martes, 10 de diciembre de 2013

365 días de angustia.



Cadmio: Fiebre de los metales. Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Rinitis. Pigmentación amarilla de los dientes. Nefropatía cádmica. Cáncer de pulmón y próstata. “Los productos químicos en el lugar de trabajo”. Departamento de Salud Laboral y Medio Ambiente de CC.OO. editado junto con la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales del Principado de Asturias.
Hace un año que se produjo el accidente. Empezaron a sentirse mal, muy mal, y no hubo más remedio que hospitalizarlos. Asturiana de Zinc pasó un informe incorrecto acerca del trabajo a realizar y los empleados de la subcontrata IMSA sufrieron un envenenamiento muy grave. La mutua FREMAP y el Servicio de Salud del Principado de Asturias no supieron estar a la altura de las circunstancias; pese a los síntomas, tan significativos, sólo se atrevieron a pronosticar “probable intoxicación por mercurio”.
Mercurio: Gastroenteritis aguda, estomatitis, colitis, insuficiencia renal aguda por necrosis. Edema agudo de pulmón. Gingivitis y estomatitis por sialorrea. Pérdida de piezas dentales. Problemas oculares. Afección sistema nervioso central: erectismo mercurial (cambios de carácter, insomnio, pérdida de memoria). Polineuropatía sensitivo-motora en extremidades inferiores.
Cuando nos vemos, al lado de la estación de RENFE, Víctor dice que está bien, aunque todavía no ve como antes, le cuesta trabajo enfocar. Pero a los tres días de dejar la huelga de hambre ya comía correctamente, aunque no hace todo lo que el médico le recomienda, “ya, ya sé que no debería fumar…”  Los otros han bajado un poco el ritmo, “me dice mi mujer que debo desconectar el teléfono a una hora prudencial”, él piensa en los que vienen detrás, en que nadie se vuelva a ver metido en ésta.
Arsénico: Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarreas. Daño renal. Alteraciones del sistema nervioso central. Polineuropatía sensitivo-motora extremidades inferiores. Afecciones cutáneas. Irritación vías respiratorias. Lesiones cardíacas y vasculopatía. Cáncer de pulmón e hígado.
No es la primera que sucede algo parecido, Saúl Fernández, redactor de un periódico local explicaba que en 1986 hubo otra intoxicación masiva; Marcos Pérez relataba cómo llegó a su casa el propio director de la fábrica (puede que Fernando Sitges, dice el periodista) para ofrecerle un taxi y llevarle con urgencia al Hospital Central. “Tragué de todo, menos oro”; cuando llevó la baja a la empresa “me encontré a los compañeros de obra hechos una mierda. A uno ya lo habían llevado al hospital”.
Zinc: Fiebre de los metales. Rinitis y perforación tabique nasal. Dermatitis de contacto. Conjuntivitis y alteraciones retinianas. Erosiones y pérdida de piezas dentales.
La falta de respuesta de la propia empresa y de las autoridades sanitarias, -con más ansia de tapar el accidente que de buscar soluciones-, con resultados de análisis desaparecidos y ocultación sistemática de los hechos, negativa a reconocer que no era una enfermedad común, sino profesional, llevó a cinco de los afectados a realizar una huelga de hambre a las puertas de la factoría durante catorce días; hasta que AZSA-Glencore-Xstrata dio pasos en la negociación. El asunto es tan serio como que pueden estar afectadas directamente un centenar de personas y, habida cuenta de que los contaminantes estaban en el ambiente, algunas decenas más podrían estar intoxicadas en el entorno; se sabe que personal no directamente productivo, como un almacenero o una empleada del botiquín tienen niveles de contaminación en sangre altos. La actitud más racional de la multinacional Glencore,-dispuesta al entendimiento, ahora que el asunto se ha publicado y difundido internacionalmente-, ha hecho que el campamento se levantara, “pero sólo provisionalmente; si el asunto no se soluciona de una manera adecuada volveremos”
¿Qué sería una manera adecuada? Algunos pasos previos:
  •     Incorporación a Asturiana de Zinc- Glencore de los trabajadores que estén bien de salud y quieran trabajar aquí.
  •     Tratamiento médico adecuado, con garantías para todos.
  •        Jubilación de todos aquellos cuya salud se haya visto seriamente deteriorada.
  •        Pago de 1000 euros/mes como anticipo a cuenta de las futuras indemnizaciones a todos los trabajadores que no cobran nada o subsisten con los 420 € del mínimo asistencial.
Los trabajadores de IMSA, subcontrata de Asturiana de Zinc, grupo Glencore-Xstrata, sufrieron en noviembre de 2012 un gravísimo envenenamiento cuando realizaban tareas de mantenimiento  en la parada habitual de cada año. Desde hace 365 días sufren náuseas, pérdida de visión, incontinencia urinaria, desorientación, caída del cabello, de las uñas y de los dientes, problemas de riñón…Los informes oficiales hablan de “probable intoxicación”. Los análisis (aquellos que no han desaparecido misteriosamente) señalan muy altos niveles de Mercurio, a nivel récord Guinnness, y de presencia en sangre, además, de Cadmio, Zinc, Plata y Arsénico, cuyos efectos sobre la salud pueden leerse en los párrafos anteriores.


