viernes, 30 de noviembre de 2012

Lévy, 1948 y la obscenidad


Se presenta a sí mismo como filósofo, posiblemente gane unos euros escribiendo en periódicos que solemos tener por serios, sin embargo emprende cruzadas ampliamente sospechosas. Hasta no hace mucho defendió con quijotesco ardor la causa de aquel jefazo del Fondo Monetario Internacional que en su tiempo libre quería holgar con una camarera de hotel en New York; dejó quieta la pluma después de que en la propia Francia el mismo personaje fuera acusado de dos violaciones y de participar en orgías con prostitutas, empresarios y otras gentes de dudosa fama.

Bernard Henri Lévy vuelve ahora a otro de sus temas recurrentes: la defensa de la política oficial del Estado de Israel contra los pérfidos palestinos; “Obscenidad”, titula su artículo en El País y empieza firme: Pongamos los puntos sobre las íes; a partir de ahí empieza a contar la historia desde el punto de vista de los buenos: En 2005, a iniciativa de Ariel Sharon, el Tsahal (Ejército israelí) evacuó Gaza unilateralmente y sin condiciones.
Como los del Barrio somos un poco paletos y bastante puñeteros se nos ocurren preguntan tontas, ¿qué hacían allí?; por lo poco sabemos que la ONU se había pronunciado repetidas veces contra la ocupación militar y contra los asentamientos ilegales de colonos judíos; sobre terrenos robados, subrayo. Continúa argumentando: La gente que lo administra…no tiene con el antiguo ocupante, ni por asomo, un contencioso territorial como el que tenía, por ejemplo, la OLP de Yasir Arafat. Esta misma argumentación, y no es casual, la hace otro Sharon, Gilad, hijo,-los apellidos se cruzarán varias veces en la actual historia hebrea-, que gritaba desde las páginas de The Jerusalem Post: hay que arrasar a todo el vecindario de Gaza, para luego poner como ejemplo pacificador las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, ¡amistades que tiene el filósofo!. Sin embargo no se ponen de acuerdo sobre la legalidad de Hamas, el Sr. Lévy la niega, el Sr. Sharon la reconoce, justo para usarla como prueba de cargo contra la población gazatí: no pueden ser víctimas inocentes puesto que votaron a una organización terrorista. Igual que si ahora Rajoy manda volver a incendiar San Sebastián porque ha salido elegido un alcalde de Bildu (Bueno, mejor no doy ideas).

En el borrador del artículo había escrito unos breves apuntes sobre los últimos sesenta y cinco años en Oriente Medio, pero es preferible dejar hablar a los protagonistas. Yoram Kaniuk es un escritor hebreo que se ha hecho famoso por varias originalidades, una de ellas fue su victoria contra la política teocrática al conseguir que le retiraran la religión del carné de identidad. En 1948 fue soldado, herido gravemente por defender la causa judía contra los árabes, pero es capaz, al día de hoy, de pensar en el enemigo. Aquella guerra, la del 48, fue muy dura para los israelíes, pero terminó en victoria. Para los palestinos fue la Nakba o el desastre. Unos 800.000 palestinos tuvieron que huir, escribe Ana Carbajosa, que habla del libro de Kaniuk. A punta de fusil los sacaron de sus tierras, de su hogar; los mismos que habían sufrido el horror de los campos nazis de exterminio expoliaban ahora violentamente a otros seres humanos. Yoram asegura que vomitó ante lo que veía: Aquél fue el inicio de la tragedia. Los supervivientes del Holocausto echaron a los árabes de sus casas.
 Más paralelismos dramáticos: La semana pasada, igual que sucediera hace cuatro años, casualmente en época pre-electoral aunque el filósofo Lévy no quiera verlo, un Netanyahu (Regalo de Dios, significa), nieto de rabino, hermano de héroe caído, hijo de militante sionista, ordenaba bombardear Gaza. Su padre, Benzion, había cambiado en su momento la política por la historia, publicó trabajos sobre los sufrimientos del pueblo judío a manos de la Inquisición; particularmente conocida es la polémica que originó su tesis central en “Los marranos españoles según las fuentes hebreas”.
El término marranos, entre nosotros despectivo, procede del hebreo maramusim (en singular mumaramus), conversos forzados. Explicaba Benzion Netanyahu que, obligados por la monarquía a convertirse, no mantuvieron su fe, sino que se adaptaron al cristianismo y ocuparon importantes cargos políticos, financieros e eclesiásticos. Debatió el asunto, al parecer en términos muy duros con Sánchez Albornoz; remató una de sus polémicas con la siguiente frase: …mas no hay que callar la verdad como la vemos, si queremos que la erudición apoye ideas auténticas de nuestro pasado y nos sirva de último refugio frente a los prejuicios que infestan la mente humana.
Bernard-Henri Lévy se dice filósofo, de esa elegante y culta escuela francesa, debería ser amante de la erudición y de la verdad; los datos son significativos, esta última escaramuza en la bloqueada por tierra, mar y aire Franja de Gaza, arroja el siguiente marcador: Israel, 5 muertos-Palestina, 164, en un cálculo escaso al que se deben añadir para este bando 1000 heridos y 200 detenidos por entrada de soldados hebreos en terreno ajeno; entre los presos hay 5 diputados de Hamas. Uso las propias palabras del filósofo: Ante este espectáculo de cinismo y mala fe…ante la inversión de valores que transforma al agresor en agredido y al terrorista en resistente…sólo cabe una palabra: obscenidad.

