citar: “Hay que quitarles el Boletín Oficial”
  • V: Esa es la razón de iniciar Podemos, llevar a las instituciones el sentimiento de la gente que se quejaba en la calle de la política de austeridad, de quienes encontraban dinero para reflotar bancos y se lo negaban a la población. Después de tanto sacrificio la deuda pública ha subido desde el 68% al 100% del PIB, mientras que solamente el 54% de las personas desempleadas tienen protección del sistema.
  • Sin embargo, tú reconocías a la prensa que las instituciones os habían podido.
  • V: No exageres, no he dicho eso. He reconocido que el trabajo en ayuntamientos y gobiernos autonómicos ha absorbido gran parte de nuestros esfuerzos, que los círculos, nuestra razón de ser, se habían visto debilitados por ello; incluso en algunos lugares han desaparecido. Por eso mismo he presentado mi candidatura a la Secretaría general de Asturies. Con un equipo de personas que piensa en revitalizar las relaciones con la calle, vamos a recuperar los círculos, a devolverle la palabra a la ciudadanía.
  • El año próximo elecciones.
  • V: Mi forma de pensar no hace de Podemos una máquina electoral; ni nos preocupan los puestos en las listas electorales, ni el programa de nuestra candidatura lo designan las encuestas, sino las necesidades reales de la gente. Te recuerdo que 2019 no empieza con urnas, sino con una Marcha por la Renta básica; esos serán nuestros primeros pasos.

Al final el periodista no apareció, llamó disculpándose, estaba demasiado ocupado. La prensa comercial asturiana ha dedicado bastantes páginas al proceso de elecciones primarias en Podemos; ha sido presentado como una pelea, casi cruenta, por el poder. Las ideas que se confrontaban casi no han aparecido, ceder este espacio a mi amiga Vanesa Llaneza es una aportación a la reflexión de quienes participan en el proceso y de quienes son meros espectadores.

martes, 10 de octubre de 2017

La fiesta de la banderita.



No suelo ondear banderas, la verdad; tal es así que este año ni siquiera acudí a la de Cruz Roja. Desde la infancia tengo aversión a los uniformes. Reconozco que, en ocasiones, pueden ser útiles, por ejemplo, cuando empiezas a jugar al fútbol con compañeros que no conoces bien; o en el caso de la foto que nos ilustra: los camareros de esta cafetería de Málaga no tienen que explicar en veinte idiomas que ésa, exactamente ésa, es la tortilla española.

Sin embargo, las banderas habitualmente suelen tener un uso militar o paramilitar: la enseña de quienes quieren ser diferentes de otros, a los que, sin ninguna duda, consideran claramente inferiores en méritos para dar gloria al género humano. Las banderas separan; de la misma raíz es la palabra bandería, facción, de connotaciones desagradables.

Hay en estas últimas semanas inflación de banderas, y el exceso origina, necesariamente,
abaratamiento; al final, cualquiera se envuelve en sus colores, sin saber muy bien a cuento de qué, y termina siendo un acto vulgar. He visto moverse bajo los mismos colores a especímenes humanos de tan diverso pelaje que me ha dado más risa que pena.
Salen a defender a la Patria, dicen. Y eso, ¿qué es lo que es? Porque los más grandísimos patriotas, en Madrid y en Barcelona, se ha sabido que tienen los dineros en Suiza y en Andorra. Antes de sacar las banderas, de llamarnos a salir a la calle para defender la nación, ¿no sería conveniente que repatriasen las pelas, que reconocieran que nos han robado? ¡Patriotas de tres al cuarto, familias de bandoleros!

El Dinero no tiene patria. ¿Debe tenerla el Trabajo?  Es cierto que nos sentimos más ligados a la gente que tenemos próxima, a nuestros vecinos, y que nos gusta ver que se encuentran bien, y trabajas coco con codo por los intereses comunes. Pero yo no tengo nada en común, por ejemplo, con el presidente de la asociación asturiana de empresarios, que se lleva para su casa un millón de euros anuales, pese a que su empresa viene dando pérdidas recurrentemente en los últimos años. Ni puedo salir a manifestarme bajo la misma bandera que Rodrigo Rato, carne de presidio, hijo de bancario encarcelado.