sábado, 23 de noviembre de 2013

AZSA pierde el primer asalto


El Comandante de Puesto de la Guardia Civil no venía a pedir que se quitaran los coches mal aparcados, sino a felicitar a los trabajadores por el primer triunfo; casi cada día, de los catorce que duró la huelga de hambre, pasó a interesarse por su salud, hoy se alegraba con ellos
Roberto, Francisco, Víctor y Rodrigo.
La caseta de obra parecía el camarote de los hermanos Marx; Francisco, Roberto, Rodrigo y Víctor (Alfredo sigue en peregrinación hospitalaria), habían anunciado rueda de prensa para las once y media, como afuera llovía a mares, como el prado donde estaba la tienda de campaña era un barrizal, intentamos todos, cámaras, periodistas, familiares y amistades, ponernos a cubierto a codazo limpio. Sólo hubo un poco de educación con Ángela Vallina, la alcaldes de Castrillón, de la que hablan muy bien los acampados.
Han perdido diez kilos por cabeza, que venían de antes debilitados por el envenenamiento, pero han ganado la primera batalla: Glencore, la multinacional que controla Asturiana de Zinc, está dispuesta a admitir que se trata de un accidente laboral originado por sus propios errores. Que, por cierto, son más habituales de lo que figura en las estadísticas oficiales; de hecho, algunos de los trabajadores propios intoxicados acudían al trabajo diariamente, pero no se les asignaba tarea, una forma de que no contabilizaran sus bajas. Anteriores accidentes han sido tapados de forma parecida, según fuentes sindicales, otros desgraciadamente no pueden ocultarse: a los pocos días de iniciada la huelga de hambre murió electrocutado el empleado de una contrata de mantenimiento, en la investigación aparece, de nuevo, un terrible error de seguridad, se cortó la energía en el tramo que no era.
Desarmando una parte del campamento.
La Inspección de Trabajo tiene mucha tarea en esta empresa. De momento ha despachado el expediente de la intoxicación con una propuesta de sanción de 500.000 €, la gravedad del asunto exige firmeza. “Yo calculo que, entre trabajadores de la Empresa y subcontratas, tiene que haber 150 personas afectadas…los análisis han dado, además de la gran cantidad de mercurio, zinc, cadmio, plata y arsénico…La contaminación ha afectado a personas que no estaban en el tajo, tienen trazas en sangre nuestro almacenero o la enfermera del botiquín, el veneno estaba en el ambiente”
No están nada contentos con la actuación de los profesionales de la medicina, aunque ahora ha empezado a cambiar, ya están dando tratamientos con quelantes y diagnostican “intoxicación por mercurio”, donde antes decía “probable”. “Nos trataban como culpables, me decían que la mascarilla no ajustaba porque no me afeitaba, ¡a mí, que lavaba la ropa de trabajo aparte!, porque sabía que estaba contaminada”. “Y yo no me quitaba la mascarilla hasta llegar a la caseta”. Andaban de oca en oca, de la sanidad pública a la privada, “Lo de la mutua, FREMAP, no tiene nombre, no sabían qué hacer con nosotros, ¡pero si la médica que nos atiende es podóloga!” “Bueno, al menos los pies los tendríais impecables”. Risas, la alcaldesa declara a la televisión que es sorprendente este ánimo, pese a lo que llevan pasado y que “es muy lamentable que sucedan estas cosas en estos tiempos”; difícil papeleta la del Ayuntamiento de Castrillón, cuyas finanzas dependen de AZSA en gran medida.
Glencore se dice tan ecologista como Greenpeace
Las denuncias llevan el camino de la legislación penal; Jaime Arias, Director de Operaciones Metalúrgicas, según el organigrama Glencore-Xstrata, va a tener que dar muchas explicaciones. José Manuel Ruiz, seguridad, manifestaba a Inspección que no había en el mercado detectores de mercurio, obligado a instalarlos “los ha colocado contra el viento, entre naves, de modo que midan poco”, “se hacían jornadas de más de ocho horas; hasta veintitrés seguidas se han llegado a trabajar”. No se ha escuchado la voz de José Manuel Calvo, segundo de a bordo en prevención, presidente del pseudosindicato SITAZ.
El Sindicato Independiente de Trabajadores de Asturiana de Zinc está directamente controlado por la empresa, dispone de mayoría absoluta en un comité que cuenta con la presencia de UGT, USO y CC.OO.; en ningún momento ha movido un dedo ante el peor accidente de este tipo en la Unión Europea en años, ni ha exigido el control sanitario del resto de la plantilla y de la población circundante: al lado de los acampados, apenas a cien metros de la entrada de la factoría, ya hay casas de empleados.
Los consejos médicos han llevado a los cuatro héroes de vuelta a sus casas; pálidos unos, amarillos otros, debilitados doblemente, “esta mañana no veía”, pero con todo el ánimo que les proporcionan la gravedad del suceso, la rabia de las maniobras oficiales (“Mis análisis desaparecieron del botiquín, me entero de cuál era el laboratorio y les pido copia, no la tienen, les digo que me los repitan y me dicen ¡que han destruido la muestra!”), y la solidaridad de cientos de personas anónimas que han desfilado por el campamento a transmitirles fuerzas, a llevarles agua, café o tabaco. La Red ha sido en este caso una buena herramienta; twitter @mercurianosastu, facebook “Mercurianos Asturias”, donde se puede seguir el proceso a diario y las informaciones de otros, por ejemplo, una página de un diario turco que informa del problema. Así que van a mantenerse con firmeza en su propósito. “Nos vamos unos días; a casa, con dieta blanda, caldos y purés, para no perjudicar las negociaciones. Desarmaremos la tienda de campaña, pero aquí se queda la caseta de obra; si esto no se soluciona, para nosotros y para tantas personas afectadas, ¡volveremos!”.
Una pausa para reponer fuerzas

martes, 19 de noviembre de 2013

AZSA, morir por vivir.



