sábado, 8 de diciembre de 2012

Nos vigilan



Se pueden ver cámaras por todas partes. Te graban en el supermercado mientras compras, en la gasolinera al llenar el depósito, cuando sacas dinero en el cajero; el ayuntamiento en las calles, la matrícula en el aparcamiento, los de las autopistas, y ahora en discotecas, bares y restaurantes. No hay momento de tu vida en el que alguien no deje constancia gráfica; de ahí a salir en todos los ordenadores del mundo sólo hay un pequeño paso.
Reconozco que me he partido de risa un par de veces oyendo la grabación de una llamada telefónica: un joven, con síntomas evidentes de haber empinado el codo desproporcionadamente, llamaba desesperado desde un aparcamiento porque no encontraba el coche. El diálogo era verdaderamente hilarante, pero se te hiela el gesto cuando caes en la cuenta de dónde ha salido la grabación: la centralita de la Policía Local de Gijón. Recientemente un periódico nacional ha publicado la fotografía del sinvergüenza de Díaz Ferrán en el juzgado; no es una foto de un hábil profesional, está copiada del disco en el que se graban oficialmente los testimonios. En el desgraciado asunto del Madrid Arena, gracias a las cámaras de los pasillos casi vemos en directo las agonías de las víctimas.
Estas observaciones no tienen solamente que ver con la importancia de preservar la vida privada, cualesquiera de estas películas son susceptibles de ser usadas en tu contra; en una demanda laboral, por ejemplo. Pongo por caso a un jefe de obras que no es particularmente listo y ha salido en la prensa fotografiado  en horas de trabajo en dos inauguraciones de bares; si no tuviera la suerte de trabajar para un ayuntamiento ya estaría despedido. O, a nivel doméstico, puede alguien hacer pública tu estancia en un bar de copas haciendo carantoñas a una amistad, lo que quizá no haga gracia a tu pareja, máxime si tiene tendencia a los celos…
¿Crees que exagero? Al contrario, me quedo corto; echa una ojeada a tu alrededor, verás que el peligro no solamente está en el móvil del gracioso de la pandilla. En ocasiones, las menos, te advierten de que te están grabando, como el Ayuntamiento de Oviedo, ante la sede de la Junta General del Principado, donde tienen parada obligatoria todas las manifestaciones; o ponen un letrero amarillo normalizado en el que se indica que, de acuerdo con la Ley de Protección de Datos 15/1999 puedes ejercitar tus derechos ante (aquí viene el nombre de la empresa responsable).

Pero son éstas excepciones, lo normal es que no te advierta el de la mueblería de que está filmando a todas las personas que pasean por su calle; ni la oficina de los taxis, pese a que al lado están los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Langreo, tan justamente cuidadosos con la intimidad de sus beneficiarios. Ni en la sidrería, hoy día ya casi en todas; por ejemplo en La Aldea tienen dos cámaras, a derecha e izquierda, una para la sala y la otra para la barra; de modo que no solamente vigilan a los clientes, sino que controlan si los camareros ingresan el dinero en la caja. Las cocineras que denunciaron a La Dársena por trato inhumano aseguran que las grababan en el vestuario.

 
 
Las naves industriales de los polígonos parecen un estudio de televisión en pleno rodaje de exteriores; veamos, por ejemplo, Valnalón, donde incluso los entes oficiales se saltan a la torera la Ley. En sus oficinas centrales habitualmente las personas responsables son escrupulosas con la normativa; hay un cartelito a la puerta advirtiendo de la vigilancia electrónica; tú piensas que es adentro, pero no señor, es en el perímetro. Eso sí, los modelos de cámara son más finos y elegantes.

 
 
 
El Corte Inglés, sección Informática, como es muy importante, protege sus instalaciones con cinco hermosas cámaras, cinco
El colmo de la estupidez se observa en esta foto, tomada en el camino de Lada a El Meriñán: la chabola protegida de asaltos.
 
Hay demasiados objetivos pendientes de nosotros; por lo que se ve somos altamente sospechosos. O, puntualiza atinadamente el refranero, cree el ladrón que todos son de su condición.
(Nota final: En ninguno de los establecimientos en los que se han tomado estas imágenes hay aviso de que se está grabando. No tengo constancia de que esta actividad sea controlada por las autoridades competentes. Estas grabaciones en manos irresponsables pueden causar mucho daño a las personas)