Siento más próximo a mí la preocupación de los pensionistas griegos, tan lejanos en kilómetros y en lengua, pero que sufren como yo el hecho de que nos recorten la paga mensual mientras los precios no se detienen. Siento más cerca de mi corazón a la madre senegalesa que ha perdido dos hijos en la mar, buscando en patera un futuro, y ahora le han llegado los restos del tercero, ahogado en una balsa de una plantación de arándanos en la que trabajaba.

Cuando el Señor Montoro dice que los próximos presupuestos enterrarán la crisis me asusto, veo un hoyo donde nos meterán a todos; el hoyo de la pobreza crónica. Y me dan ganas de largarme, por eso entiendo que muchos trabajadores catalanes quieran irse; en cualquier caso, no me parece que vayan por el buen camino, me parece que saltan de la sartén para caer en las brasas. No es buen negocio huir del gobierno del Partido Popular, aunque cada día les empuje a ello, para entregarse a uno de los de Convergencia, o cómo se llamen ahora.

Pujol se libró del asunto de Banca Catalana pactando con Felipe González, ahora ha caído con todo el equipo de la mano de un PP, que acusa a su sucesor de saltarse las leyes. Ellos, que han destruido el ordenador con las pruebas de Bárcenas, ellos, cuyo presidente ha perdido la memoria definitivamente para estos asuntos. Ellos de quienes la fiscalía ha dicho que se financiaron por la vía del delito, cuyo comité ejecutivo terminará reuniéndose en un penal, en lugar de la sede construida sobre el latrocinio. Ni unos ni otros pueden enarbolar otra bandera que la negra de calavera con tibia y peroné cruzados.

Dice el gobierno que el govern se salta la Ley. Las cosas pueden ser legales y no ser justas; las leyes no son de inspiración divina como pretendían los faraones, Moisés o Mahoma, son normas humanas y, por ende, mutables, en función de la evolución social. La actividad política o sindical, que para nosotros es común, era sedición militar para Franco, hasta treinta años de cárcel. La pena de muerte es legal en USA e ilegal en España. El divorcio estuvo prohibido, y sólo la firme decisión de las mujeres españolas lo hizo legal.

Las fronteras, que no son más que líneas dibujadas en un papel por los gobernantes, son igualmente modificadas a cada ventolera; Europa es el mejor ejemplo de dibujo cambiante. Moldavia fue rumana y rusa, ahora en parte independiente; el norte de Polonia, los países bálticos fueron alemanes, rusos, polacos o suyos mismos. Noruega o Finlandia son independientes desde anteayer. Y no me acerco al Oriente medio porque eso es, literalmente, sangrante.

El Derecho de autodeterminación es universalmente reconocido. Menos cuando nos toca de cerca. Hay quien defiende a los kurdos y ataca a los catalanes. Rubalcaba mintió como un bellaco cuando dijo: “El PSOE ni está, ni estuvo, ni estará, por el Derecho de autodeterminación”. Cualquiera que tenga un poco de memoria recordará que ese derecho estaba explícitamente recogido en el programa socialista, hasta que lo escamotearon en tiempo de nuestro señor Felipe; al igual que recogieron la bandera republicana, con disculpas banales.

No estamos para banderitas, ni para fiestas las personas que trabajamos. En el mismo momento en que escribo estas líneas, miles de jubilados llenan las calles de Madrid exigiendo pensiones dignas. Me parece más importante este hecho que todas las movilizaciones acerca del problema catalán, sin embargo, la cobertura mediática es claramente inferior, porque a los medios oficiales les interesa ocultar que la gente malvive; eso, en su opinión, sólo pasa en Venezuela. Y quieren seguir con la escalada bélica.

¿Bélica? ¡Hombre, no exageres! No exagero nada. Aún a riesgo de mi salud, leo la prensa de la derecha; no El País, mala franquicia, sino el original, ABC. Es de ver, los lectores llamando, por ejemplo, a decretar el estado de excepción. Tengo, otrosí, a vuestra disposición un vídeo del venenoso Jiménez Losantos llamando al gobierno pusilánime por no usar toda su potencia de fuerza. En la misma línea que Josemari Aznar, eminente pensador injustamente postergado, que escribe “toda cautela desaparece cuando se comprende la magnitud de la amenaza”, y llama a Mariano a dejar la inacción, activar,-más cauto en el lenguaje que Jiménez-, “toda la potencia política prevista en defensa de la Constitución”.