Al final decidieron plantarse a la puerta de la factoría en huelga de hambre, no quedaba más recurso después de un año de penalidades. Una intoxicación por mercurio es cosa seria. Tanto que la Organización Mundial de la Salud hace tiempo que mandó retirarlo en elementos de uso cotidiano, como el termómetro, por ejemplo; hace un par de años el Gobierno advirtió que embarazadas, niños pequeños y personas orgánicamente débiles se abstuvieran de comer emperador y atún rojo, por el alto contenido en este metal.
Pérdida de la memoria, de la vista, depresiones, impotencia, daños en hígado y riñones, temblores, problemas neurológicos, pérdidas de dientes, caídas de uñas en manos y pies”. Pasamos la mañana del domingo charlando con cuatro de los huelguistas, el quinto, el mayor de todos, Alfredo, ha tenido que ingresar en el Hospital San Agustín de Avilés, con problemas de riñón e hígado. Nos remiten a su blog, donde están haciendo pública toda la documentación; por ejemplo la Información Básica sobre la Obra (IBO) que Asturiana de Zinc remitió a la subcontratada Ingeniería de Mantenimiento S.A. Entre los elementos de riesgo no aparece citado el mercurio, tampoco se habla de que la tarea debe realizarse en “espacio confinado”, que exigiría medidas preventivas más serias que el trabajo al aire libre.
Hace un año exactamente de aquel encargo, una obra habitual de mantenimiento que consistía en cortar con la radial tres mil tubos metálicos y sustituirlos por otros nuevos. A las dos semanas ya había ingresos hospitalarios de urgencia, “hinchazón generalizado de cara y ganglios, nauseas, diarreas, malestar general”; los problemas de salud se extienden, pudieran estar afectados cerca de cien trabajadores, cincuenta de la contrata y cuarenta de la contratante. “Los análisis han dado muestras de mercurio, cadmio, zinc, plata y arsénico; algún trabajador ha llegado a dar en los análisis 960 microgramos por litro de sangre, cuando para la OMS el valor máximo es de 10 microgramos… ¡Y con esto el Sespa todavía hablaba de ‘probable’ intoxicación!”
El calvario a partir de aquí es difícil de creer, parece un guión de película de yanqui de  mafiosos: “Desaparecieron los resultados de los análisis en el botiquín de Azsa, y los del Hospital Universitario en cuanto daban resultados altos decían que se habían perdido y que había que repetirlos”. La falta de respeto: “En el botiquín nos decían que era culpa nuestra por lavarnos poco. Que la mascarilla ajustaba mal porque no nos afeitábamos o que éramos unos guarros que revolvíamos el café con el dedo sucio”, o la falta de seriedad profesional, “La mutua, FREMAP, no sabía qué hacer con nosotros, nos decían que con un poco de paciencia el mercurio se iría eliminando con la orina o el sudor”. El servicio público de salud quitándose el problema de encima: “Nos decían que era una enfermedad común, nada de enfermedad profesional; tardaron en darnos un antídoto y lo suministraron a unos pocos. Daban el alta en cuanto bajaba un poco el nivel y no contemplaban las recaídas”. La extraña connivencia entre diferentes instituciones: “Para lo de la vista fuimos a la más prestigiosa clínica asturiana, nos dijeron que no tenía nada que ver con la intoxicación”; aunque esta opinión cambió radicalmente en cuanto un laboratorio profesional se metió por el medio. “Cuando intervinieron los del ICIME, entonces ya dijeron que sí, que se perdía vista por el envenenamiento”. “¿Tenéis documentos de semejante comportamiento?” “¡Desde luego!”
ICIME  es la institución más prestigiosa en el tratamiento de intoxicaciones, colabora con el Hospital Universitario de Valladolid y con la Facultad de Medicina; los trabajadores acudieron a ella pagando de su propio bolsillo, aunque no se arrepienten porque los tomó en serio, les orientó y les aportó posibles tratamientos; si bien las consecuencias de la intoxicación son todavía impredecibles. “Hay mucha gente intoxicada en la región, por diferentes causas; no saben a dónde ir, decirles que se pongan en contacto con nosotros”, ofrecen generosamente, siendo solidarios para que otras personas no pasen su pasión.
Asturiana de Zinc S.A. es la heredera de la antigua Real Compañía Asturiana de Minas, fundada en los inicios del siglo pasado con capital fundamentalmente belga y con yacimientos en Arnao (Castrillón, Asturies) y Reocín (Cantabria). El término municipal de Castrillón, el entorno veraniego de la playa de Salinas, los muelles de San Juan de Nieva, forman parte de su historia, al igual que el apellido Sitges, ligado a Banesto, los manejos de Mario Conde y la factoría de Mefasa, donde se reparaba el yate borbónico. Recientemente ha cambiado de manos varias veces, para terminar en poder de Glencore Xstrata, monopolizadora mundial del mercado del Zinc; de quien hablan barbaridades los trabajadores colombianos, aunque en su página electrónica, apartado “Política de Desarrollo Sostenible” asegura que “trabajamos abierta y transparentemente con gobiernos, autoridades locales, representantes de la comunidad…durante todo el ciclo de vida de nuestras explotaciones”, dice que sus pautas de prevención se sustentan en el certificado OH SAS 18001:2007  y que “no hacemos distinciones entre la seguridad de nuestros contratistas y de nuestros empleados”. Es cierto, tratan a ambos igual de mal.
Los últimos datos financieros a que hace referencia su página están publicados en abril del año pasado y corresponden al ejercicio 2011; declara tener una capacidad productiva de 570.000 TM/año y una cifra de negocio de 943.484 miles de euros, lo que genera unos beneficios antes de impuestos de 144.141; aunque han descendido con relación al año anterior no están nada mal, significan el 15’27 % del volumen de negocio declarado. ¿Desequilibraría estos números el hecho de tratar a su plantilla como a seres humanos? 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La década del miedo.

Cuando colapsaron las Torres Gemelas yo estaba volando, el día de la noticia sobre Kennedy volvía de la clase particular de la Señorita Olga, y la madrugada que dieron por oficial lo de Franco dije “¡Ya murió!”, di media vuelta y seguí durmiendo. Hay fechas que marcan; el 11 de septiembre de 2001 tapó en la iconografía mundial otros hechos que deben recordarse, por ejemplo, que el mismo día de 1973, con la bendición de la embajada USA, el general Augusto Pinochet inició una sangrienta dictadura en Chile.
Apenas empezado este milenio, por primera  vez en su historia, la ciudadanía del país más poderoso de la Tierra contempló el horror en el patio de su propia casa; más que en la parte trasera en la fachada, en la edificación emblemática de su  poderío económico; eso cambió la forma de verse a sí mismos, de contemplar al resto del mundo, de relacionarse con sus colonias. Para peor.
Marta Fernández Morales dirige un magnífico trabajo colectivo que acaba de publicar Peter Lang, La década del miedo; hace el número 10 de la serie Spanish Perspectives on English and American Literature, Communication and Culture. Sale en castellano; personas expertas en diferentes áreas culturales aportan 11 ensayos enfocados al análisis de la producción audiovisual americana y su evolución post-traumática.

