sábado, 23 de noviembre de 2013

AZSA pierde el primer asalto


El Comandante de Puesto de la Guardia Civil no venía a pedir que se quitaran los coches mal aparcados, sino a felicitar a los trabajadores por el primer triunfo; casi cada día, de los catorce que duró la huelga de hambre, pasó a interesarse por su salud, hoy se alegraba con ellos
Roberto, Francisco, Víctor y Rodrigo.
La caseta de obra parecía el camarote de los hermanos Marx; Francisco, Roberto, Rodrigo y Víctor (Alfredo sigue en peregrinación hospitalaria), habían anunciado rueda de prensa para las once y media, como afuera llovía a mares, como el prado donde estaba la tienda de campaña era un barrizal, intentamos todos, cámaras, periodistas, familiares y amistades, ponernos a cubierto a codazo limpio. Sólo hubo un poco de educación con Ángela Vallina, la alcaldes de Castrillón, de la que hablan muy bien los acampados.
Han perdido diez kilos por cabeza, que venían de antes debilitados por el envenenamiento, pero han ganado la primera batalla: Glencore, la multinacional que controla Asturiana de Zinc, está dispuesta a admitir que se trata de un accidente laboral originado por sus propios errores. Que, por cierto, son más habituales de lo que figura en las estadísticas oficiales; de hecho, algunos de los trabajadores propios intoxicados acudían al trabajo diariamente, pero no se les asignaba tarea, una forma de que no contabilizaran sus bajas. Anteriores accidentes han sido tapados de forma parecida, según fuentes sindicales, otros desgraciadamente no pueden ocultarse: a los pocos días de iniciada la huelga de hambre murió electrocutado el empleado de una contrata de mantenimiento, en la investigación aparece, de nuevo, un terrible error de seguridad, se cortó la energía en el tramo que no era.
Desarmando una parte del campamento.
La Inspección de Trabajo tiene mucha tarea en esta empresa. De momento ha despachado el expediente de la intoxicación con una propuesta de sanción de 500.000 €, la gravedad del asunto exige firmeza. “Yo calculo que, entre trabajadores de la Empresa y subcontratas, tiene que haber 150 personas afectadas…los análisis han dado, además de la gran cantidad de mercurio, zinc, cadmio, plata y arsénico…La contaminación ha afectado a personas que no estaban en el tajo, tienen trazas en sangre nuestro almacenero o la enfermera del botiquín, el veneno estaba en el ambiente”
No están nada contentos con la actuación de los profesionales de la medicina, aunque ahora ha empezado a cambiar, ya están dando tratamientos con quelantes y diagnostican “intoxicación por mercurio”, donde antes decía “probable”. “Nos trataban como culpables, me decían que la mascarilla no ajustaba porque no me afeitaba, ¡a mí, que lavaba la ropa de trabajo aparte!, porque sabía que estaba contaminada”. “Y yo no me quitaba la mascarilla hasta llegar a la caseta”. Andaban de oca en oca, de la sanidad pública a la privada, “Lo de la mutua, FREMAP, no tiene nombre, no sabían qué hacer con nosotros, ¡pero si la médica que nos atiende es podóloga!” “Bueno, al menos los pies los tendríais impecables”. Risas, la alcaldesa declara a la televisión que es sorprendente este ánimo, pese a lo que llevan pasado y que “es muy lamentable que sucedan estas cosas en estos tiempos”; difícil papeleta la del Ayuntamiento de Castrillón, cuyas finanzas dependen de AZSA en gran medida.
Glencore se dice tan ecologista como Greenpeace
Las denuncias llevan el camino de la legislación penal; Jaime Arias, Director de Operaciones Metalúrgicas, según el organigrama Glencore-Xstrata, va a tener que dar muchas explicaciones. José Manuel Ruiz, seguridad, manifestaba a Inspección que no había en el mercado detectores de mercurio, obligado a instalarlos “los ha colocado contra el viento, entre naves, de modo que midan poco”, “se hacían jornadas de más de ocho horas; hasta veintitrés seguidas se han llegado a trabajar”. No se ha escuchado la voz de José Manuel Calvo, segundo de a bordo en prevención, presidente del pseudosindicato SITAZ.
El Sindicato Independiente de Trabajadores de Asturiana de Zinc está directamente controlado por la empresa, dispone de mayoría absoluta en un comité que cuenta con la presencia de UGT, USO y CC.OO.; en ningún momento ha movido un dedo ante el peor accidente de este tipo en la Unión Europea en años, ni ha exigido el control sanitario del resto de la plantilla y de la población circundante: al lado de los acampados, apenas a cien metros de la entrada de la factoría, ya hay casas de empleados.
Los consejos médicos han llevado a los cuatro héroes de vuelta a sus casas; pálidos unos, amarillos otros, debilitados doblemente, “esta mañana no veía”, pero con todo el ánimo que les proporcionan la gravedad del suceso, la rabia de las maniobras oficiales (“Mis análisis desaparecieron del botiquín, me entero de cuál era el laboratorio y les pido copia, no la tienen, les digo que me los repitan y me dicen ¡que han destruido la muestra!”), y la solidaridad de cientos de personas anónimas que han desfilado por el campamento a transmitirles fuerzas, a llevarles agua, café o tabaco. La Red ha sido en este caso una buena herramienta; twitter @mercurianosastu, facebook “Mercurianos Asturias”, donde se puede seguir el proceso a diario y las informaciones de otros, por ejemplo, una página de un diario turco que informa del problema. Así que van a mantenerse con firmeza en su propósito. “Nos vamos unos días; a casa, con dieta blanda, caldos y purés, para no perjudicar las negociaciones. Desarmaremos la tienda de campaña, pero aquí se queda la caseta de obra; si esto no se soluciona, para nosotros y para tantas personas afectadas, ¡volveremos!”.
Una pausa para reponer fuerzas