Porque éste es el nuevo texto sagrado, la Constitución. Muchos dijimos en 1978 que era escasa, que no solucionaba los problemas de las gentes que vivimos de nuestro sudor, que perpetuaba a los herederos del franquismo. Y nos dijeron que éramos excesivamente radicales. ¡Vaya! Ahora otros dicen que es una manta escasa, que si te tapas la cabeza se te enfrían los pies. Tarde. Porque, mientras tanto, del rey abajo, los nietos de los de antes “han tenido el brasero lleno de bellotas y castañas, y quien las dulces patrañas del proletariado que rabió les cuente”.


Esos mismo nos llaman a sacar a pasear la bandera de la Monarquía, llenándonos el cerebro de fervor patrio. Como apoyo usan tácticas de agitación imprudentes. ABC del sábado: La Generalitat prepara un ejército para cuando lo de la independencia. No es broma, aseguran que en el aeropuerto del Prat hay un grupo especial de 150 guardias civiles “ante la previsión de que grupos afines al independentismo cumplan su amenaza de tomar el control de infraestructuras como aeropuertos, puertos y fronteras”.


Parece ser que la Generalitat el año pasado no recibió permiso para comprar 850 subfusiles de un tipo que los hace “muy eficaces para la lucha contra el yihadismo o resolver situaciones como las acontecidas en los últimos años en París, Bruselas, Londres o la misma Barcelona y Cambrils este último verano”. Pero el gobierno español, muy astuto, se dio cuenta de que no era ese el objeto del armamento, sino “organizar y armar un regimiento de unos 2.000-3,000 efectivos o una compañía especial con pretensiones de ofrecer una resistencia urbana importante”.

Por lo que se ve no son muy listos en la Generalitat y los pillaron. Lo que sí hay que reconocer es que son ahorradores, una virtud que se adjudica al estereotipo de catalán que se usa en Madrit. Si para armar a 2.000 tipo compran 850 fusiles, tendrían que alternarse en el uso; los lunes, miércoles y viernes los de placa par, el resto de la semana los de impar. Si van a organizar a 3.000 entonces en el contrato deberá figurar que las herramientas las ponen ellos. El ejército en el que yo sufrí la mili estaba mucho mejor equipado, cada uno tenía derecho a su propia escopeta.

El ambiente pre-bélico es el caldo de cultivo que permite a Pablo Casado, joven promesa del PP, hacer unas manifestaciones en las que amenaza al President, “que tenga cuidado Puigdemont, no vaya a acabar como Companys”. Para quien no conozca la historia hacerle saber que Lluis Companys declaró la República catalana en 1934, igual que Manuel Grossi proclamó la República socialista en el balcón del ayuntamiento de Mieres, en plena euforia revolucionaria. Ambos fueron encarcelados. Cuando triunfaron los militares golpistas, se refugiaron en el exilio francés; Companys fue detenido por los nazis, gracias al gobierno colaboracionista de Vichy y a un policía español de apellido Urraca, jefe de una banda de espias, entregado clandestinamente a Franco y fusilado tras uno de los miles de juicios-farsa. Entiéndase la gravedad de la amenaza del portavoz de los marianistas.

Estas actitudes, las incalificables manipulaciones, son la gota que colma mi paciencia. No sirve de nada informarse por los medios oficiales; tiene uno la suerte de tener amistades en Catalunya que están viviendo el asunto, las movilizaciones han sido bien pacíficas, y masivas. Se puede discrepar, se puede discutir, pero no tiene sentido enviar a la policía a abrir cráneos.