La imagen es la realidad. En los países desarrollados cada vez nos pasamos más horas ante el televisor, doblemente plasmados; lo que no sale en la tele no existe. La potentísima industria de la imagen toma posiciones políticas y nos la cuelan en nuestras casas impune, perseverante, machaconamente; y pagamos por ello, además. Nuestras vidas ya no se entienden si no las vemos reflejadas en pantallas grandes, medianas o mínimas; no disfrutamos de una boda, de bautizo o de un concierto si no dejamos constancia gráfica en el móvil y la hacemos pública. Con la Historia pasa igual, y eso trae un problema: no se analiza, sólo se retrata, aunque salga fuera de foco o nos la hayan previamente manipulado los editores.

Vuelve John Wayne. George Bush se ajustó la cartuchera, echó el sombrero levemente hacia atrás y respondió acerca de las tareas inmediatas: To answer these attacks and to rid the world of evil (Responder a estos ataques y salvar al mundo del mal). El Séptimo de Caballería volvió a galopar, esta vez por las praderas afganas e iraquíes; los buenos salen a la caza y captura de los malos para detenerlos provisional (Guantánamo) o definitivamente (tiro en la sien), porque son (los malos) tan rematadamente perversos que si fueran juzgados engañarían a los cándidos jueces.

Gestionar el temor. El miedo es natural en la especie humana, es un instrumento de supervivencia, debemos aprender a administrarlo; eso lo saben perfectamente los amos del mundo, por eso quieren mantener fresca la memoria de los desastres, señalar a los traidores a sus ideas, indicar las razas que ponen en peligro la población blanca, y mantener el temor a un nuevo atentado. Eso les permite saltarse a la torera todas las leyes: encarcelar sin proceso, torturar sin cuento, despreciar el Derecho Internacional, mantener drones  asesinos y espiar masivamente, incluso a sus propios aliados. Todo el mundo es sospechoso.
Y también hacen negocio, claro. No podría ser de otra manera. Las guerras tienen el incentivo del pillaje, aunque al día de hoy esa es una mínima parte del beneficio; lo bueno de verdad es el margen comercial de la venta de armas. Los portentos de la carrera armamentística, la posterior reconstrucción de los países arrasados, generan no sólo cuantiosos beneficios, sino además la dependencia hipotecaria de la colonia, endeudada por los siglos con el país benefactor. Las instalaciones nucleares de Irán que ahora se quieren desmantelar no fueron regaladas, fueron vendidas y cobradas por Occidente; las armas químicas de Siria no crecieron espontáneamente en el campo; los piratas somalíes, sin necesidad de una fábrica de armas propia, llevan fusiles de asalto nuevecitos; los aviones no tripulados, de patente hebrea o yanqui, se adquieren en las mejores ferias del ramo. El genial invento de la guerra preventiva  se estudiará, sin duda, en las Business Schools (Escuelas de Negocios).

El hombre es un zombi para el hombre. Redonda frase de Oliver Marroig. El cine es un eficaz instrumento en todo este asunto, aun cuando hay división entre las opiniones oficiales: algunos jerarcas acusarán a los guionistas de dar ideas al terror, mientras que  otros los llamaron para que previeran posibles formas de ataques futuros. Analiza J.A. Oliver la transmisión de la xenofobia desde las películas de marcianos, de galaxias, donde lo de fuera, lo alien, suele llegar con muy malas intenciones; las de muertos vivientes han cobrado un impulso claro en estos años, en ellas los vivos, presa del terror, entregan el poder omnímodo al jefe blanco.
Aunque, cuando el escritor quiere, puede ser un crítico demoledor. South Park sigue manteniendo su humor ácido, otra serie manda a la familia Bush a su infancia y a la escuela, y aparece ¡Osombie! Osama ben Laden se inocula el virus zómbico para poder resucitar, aunque al final, en justo castigo a su maldad, es destruido por el mejor ejemplo de vengador, un valiente bombero que sufrió el 11 S. ¿Película de acción o videojuego?; habida cuenta que el asesinato de Osama fue retransmitido en directo, pocas diferencias hay.

A nosotros nos afecta particularmente. Se cuenta que los servicios secretos españoles colaboraron con la NSA en este espionaje masivo que ahora se denuncia, y me parece que todos nos lo creemos, mientras a Mariano “no le consta”. Josemari Aznar, el mejor presidente de España, -en su propia opinión-, asesor del tramposo Murdoch y de las eléctricas, ha escrito en sus desmemorias que nos metió en el charco sangriento de Iraq “para no despegarse de los USA”. ¡Valiente criminal! Por su gracia tuvimos otro 11 negro, en marzo 2004; seguramente se podría documentar desde entonces el aumento del rechazo de ciertos sectores de la población a los inmigrantes, ya latente anteriormente.

Gracias por el trabajo. Estas líneas representan una visión parcial, una de las caras del poliedro, seguramente no del todo justa con la  publicación. Un magnífico libro que se integra en una línea de nivel superior, un esfuerzo de equipo que no por casualidad ha merecido la atención y (¡milagro!) la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación: no suelen darse fondos para trabajos de investigación de Humanidades. El proyecto I+D+i se llama Amenazas globales y miedos en la vida cotidiana en las dramaturgias audiovisuales contemporáneas: La representación de la realidad tras el 11 S. Quedamos a la espera de más noticias.