martes, 20 de noviembre de 2012

Lo proclaman abiertamente

Me alertó mi amiga Aitana, una periodista de raza que me enseña muchas cosas. Ella lo trajo desde una edición digital de NY Times; yo, en mi manía, seguí al historiador, Ite ad fontes, y abrí The Jerusalem Post. Allí estaba escrito con todas las letras: ¡Arrasar por entero el vecindario de Gaza, arrasar toda Gaza!
Y no lo dice una persona cualquiera, o una iracunda víctima de un cohete, lo dice, seguramente sentado en un despacho, con la tranquilidad del que mide sus palabras, Gilad Sharon, hijo del famoso Ariel, miembro significativo de la casta política israelí. El artículo se titula "Es necesaria una conclusión definitiva" y empieza diciendo que no hay término medio; una de dos, o se hace pagar a los "gazanos" y sus infraestructuras o "reocupamos la Franja de Gaza". Va desarrollando sus argumentaciones (falaces) y suelta, -copio por si mi inglés me hace equivocarme: We need to flatten entire neighborhoods in Gaza. Flatten all of Gaza.
Y luego sigue con la solución de las soluciones: The Americans didn’t stop with Hiroshima – the Japanese weren’t surrendering fast enough, so they hit Nagasaki, too. Perdonadme, pero no puedo repetir estas palabras en mi idioma; la vergüenza de pertenecer a la especie humana me lo impide.
PD.: Afortunadamente algunos de los comentarios que siguen al artículo demuestran que hay lectores judíos que piensan. (No confundas poder con violencia...¿Nos estás proponiendo la "solución final"?...)

Amigarse

Es una bonita palabra. La tenía olvidada en mi diccionario particular; se remonta a la más perdida infancia, cuando los amigos del Barrio discutíamos por cualquier tontería y con la misma facilidad nos reconciliábamos.
Después ya no me pareció nadie los suficientemente importante como para enfadarme; cuando me encontraba un personaje particularmente tóxico lo tachaba de la lista y tan amigos.
Pero ahora estoy de regreso, mi tiempo es mío y no de la multinacional que me pagaba; puedo por ende invertirlo en quien quiera (obsérvese que, con buen criterio empresarial, distingo "gasto" de "inversión"). Estoy recuperando viejas amistades, incluso entre las personas que  figuraban tachadas en la lista, sólo que mi capacidad de amar es limitada, humanamente corta, y debo enviar al ostracismo a casi tantos como recupero. Para ello establezco una clasificación, -en términos de comentarista económico "ranking"-, según su índice de toxicidad, ¡si vieras con qué rapidez se llena!
Haré un esfuerzo por restablecer la relación con tantas personas honradas a quienes los mercados apartaron de mí, esas que sí son realmente personas "humanas". Quiero amigarme.
(Agradezco que me haya devuelto esta palabra a Jorge Fernández Díaz, escritor argentino a quien no conozco, hijo de una asturiana que fue enviada a la emigración, sola, a los quince años. Parece ser que lo cuenta en Mamá)

domingo, 18 de noviembre de 2012

Plantar cara a la infamia

Ya tienen dos denuncias ante la Inspección de Trabajo y dos demandas en los Tribunales de lo Social; al parecer no es suficiente para convencerles de que se ajusten a la Ley, de modo que ayer sábado un centenar de personas, pese a ese mal tiempo de los puertos marítimos del norte, con lluvia y viento racheado que te calan, nos concentramos, negros y blancos sujetando la pancarta, ante el desgraciado establecimiento.
Se leyó este comunicado y quedamos para volver a juntarnos siempre que haga falta:

"Es bueno preocuparse por Arcelor o por Suzuki; el cierre de una fábrica genera más huecos en el maltrecho tejido industrial asturiano. Los sindicatos, la patronal, los concejales, el Principado manifiestan su pesar. Pero, ¿quién se preocupa de los centenares de pequeños Suzukys que suceden cada día?, de las personas empleadas en pequeños negocios que se están siendo vapuleadas diariamente.
 
Vamos a hablar de un ejemplo demasiado frecuente. En este Gijón que quiere ser turístico, el de les letrones, el de la sal, los trabajadores de hostelería no solamente trabajan sin contratos y sin asegurar, sino que muchas veces ni cobran. Y si tienen la mala suerte de carecer de la nacionalidad, de tener un color de piel un poco más oscuro, pueden sufrir insultos y vejaciones propios de otros siglos.
Los inmigrantes han recorrido miles de kilómetros en muy penosas condiciones para venir a ganarse el pan entre nosotros. No tienen dinero para pagar la cuota sindical, no pueden permitirse contratar abogados y la Inspección de Trabajo los ve como un incordio; están aún en peores condiciones para defenderse de aquellos que usan la crisis como disculpa para engañarnos.
Los empresarios de hostelería quieren mejorar su imagen, se preocupan de la Q de calidad o regalan garbanzos al Banco de Alimentos, que ahora está de moda (por cierto multiplicad 400 Kgs. por el precio en el supermercado y veréis la miseria que con la que han contribuido entre todos los hosteleros de Asturies). Pero la mejor operación de imagen es que traten correctamente a sus trabajadores, que echen de entre ellos a los desalmados explotadores y racistas que, como Luis Adolfo Peláez Díaz y Pilar Peláez Díaz, propietarios de Sidrería La Dársena, basan la rentabilidad de su negocio en no cumplir con las obligaciones sociales, en  no pagar a las empleadas y en mantenerlas en situación de semiesclavitud.
Pregonan a los cuatro vientos estos de La Dársena que “ellos tienen mucho peso en Gijón”. Nosotros vamos a demostrarles que los trabajadores inmigrantes no están solos, que igual no tienen amigos de relumbrón, pero sí las mejores amistades, las de personas currantes orgullosas y solidarias. Por eso para exigir que paguen lo que deben y conozcan con nuestra presencia,-ellos y todos los hosteleros de Gijón-, que no vamos a consentir abusos, que la crisis no será su disculpa para pisar a los débiles, realizamos hoy esta concentración ante el establecimiento. Sería bueno que no hicieran falta más, pero posiblemente sí nos den motivos, de modo que os convocaremos cuantas veces haya menester.
No puedo terminar esta nota sin hacer referencia a otro doloroso acontecimiento, a muchas millas de aquí, pero con el mismo contenido de explotación y racismo: Netanyahu hace precampaña electoral masacrando palestinos; ayer 30, casi todos civiles. No lo consintamos
Por la Justicia
Por la Dignidad de todos los seres humanos

Quejémonos de todas las Gaza que en el mundo son
No consumáis en La Dársena, la sidrería explotadora y racista."


jueves, 15 de noviembre de 2012

Perseverar en la infamia



Mi madre también trabajó en La Dársena; no aguantó más que un verano. Veníamos de la Argentina, hace diez años, no sabíamos nada de contratos, ni  de Seguridad Social, así que nos engañaron bien…

Luis Adolfo y Pilar Peláez Díaz, hermanos y residentes en Gijón quieren reírse del mundo. No respetan a sus trabajadoras, ni a la Inspección de Trabajo, ni a su propio representante legal, que, desesperado, ha reconocido que le engañan y no le aportan la documentación necesaria para resolver el conflicto. La demanda ante el Tribunal de lo Social ha sido presentada, sin embargo hay que subrayar aquí otro aspecto en que la legislación no ayuda al débil: En los casos de Civil o Penal la parte que resulta condenada debe pagar todos los gastos del proceso, incluyendo los de la defensa de quien ganara; en lo Social, salvo casos espectacularmente graves, incluso ganando el trabajador corre con sus costas.
 