¿Qué se puede hacer? Esta constitución no sirve, cada día le aparecerá un nuevo achaque, es un coche viejo que no tiene reparación. Que dimita el rey que se sustenta en ella y abramos un periodo constituyente; dotémonos de una nueva Carta magna que asegure el funcionamiento democrático, los equilibrios entre los territorios, y una renta básica que garantice que nadie cruce el umbral que le sumerge en la pobreza. Es decir, una constitución que garantice los derechos de las personas que vivimos de nuestro trabajo


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sentimientos invisibles. El círculo mágico


Todo comenzó en mi decimotercer cumpleaños, cuando al soplar la vela, deseé que nunca se apagara. Fue mi primera decepción, había ideado el plan al milímetro: si la vela no se apagaba, el cumpleaños nunca terminaría, y podría ser un niño para siempre; pero fracasé. Aquello me marcó, era la primera vez en mi vida que realmente deseaba algo, y todos decían que podías pedir un deseo en tu cumpleaños… me sentí profundamente engañado, y prometí que jamás volvería a creer en la magia.
Este cuento ha aparecido en el nº 30 de la revista "Sentimientos invisibles", León julio 2017. Su autor, Jorge Ramos, es responsable de la edición, también en papel, de la publicación “El silencio es miedo”, en la ciudad de Palencia. El dibujo de cabecera es de Camino Fdez. Viejo.
A los 23 años, tras finalizar mis estudios de animación sociocultural, por puro despecho me convertí en mago. La llama del odio ardía con fuerza en mi interior, y para poder soportarlo cada noche ejecutaba mi mejor truco: desaparecer entre el humo, y aparecer al día siguiente con esa sensación de impasividad que otorga la resaca de hachís.
Siguiendo con mi carrera como mago apócrifo, y en honor a los más grandes, los tres Reyes Magos, a los 25 me transformé en camello. Pero no era un camello cualquiera: sabía hablar, y tenía los mejores precios. Además, el subterfugio era tan bueno que solo los iniciados podían reconocerlo, y era capaz de pasearme por la calle transformado en animal sin que la gente corriente me reconociera… hasta que un día uno de mis trucos salió mal, y terminé en prisión. Comprendí en ese momento que no era tan bueno como pensaba, y que debía aprender nuevas artes si quería llegar a ser un gran brujo.
Tras cuatro años como ilusionista en el penal de La Moraleja, ensayando el número del buen chico, me redujeron la condena por buena conducta y me consagré al ejecutar la gran obra de liberarme de los grilletes. Entonces, decidí volver a las raíces más puras de la magia, recuperar la esencia ancestral de este bello arte y homenajear sus respetados orígenes chamánicos; además, cultivar setas alucinógenas era muy fácil y no había legislación al respecto. Fueron buenos años, obtuve una estabilidad poco conocida en el mundo de estas “profesiones libres” y pude dedicarme a la introspección, aumentando mis poderes de forma considerable, hasta el punto de que no solo yo podía transmutar, si no que también podía convertir a otros seres humanos en mulas y camellos. Todo un logro, al alcance de unos pocos privilegiados, del que me sentía profundamente orgulloso, aumentando ese fuego interior que me daba la fuerza para seguir creciendo e iluminando con mi rabia todo cuanto tenía a mi alcance.
Casi sin darme cuenta, y gracias al poder que emanaba de mi joven corazón herido, había desarrollado habilidades alquímicas, y cada día convertía el plomo de las balas de mis acólitos, en oro que llenaba mis arcas. Al descubrir estos sortilegios, no pude dejarlo ahí, mi titilante voluntad exigía de mi ego que desarrollara al máximo ese potencial, y construí varios laboratorios en donde practicar nuevos encantos que aumentaran el dominio con que humillaba a esa magia traidora que no había escuchado mis suplicas. Hallé así un nuevo mercado para mis conjuros, el de las drogas de diseño, y mi dominio de lo esotérico alcanzó entonces su máximo exponente. No había hechicero sobre la faz de la tierra que me hiciera sombra.
Y curiosamente, como pasan las cosas en la vida, cuando me encontraba en la cima de mi éxito, ocurrió lo impensable: un famoso mago, de los de verdad, actuaba en la ciudad. El rencor me dominó, y no pude evitar llenar el evento con mis chicos, para que la gente pudiera decidir quién era el más poderoso de los dos. Pero los inquisidores decidieron tomar parte en aquel momento, y aparecieron por todas partes con sus mantos azules y sus varitas reglamentarias: la mayoría de mis adeptos habían aprendido a volar y a desaparecer, pero uno de mis discípulos cayó en la redada. El chaval, que tenía 13 años recién cumplidos, dio el soplo e inmediatamente me apagué.
En el mundo etéreo, volátil, del Internet, "Sentimientos invisibles" se empecina en salir cada mes impresa en papel. Una revista para tocar, para compartir, para disfrutar. Para leer, para dibujar, para escribir. Si quieres participar en ella, recibirla o apoyarla, hazlo a través de la dirección:


martes, 25 de julio de 2017

Te ruego, por favor, que no nos traigas el avión


La señora, bastante mayor, estaba asustada, “¿Por qué hay tantos aviones hoy en Gijón?” Antes, al comienzo de la exhibición, las gaviotas habían huido despavoridas de la playa, tierra adentro; la cuñada de Mariajesús había recogido la ropa tendida, pensando que tronaba. Los aparatos militares atronaban la ciudad, en ruido insoportable, aplaudidos, como espectáculo de circo, por gentes entre las que se encontraban muchos varones disfrazados de cuando hace tantos siglos hicieron la mili.

Se ha convertido en una desagradable costumbre hacer propaganda de la guerra como un atractivo turístico del verano gijonés. Y los padres abren la boca como niños y llevan a los propios a sentarse ante los mandos de una máquina de matar como si fuera un juguete. Pero la guerra no es un juego de ordenador, aunque desde que los sinvergüenzas sin alma (Bush, Blair y su lacayo Aznar) atacaran Iraq y se transmitiera en directo, parece todo una hermosa película de acción.

Pero la guerra no es ficción multicolor. Es destrucción de bienes y vidas. Son asesinatos y robos disfrazados con buenas palabras por periodistas comprados. Los bombardeos dejan una señal indeleble en el alma de quien los ha sufrido. Estoy estos días trabajando sobre la experiencia de los niños evacuados de España para librarlos del golpe militar de Mola, Queipo del Llano y Franco; sus cuidadores relatan el pánico que tenían a los aviones. En uno de los campamentos de recepción en el Reino Unido la tranquilidad de la tarde fue lastimosamente interrumpida cuando un aparato cartográfico pasó volando bajo, para fotografiar las zonas. Los niños huyeron aterrorizados y se tardó todo el resto de la jornada en sacarles de los escondites. Un exiliado desde Francia me contaba en su carta como uno de las mayores pesadillas de su infancia asturiana el recuerdo de los aviones italianos ametrallando a su familia mientras huían con lo puesto desde Nava hacia la costa.

Las referencias de la Guerra de Vietnam, con los bombarderos USA sembrando de napalm las chozas y los campos de arroz dan idea de la inhumanidad de la humanidad. El napalm es un producto incendiario que se queda pegado a la piel, originando quemaduras que penetran en el cuerpo sin posibilidad de detenerlas.

En la última Guerra de los Balcanes la OTAN masacró a la población civil con el banal comentario de “daños colaterales”. Pero, además, las armas se volvieron contra sus propios soldados; el uso de munición de uranio empobrecido originó en muchos de ellos una pérdida de glóbulos rojos espectacular. Mientras Federico Trillo (¿te acuerdas de él?) afirmaba en el Congreso que “entre los militares españoles no se dan casos de leucemia” en el Hospital Valle del Nalón, el héroe Manolito, natural de Langreo, soldado raso profesional, guardaba cama sin que los médicos acertaran con la causa y el tratamiento de su anemia crónica.

Hace poco ha sido publicado el libro Gernika, del historiador Xabier Irujo. Como estas historias no se estudian en el Bachillerato debo deciros, queridos niños, queridas niñas, que en 1936 un grupo de militares se rebeló contra el gobierno constitucional de la República al grito de “¡Viva la República!” (Luego ya cambiaron los alaridos por otros menos democráticos) Como la población  les hizo frente quisieron acallarla mediante el terror y así, por ejemplo, bombardearon sin contemplación la villa de Durango. Aún les pareció que no habían asustado bastante, así que, en día de mercado, arrasaron Guernica, que no tenía ningún objetivo militar. Una acción perfectamente planificada para mejor entrenamiento de los pilotos del nazismo alemán y del fascismo italiano.

Este hecho se conoció internacionalmente por la crónica de un valiente periodista inglés, George L. Steer, que transmitió desde el lugar de los hechos, impresionado por la crueldad, al Times y al New York Times. Ante la repercusión mundial la propaganda de Franco hizo correr la especie de que Guernica había sido destruida por sus propios habitantes antes de huir. Luego la mentira se perfeccionó, para explicar las huellas de tanta explosión, con la leyenda de mineros asturianos dinamitando los edificios.