Firman los artículos de este libro:
o   Licenciado Alejandro Casadesús, profesor asociado de la UIB.
o   Profesora Meritxell Esquirol, de la Universitat Oberta de Catalunya.
o   Doctora Marta Fdez. Morales, de la UIB
o   Licenciado Xavier Fuster, miembro de la Society of Animation Studies
o   Doctora Isabel Menéndez, vicedecana de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Burgos.
o   Juan Ramón Molina, Técnico Superior del Servicio Lingüístico de la UIB.
o   Doctora Mª Dolores Narbona, profesora titular de la Universidad de Málaga.
o   Licenciado J.A. Oliver, guionista de tebeos con obra traducida a cinco idomas, crítico e investigador.
o   Eva Parra Membrives, profesora titular de la Universidad de Málaga, investigadora, editora de la revista Futhark.
o   Doctora Anna Tous Rovira, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.
o   Doctora A. Patricia Trapero Llobera, docente de la UIB, investigadora, directora de teatro, experta en artes escénicas, autora de Déxter. Ética y estética de un asesino en serie.




jueves, 31 de octubre de 2013

¡Ojalá que no duermas!


Foto realizada por Aitana Castaño, redactora jefa de "Cuenca del Nalón"

¡Ojalá que no duermas! ¡Ojalá que cada vez que cierres los ojos se te aparezcan estos ataúdes y el dolor de estas familias!  El facultativo jefe, la dirección de la Hullera Vasco-Leonesa, tuvieron que escuchar la voz nerviosa y rotunda, firme, de una familiar que usó el micrófono de la ceremonia para sacar toda la rabia respirada en silencio. Todas las declaraciones de familiares y amistades señalaban el dolor de meses, desde la última huelga, de afirmaciones irrespetuosas de gentes que no saben el valor del trabajo.
Seguía la homilía laica: “Cuando la huelga, decía el jefe de la mina que no tenían cojones para entrar al tajo. ¡Míralos ahí si tienen cojones, mira el resultado de la valentía!” Tan valientes que algunos han caído por intentar salvar a los compañeros. El grisú se expande en segundos, expulsa el oxígeno y te asfixia, eso si hay suerte y no explota, con una deflagración terrible que quema todo a su paso. “El autorrescatador sirve sólo para unos minutos; en los cursos de seguridad te dicen que salgas inmediatamente, volver es suicida…los que han caído, han caído, no caigas tú. Pero, claro, estás allí…” Estás allí y vuelves, porque en la mina la vida es colectiva.


El irresponsable ministro del Industria viajó inmediatamente a León, alguien, más prudente, le aconsejó que no se acercara al pozo. Seis muertos y cinco intoxicados graves por una repentina bolsa de metano, el asesino artero entre la hulla, en el pozo Emilio del Valle, antes Pozo Tabliza. El año pasado el Sr. Soria había dicho que los mineros eran unos privilegiados. “Yo soy cuñado de uno de los fallecidos, dentro de veinte días se habría prejubilado… ¿Privilegiados? Mire, ocho horas encerrados a 800 metros, ¿y sabe cuánto cobran? ¡1.360 euros! Por 1.360 euros a 800  metros de profundidad”. (El pozo realmente tiene 694, pero para mí es lo mismo: la humedad, los 35 grados de algunos tajos, trabajar doblado golpeando la cabeza contra la piedra, oir crujir las mampostas, el polvo que se te cuela al respirar ya la obscuridad absoluta, que no es ni imaginable). 



“Efectivamente, eso es lo que cobramos”. Hice el viaje hasta Santa Lucía de Gordón, en la montaña leonesa, con Jandro y Viti, dos mineros jóvenes, poco más de treinta años, con el mismo léxico, con las mismas actitudes vitales que la vieja guardia, aunque ya calados por otra relación de pareja. Jandro está casado y tiene un encanto de niña de poco más de un año, le da consejos a Viti, que espera un niño para enero; Jandro suele entrar en el turno de tarde, se levanta a las siete de la mañana, -su mujer trabaja-, baña a la hija, le da el desayuno, le explica a Viti lo de los pañales y le aconseja que no cambie de coche para que le entren el carrito y toda la impedimenta del bebé. Otra parte del trayecto se habla de la desgracia, de seguridad, (El problema ahora es que, con la reducción de plantilla a veces estás solo en el tajo, y si pasa algo…), de la mala información de TVE o, a carcajada limpia, de los problemas de Jandro con la jefa de Hunosa. Le dijo cuatro cosas en una sidrería y la otra le amagó con el despido; el asunto de momento ha quedado en 45 días, así tiene más tiempo para la niña, pero el compañero le aconseja que cuando vea un micrófono de prensa huya de él, porque la puede liar.
Ciñera. Aquí el año pasado hubo duras batallas campales con la Guardia Civil; los vecinos hablaron de ocupación militar, una señora comentaba como habían asaltado su casa, otra que no se podía salir a la calle por miedo a los disparos. La gente, en largas filas, emprende a pie el trayecto hacia el pueblo de al lado, Santa Lucía; no falta nadie, aquí todo el mundo se conoce, en cada hogar hay una relación con el vecino caído. El funeral no se hace en la iglesia, por duras cuestas se sube al Polideportivo, que ya está lleno una  hora antes, hay que quedarse en la explanada, hasta el Colegio, que está cerrado.


Silencio. Un silencio denso. La acústica del Polideportivo hace más estremecedora la queja de la madre, que no aguanta el dolor en las entrañas (esa moda de los psicólogos, que para mí estorban más que ayudan; hay que gritar el espanto, repartirlo con los miles que han venido porque te quieren, porque son tus amistades). Aplausos para los cíclopes caídos, merecidos improperios a las autoridades, desprecio al obispo, asentimiento a las duras palabras de la mujer valiente, ¡ojalá no vuelvas a dormir!, y aplausos de nuevo a las familias, rotas, en un intento de que las palmas las mantengan en pie.