En la situación que nos ocupa una trabajadora que no dispone de medios, que ha trabajado meses sin cobrar, que tiene que sacar adelante una familia con un marido parado y cuatro hijos, para intentar defenderse legalmente antes que nada debe poner encima de la mesa 1200 euros. Si a esto unimos la parsimonia de la Inspección de Trabajo no es de extrañar que las personas agredidas desistan de denunciar, para mayor alegría de los explotadores; y lo de parsimonia es un eufemismo, cuando acompañé a L. y a M. a ratificarse en la denuncia la inspectora conocía el establecimiento de parecidas gracias del año anterior.

“Yo trabajé ahí hace 8 años, todo lo que comentan esas chicas es verdad y se quedan cortas. Los insultos constantes por los 5 miembros de la familia, los gritos que se escuchaban en el comedor, el cambiarse con una cámara, el decirte el día 10 que pagaría el 16, el 16 el 25 y en el 25 ‘cobraréis cuando se haga caja, si no os jodéis!’, trabajar seguido de 11am a 2,3 de la mañana, con media hora para comer… Cuando le puse la denuncia en la Gota de Leche me dijeron ‘Uy, La Dársena?, aquí hay más de veinte denuncias ya de personal de cocina y sala’ ¡y así se quedó! ¡Como si nada!”

Los testimonios que se han ido recogiendo señalan, sin lugar a ningún género de duda, que los abusos están perfectamente estudiados, que se vienen produciendo desde antiguo y que solamente en la medida que reciban un escarmiento empezarán a pensar en ser serios. Pilar a la inspectora: “No hemos podido pagar porque nuestra costumbre es hacerlo por transferencia bancaria y desconocíamos el número de cuenta de la trabajadora; en cuanto nos lo facilite estará todo solucionado”. Broma cruel: …donde a los españoles nos daban de baja en la S. Social, sin nosotros saberlo… y a los ilegales los mandaban para casa cuando recibían el chivatazo de la llegada del inspector de trabajo” ” Lo que son las cosas de la vida, yo trabaje allí hace 10 años, estuve solo un par de semanas, yo soy de Ecuador y cuando llegue allí el dueño vino a mí con demasiado interés a ayudarme y a explicarme, él personalmente, cuando ya los compañeros me habían dicho k tuviese cuidado con el tío, y tenían razón, los malos tratos hacia ellos era exagerado y hacia mi nada d nada, hasta k un día subiendo x las escaleras llevando un pedido de una mesa, subía yo delante con los platos en las manos y el detrás, y me agarro del culo con las dos manos haciéndose el gracioso, asi k pegue un salto mire para él y deje los platos en la mesa y le metí una santa hostia…”

Se unen dos factores, creen, por una parte,  que la gente les tendrá miedo “Si se te ocurría decirle algo se te pegaban a la cara, te pegaban cuatro gritos y te decían que ‘ellos eran gente pesada en Gijón’ que si decías algo que quien perdíamos éramos nosotros”, y, por otra, que el desconocimiento de las leyes les permitirá seguir impunes “…con esa mentalidad…hay jefes por todos sitios dando trabajo a gente sudamericana porque creen que somos ignorantes…”

Sin embargo esta vez han tenido la mala suerte de encontrarse con personas que han entendido que se debe acabar de una vez por todas con semejantes barbaridades “…Ya era hora que estos desalmados saliesen a la luz pública, son bien conocidos por la gran mayoría de los trabajadores de la hostelería en Gijón. Ahora que de verdad la Justicia funcione como debe…” y con grupos de gente solidaria que entiende los derechos laborales como algo implícito a cualesquiera seres humanos, blancos, negros, amarillos o verdes; que piensa que hay muchas empresas regidas por espíritus tóxicos que usan la crisis como disculpa para llenar su cajón, así que, como primera medida, y en tanto se decide el Juzgado de lo Social, se ha convocado una concentración en el Muelle de Gijón, delante de La Dársena, la sidrería explotadora y racista, para el sábado 17 de noviembre de 2012, a las 13 horas.