Pero no fueron los alemanes hitlerianos los inventores de tan funesta estrategia; el bombardeo como arma de terror procede de los ingleses, y empezó la idea, ¡oh casualidad!, en Kabul. Una rebelión de afganos contra el Imperio estaba generando dificultades, hasta que el capitán Robert Halley propuso bombardear la capital; el Times informó de pavorosos incendios, el emir pidió la paz. El nombre del único aparato que participó ha quedado para la historia, el Old Carthusian, como desafortunadamente tendremos que recordar el Enola Gay.

La broma se repitió poco después en Somalia, una nueva rebelión contra la ocupación británica fue sojuzgada arrasando la ciudad de Taleh, residencia del cabecilla. Churchill era entonces Ministro de la Guerra (ahora se dicen de Defensa) y se pavoneaba en el Parlamento:  “La de Somalia ha sido una de las guerras más baratas de la historia, con un coste de 30.000 libras en bombas hemos ahorrado una expedición que nos habría costado 2’5 millones”.

Así que ya se le dio al asunto calidad de científico; se preparó un plan de formación de pilotos, Churchill fue nombrado Ministro para las Colonias y reunió a sus delegados en ellas para explicarles de qué manera, mediante el miedo a la aviación, podrían tener sujetas a sus poblaciones sin ocuparlas. Hasta un tal MacKay escribió un ensayo acerca de la eficacia de matar desde el aire, “La influencia de los aviones en el futuro para la defensa del Imperio”, donde explicaba que eso de bombardear era inequívocamente más barato; n o había duda de la eficiencia de las máquinas, “No importa cuántos hombres ponga el enemigo sobre el campo de batalla, será incapaz de proteger sus pueblos, sus ganados y su maíz”.

Esa escuela fue rápidamente copiada por los militares del Reich, la ensayaron en España y luego Europa fue un volcán. Doblegar a somalíes o afganos, armados con escopetas viejas, fue barato; la Segunda guerra mundial fue carísima en vidas y haciendas. Los americanos del norte usaron el mismo terror, amplificado hasta límites inhumanos en Hiroshima, una bomba definitiva.

Al día de hoy los bombardeos son el mayor arma de desmoralización de la población, que se ve metida en guerras que no ha originado, pero que sufre las consecuencias en sus carnes. Iraq, Qatar, Cisjordania, Libia, Siria…Inocentes cayendo a diario, millones de personas que se quedan sin sus hogares, sin sus paupérrimos enseres, niños traumatizados de por vida.

“El Círculo Aeronáutico de Langreo pide instalar un caza tras el soterramiento”.  Lo explico para quienes no son de por aquí. El Círculo fue creado para recordar las hazañas de Jesús Fernández Duro, un señorito que en su vida dio un palo al agua y que se entretenía en navegar en aerostato; le fue la vida en ello. Sus pocos socios piden que, una vez acabada la obra de soterramiento de vías en el distrito de La Felguera, se coloque en una rotonda un Mirage que les regalaría el ejército.

Me sorprende que Don José Manuel Martín, que antes de ser su presidente fue secretario general de CC.OO. tenga tan poca sensibilidad; espero, en cambio,  que la corporación municipal tenga más cabeza que todo eso. No tengo nada contra estos señores, pueden reunirse para festejar a quien quieran; la ley no impide que recuerden a su héroe, que le hagan estatuas y misas, pero, por favor, no me pongan en la zona de mis paseos matutinos una enorme máquina de matar.

Langreo sufrió bombardeos de los aviones de la Legión Cóndor para que la población se rindiera a las fuerzas nacionales. Cuando sonaba la alarma la población de Sama corría a protegerse bajo el túnel del ferrocarril al lado del Pozu Fondón; por razones que nadie se explica, mi bisabuela materna se encerraba hasta el final del susto en el pequeño y modesto retrete de la Casa Nueva. Sirva la metáfora.

Las fotos son propiedad de:
  • Nick Ut (Associated Press)
  • Ahmed Hjazy (Pacific Press)