Salimos corriendo a la montaña asturiana, Pola de Lena, la Plaza Alfonso X el Sabio está llena. El silencio y las escenas se repiten, la gaita saluda y despide al féretro con las notas de “Santa Bárbara”;  nosotros ya no tenemos palabras. “Parece una noticia antigua”, había escrito Diana, desde la distancia. Y así es, pese al día luminoso, pese al sol de otoño que recomendaba cubrirse la cabeza, había un no sé qué de frío, de negro hulla, de imagen de otros tiempos, de Victor Manuel cantando “La planta 14”, que yo creía un himno del pasado. Por más que ya lo he vivido, lo que más me impresiona, lo que más me acongoja, son las madres que ya no lloran; están tan entrenadas a los sufrimientos que no tienen ni lágrimas. “Mi padre también murió en la mina…”



lunes, 28 de octubre de 2013

Premios Príncipe de Asturias. Un elemento sospechoso.


Hacía años que no nos veíamos; me saludó con naturalidad, “estoy esperando a una compañera”; irremediablemente tímido, no se atrevía a pasar entre los policías nacionales disfrazados de Mazinger Z que rodeaban la Plaza de la Escandalera. Antes le había visto, traje gris, camisa blanca, corbata azul celeste a topos correctamente anudada, desenfundar una tableta electrónica de las buenas para fotografiar a los centenares de personas que se manifestaban contra los premios, contra la monarquía, contra los despidos, contra…Fotos sin zoom, próximas, para enseñar a las amistades lo cerca que había estado del pueblo. ¡Vive pericolosamente!

José Luis García Martín es famosillo, se dice poeta, es profesor universitario, siempre ha sido gran lector y desde sus colaboraciones de prensa otorga o retira puestos en el Parnaso. Nos llevábamos bien cuando estudiábamos; respetábamos al profesor Neira y su afición a hacernos analizar, fonética y fonológicamente, un olmo que había en el Duero, por la parte de Soria. Aunque en aquella Universidad de Oviedo de los 60, franquista, pobre, repleta de estudiantes melenudos y alborotadores, un individuo como Martín, prematuramente calvo, que a los 17 se dedicaba a escribir sonetos de amor, era un tipo altamente sospechoso. Pronto hubo que definirse y, mientras yo me subía a la tarima a parar la Escuela de Magisterio porque no nos pagaban el Curso de Prácticas, él ya pensaba en hacer carrera académica.
(Por cierto, que no necesitamos gran esfuerzo, un solo día de huelga obró el milagro de que se nos manifestara en cuerpo presente el dinero de la paga, durante tres meses en desconocido paradero. Hasta la menos revolucionaria entendió que nos habían estado tomando el pelo).
También yo le saludé afablemente, aunque suele notárseme la sorna, y me alegré de que los fornidos chicos de las fuerzas del orden franquearan el paso al crítico literario y su compañera, para que pudieran lucir su elegancia natural en la alfombra azul del Principado. Después se vengaría de la mía y otras sonrisas, “Desinformada demagogia”.



Argumenta en su página semanal que hubo más público en los actos con los premiados y se congratula. También yo. Disfruté con la presencia de cerca de mil personas, el 90 % estudiantes, en la charla sobre Física Cuántica en Ciencias; pero, como afortunadamente no soy daltónico, pude observar las camisetas verdes a favor de la enseñanza pública y en contra de la Ley Wertgonzosa. No es casual que el día anterior ABC usara un titular paralelo, “Demasiado ruido para tan pocas nueces republicanas”, debajo del cuál una redactora no firmante aseguraba que “los gritos de los manifestantes, bien provistos de pitos, silbatos y demás parafernalia sonora, eran contestados por las ovaciones a los galardonados y a las autoridades que lanzaban la mayoría de los asistentes, y por las gaitas de diversas agrupaciones musicales asturianas”. Estoy de acuerdo con lo de las gaitas, no hay quien pueda con ellas, si bien debo subrayar que en ocasiones se produjeron originales concertantes (Campoamor, teatro de ópera, año Verdi) entre la percusión folklórica y el viento reivindicativo. Lo de las ovaciones habría que medirlo.

Cámara al hombro me recorrí dos veces el trayecto de la procesión. Aquellas que necesitaban lucir palmito, aquellos que precisaban salir en las fotos, a quienes el culto panfleto de Izquierda Anticapitalista situaba en la Vetusta de Clarín, hicieron el recorrido a pie; premiados, reinas, princesas “y demás parafernalia cortesana”, en coche, algunos de ellos blindados, por si las moscas. ¿Dónde había más público? Dice la prensa que entre los protestadores sumarían mil personas; he contado en mis fotos, puede… ¿Y observando la fastuosa cabalgata?


Bueno, pues había unos centenares ante el Hotel de la Reconquista; después en General Yagüe, (sí, hay aún tales nombres en el callejero ovetense), no habría nadie a no ser por la docena de autocares que llevó la ONCE; sus centenares de pasajeros, vestidos de amarillo intenso de cabeza a cintura, movilizados única y exclusivamente para aplaudir unos minutos, ocuparon este espacio. La nota divertida la puso Doña Letizia Ortiz y Rocasolano, señora de Borbón y Grecia, dirigiendo, desde detrás del cristal blindado, su mejor sonrisa y amable agite de mano ¡a los ciegos!
Letizia Ortiz saludando a los ciegos, que hacen como que no la ven.
La ONCE tapando el hueco
 Luego toda la calle Toreno vacía, como la mitad de Uría, hasta el Pasaje; y ya, eso sí, en las proximidades del teatro, otros centenares de fieles. Mayoritariamente edad media alta y sexo femenino; ahí ya tangentes a las huestes protestantes, más jóvenes, coloridas y ruidosas. Todo ello enmarcado en muchos centenares de policías de todos los tamaños y colores, incluyendo los infiltrados, inequívocos en su atuendo desenfadado y auriculares de serie; ¡ellos sí que tenían cara de sospechosos!




“¿Multitudinarios abucheos?...seamos serios, amigo…Yo no me siento avergonzado ante el abucheo, simplemente me divierte tanta desenfadada demagogia”, dice Martín responder a la improbable pregunta de Piquero, “¿Y cómo se siente un republicano como tú, una persona de izquierdas como tú, al tener que entrar en el Campoamor entre multitudinarios abucheos?” Nada, que no se corta, “…Ni me avergüenza reconocer que el discurso del Príncipe tenía un rigor intelectual poco frecuente entre los políticos de cualquier país y de cualquier tiempo”.
A estas alturas posiblemente ya sólo compartiré con García Martín el entusiasmo por las bibliotecas, el placer de pasear junto al Duero soriano, por el camino de San Saturio, o la afición a ilustrar los escritos con fotos propias; observo, no obstante, que sigue manteniendo un fino sentido del humor.





lunes, 19 de agosto de 2013

¡Dios, qué desastre!


El lunes anterior el Diario habló de nosotros. Como otros centenares de personas aprovechamos la apertura de la carretera entre Andratx y Estellencs para ver en directo las consecuencias del incendio.






Empezamos el recorrido en el otro sentido, tomamos la dirección de Valldemossa, giramos a la izquierda por Esporles, Banyabulfar. A la entrada de Estellencs una estatua de metal de un asno, puede que pariente de Pep, el burro que se ha salvado de milagro en La Trapa, de modo que los vecinos lo han invitado a la Fiesta en Blanco del 16, organizada para alegrarse de que esta parte del paisaje haya quedado indemne. Desde el balcón del Restaurante Vall Hermós se ve todo el esplendor del verde hasta la mar; casi no hay sitio para los coches, la hostelería, que andaba preocupada por el resultado del mes de agosto, respira.




Cuando se llega al alto se pasa un túnel y aparece la tragedia: los árboles tizones negros, los prados pura escombrera, las cenizas grises, casi blancas, reflejan el sol y dificultan las fotos, como en la nieve. El restaurante Es Grau es un ejemplo de la valiente tarea de los bomberos, se ha salvado milagrosamente pese a tener las llamas mismamente en sus cimientos. Es sorprendente que no haya habido víctimas humanas y que se haya salvado el ganado; rapidez de reflejos en la protectora de animales, que abrió sus jaulas ante la imposibilidad de trasladar a los cuadrúpedos asilados. Huele todo a chamusquina, con un olor penetrante que me dura varios días después. No sé si dan ganas de llorar o de quemar un coche oficial.

O de empezar a apedrear despachos. El día 14 se informaba de que el incendio estaba oficialmente extinguido, casi tres semanas después de que un irresponsable arrojara los restos de su barbacoa entre unas matas. Es cierto que en ocasiones estas catástrofes tienen causas naturales, pero hace nada que el Ministerio de Agricultura publicaba una estadística, con una serie larga de años, en la que concluía que en el 96% de los casos el factor humano había sido el desencadenante.

Prevención. En todo el recorrido hemos visto carteles que prohibían hacer fuego desde mayo a octubre, en Estellencs un cartel anunciaba una charla; es decir, la teoría se conoce, falta la práctica, porque con las temperaturas entre las más altas de España en esta semana, con sequía acumulada, está el monte bajo más que seco, una colilla desde un coche  puede encender el infierno.

Como cualquier irresponsable, o un accidente, pueden causar la catástrofe, como la Serra de la Tramuntana es Patrimonio de la Humanidad, como se necesitan 80 años para que esto vuelva a parecerse a lo que era, es menester tener un buen servicio de extinción. Según los datos del Govern la intervención fue muy rápida, las grabaciones del centro de emergencias indican que las primeras unidades llegaron muy pronto al frente del fuego. ¿Cómo es posible entonces que ardiera durante dieciocho días y que se hayan convertido en cenizas 2.335 hectáreas?

Es cierto que la orografía dificulta la intervención, las vaguadas no permiten la entrada de vehículos y el acceso a pie, con vientos permanentes y variables, sería suicida. Reconocido esto, escuchemos a los protagonistas: Los vecinos declaran que los primeros vehículos que llegaron llevaban un único bombero, el conductor. El sindicato CC.OO hizo un informe demoledor en el que se hablaba de descoordinación generalizada y se explicaba que, con los vehículos inmediatos averiados, hubo que recurrir a los de otros parques, material viejo que aportó un chusco rosario de averías, de reparaciones chapuceras, rematado por la penosa, surrealista broma de una autobomba que se tuvo que dejar parada “porque se recalentaba”. El Comité de Empresa del Institut Balear de la Natura (Inbanat) aporta datos tan precisos como que el recorte presupuestario 2013/2012 ha sido del 13’25%, pese a lo cuál se han contratado dos directivos, “que nadie sabe a qué se dedican”, que cuestan 100.000 € (el equivalente a una brigada completa, un brigadista cobra 900 €) y  se han gastado otros 18.000 en imagen corporativa; se han despedido a 39 personas y siguen sin cubrir las bajas por jubilación…

El Señor Conseller de Medio Ambiente, Biel Company, está muy contento de cómo se hicieron las cosas, dice que los problemas vienen de “cuatro o cinco años atrás” (¡vaya!),   -de los cuales, creo conveniente recordar, dos son suyos-. Es que no saben ni Aritmética, vean: asegura que en tiempos de crisis es normal que haya disminuido el presupuesto, pero “niega categóricamente que haya recortes”. ¡Vaya, vaya, esto sí que es la demostración de la cuadratura del círculo!, disminuir sin recortar. A continuación declara que el Comité de Inbanat “hace política”. ¡Vaya, vaya, vaya!
Nota final: Vista la magnitud de la catástrofe, calculadas aproximadamente las dimensiones de las paredes de fuego, no tengo más remedio que descubrirme, sobrecogido, ante las personas heroicas que le han plantado cara al incendio. Desde estas líneas un respetuoso y sentido homenaje, y la alegría de que se haya producido el milagro de no contar muertes.

 

 

 
 

 

viernes, 2 de agosto de 2013

La infamia derrotada




Acudí personalmente a ver el desenlace; por fin M, cocinera senegalesa explotada y vejada en la Sidrería La Dársena, cobraba en efectivo la casi totalidad de los salarios devengados y no retribuidos. La perseverancia del abogado y del juez de lo social han dado como resultado el embargo  de 3.633’48 euros de una cuenta bancaria de Luis Adolfo Peláez Díaz, titular del establecimiento, que vendrán de cine a un matrimonio, ambos en el paro y sin prestaciones, con cuatro hijos.
En agosto del año pasado, en plena Semana Grande de Gijón tuvo este señor Peláez, secundado por su hermana Pilar, un enfrentamiento con sus cocineras que colmó el vaso de cualquier paciencia; además de un nuevo retraso en los pagos,-varios meses sin cobrar-, recibieron insultos muy graves y anduvieron al filo de la agresión física. “Yo pensaba que no volvería a ver más a mis hijos”, me contaba M en la Inspección de Trabajo. Puestas las denuncias correspondientes, apareció un largo rosario de antiguas trabajadoras que testimoniaron haber pasado por circunstancias similares; al menos desde diez años atrás era práctica habitual en este establecimiento contratar a personas inmigrantes y no respetar sus derechos, en la seguridad de que no sabrían emprender acciones legales. Incluso se vanagloriaban de estar bien relacionados en Gijón, como garantía de impunidad.
No me perdí ni uno solo de los juicios. Esperando por el primero, en la cafetería frente a los Juzgados, entró el incalificable Luis Adolfo y, al ver los colores de piel de las testigos, exclamó “¡Vaya tropa!”  Media hora después reconocía ante el juez la improcedencia del despido y, sin necesidad de vista, sin llamar a declarar a la tropa, se avino a pagar.
A los siguientes ya no se presentó, aunque sí lo hizo, puntual y solidariamente, la tropa. Se negó a recoger las citaciones judiciales, incluso tuvo cerrado el establecimiento seis meses, como si escondiendo la cabeza desapareciera el problema. Perdió, claro. Las condenas suponen pagar; no lo ha hecho de manera voluntaria, de modo que el juez ha realizado la investigación de sus bienes y ha embargado algunos de ellos, empezando por las cuentas corrientes.
Una actitud de agradecer, así como la perseverancia, la paciencia y la generosidad de Rafa Velasco, el abogado, y el trabajo de apoyo de Sofy, de María, de José María, de Xaime…de tantas personas que han hecho suya esta causa y la han conducido a buen puerto.
No podemos estar tan contentos con la colaboración de la Inspección de Trabajo; desde la primera denuncia, puesta el 20 de agosto, pese a la gravedad de los hechos, pese a que “los de La Dársena son viejos conocidos”, pese a que Pilar Peláez Díaz anduvo toreando a la inspectora, pese a los escritos informativos que recibió, no ha sancionado al establecimiento como se merece; el riesgo de que siga pisoteando trabajadores es serio.
Unas letras para saludar afectuosamente, en cambio, a las funcionarias de la Inspección, que, con paciencia franciscana, han aguantado nuestras medidas de presión, han sellado uno por uno los doscientos escritos de reclamación presentados por registro, han salido en fotos sin tener culpa y aun así se alegrarán de que una trabajadora vejada y explotada reciba justicia.
Una última línea: La Dársena aún debe a M las siguientes cantidades: 208’91 € de principal y otros 581’35 de intereses y costas. Os aseguro que las pagará.

domingo, 28 de julio de 2013

9.999

 
Dos años, dos meses y dos días, desde que empezaron estas páginas; las han visitado más de once mil personas, lo que sigue siendo un misterio para un chaval del Barriolpilar. La eficacia de la Red como instrumento de comunicación es un hecho, mejor, un dogma, no precisa demostración; sin embargo me resulta sorprendente el origen de las conexiones. Veamos: el 63 % son de España, normal; el 14 % de los USA, también lógico, si tenemos en cuenta que la NSA y otros nobles institutos similares, pierden el tiempo espiando las tonterías que escribimos; ahora bien, ¿quién puede leer, desde la India, Cartes de Cuturrasu?

Hace unos días, en Palma de Mallorca, se me presentó el lector de Turquía, que ahora anda por Bolivia, un amable ciudadano con el que compartí cervezas en el Café a Tres Bandas; ya me gustaría saber cómo es la persona que se ha conectado desde Bielorrusia, justo ahora que estoy leyendo a Genghis Khan. O quien lo hace desde Australia, o desde el litoral atlántico de África.

Se demuestra que los seres humanos tenemos las mismas ansias en cualquier parte, nos preocupan las mismas cosas, independientemente del clima que nos tiñe la piel. Pasamos por esta vida sin saber mucho a cuento de qué, reímos, trabajamos, lloramos y cantamos mientras nos duren las fuerzas y nos vamos quejándonos de nuestra suerte y dejando compungidos a otros seres humanos. Sin embargo hay un sector de la especie que se empeña en amontonar bienes, desequilibrando el reparto, sin darse cuenta que, de acuerdo con lo que le decía a aquél su abuela catalana, los sudarios no tienen bolsillos; no quiero contar con esta gente entre mis amigos.

Solemos hacer referencia a los números redondos para poner ejemplos, sin embargo yo suelo mirar el segundo plano, en las fotos. El 8 de mayo, a las 10 de la mañana, se asomó a esta ventana electrónica el o la visitante número 9.999, desde Rusia. ¿Qué se le habrá perdido por aquí?, vaya Vd. a saber. Un “niño de la guerra”, de aquellos exiliados infantiles que mantuvieron el castellano contra viento y marea en la Unión Soviética, o una nieta, o un ciudadano de alguna república pobre que tiene que recurrir a servidores informáticos de la metrópoli.

A todos, a todas, -alemanes, inglesas, letones, argentinas, mejicanos, colombianas, irlandeses, chinas…-, saludos desde una aldea de Asturies, ligeramente elevada sobre el nivel del mar, que permite ver nuestro pequeño mundo con un poco de perspectiva; donde amanece media hora antes que en el resto del Valle y no suele la vista estar tapada por los humos. Donde la botella de sidra se comparte, donde es hábito visitar a los enfermos, donde te preguntan por qué no fuiste al último funeral, donde se abren las casas el día de la boda de la hija y donde te paran en la calle para preguntarte por todos y cada uno de los miembros de la familia.