martes, 19 de noviembre de 2013

AZSA, morir por vivir.



Al final decidieron plantarse a la puerta de la factoría en huelga de hambre, no quedaba más recurso después de un año de penalidades. Una intoxicación por mercurio es cosa seria. Tanto que la Organización Mundial de la Salud hace tiempo que mandó retirarlo en elementos de uso cotidiano, como el termómetro, por ejemplo; hace un par de años el Gobierno advirtió que embarazadas, niños pequeños y personas orgánicamente débiles se abstuvieran de comer emperador y atún rojo, por el alto contenido en este metal.
Pérdida de la memoria, de la vista, depresiones, impotencia, daños en hígado y riñones, temblores, problemas neurológicos, pérdidas de dientes, caídas de uñas en manos y pies”. Pasamos la mañana del domingo charlando con cuatro de los huelguistas, el quinto, el mayor de todos, Alfredo, ha tenido que ingresar en el Hospital San Agustín de Avilés, con problemas de riñón e hígado. Nos remiten a su blog, donde están haciendo pública toda la documentación; por ejemplo la Información Básica sobre la Obra (IBO) que Asturiana de Zinc remitió a la subcontratada Ingeniería de Mantenimiento S.A. Entre los elementos de riesgo no aparece citado el mercurio, tampoco se habla de que la tarea debe realizarse en “espacio confinado”, que exigiría medidas preventivas más serias que el trabajo al aire libre.
Hace un año exactamente de aquel encargo, una obra habitual de mantenimiento que consistía en cortar con la radial tres mil tubos metálicos y sustituirlos por otros nuevos. A las dos semanas ya había ingresos hospitalarios de urgencia, “hinchazón generalizado de cara y ganglios, nauseas, diarreas, malestar general”; los problemas de salud se extienden, pudieran estar afectados cerca de cien trabajadores, cincuenta de la contrata y cuarenta de la contratante. “Los análisis han dado muestras de mercurio, cadmio, zinc, plata y arsénico; algún trabajador ha llegado a dar en los análisis 960 microgramos por litro de sangre, cuando para la OMS el valor máximo es de 10 microgramos… ¡Y con esto el Sespa todavía hablaba de ‘probable’ intoxicación!”
El calvario a partir de aquí es difícil de creer, parece un guión de película de yanqui de  mafiosos: “Desaparecieron los resultados de los análisis en el botiquín de Azsa, y los del Hospital Universitario en cuanto daban resultados altos decían que se habían perdido y que había que repetirlos”. La falta de respeto: “En el botiquín nos decían que era culpa nuestra por lavarnos poco. Que la mascarilla ajustaba mal porque no nos afeitábamos o que éramos unos guarros que revolvíamos el café con el dedo sucio”, o la falta de seriedad profesional, “La mutua, FREMAP, no sabía qué hacer con nosotros, nos decían que con un poco de paciencia el mercurio se iría eliminando con la orina o el sudor”. El servicio público de salud quitándose el problema de encima: “Nos decían que era una enfermedad común, nada de enfermedad profesional; tardaron en darnos un antídoto y lo suministraron a unos pocos. Daban el alta en cuanto bajaba un poco el nivel y no contemplaban las recaídas”. La extraña connivencia entre diferentes instituciones: “Para lo de la vista fuimos a la más prestigiosa clínica asturiana, nos dijeron que no tenía nada que ver con la intoxicación”; aunque esta opinión cambió radicalmente en cuanto un laboratorio profesional se metió por el medio. “Cuando intervinieron los del ICIME, entonces ya dijeron que sí, que se perdía vista por el envenenamiento”. “¿Tenéis documentos de semejante comportamiento?” “¡Desde luego!”
ICIME  es la institución más prestigiosa en el tratamiento de intoxicaciones, colabora con el Hospital Universitario de Valladolid y con la Facultad de Medicina; los trabajadores acudieron a ella pagando de su propio bolsillo, aunque no se arrepienten porque los tomó en serio, les orientó y les aportó posibles tratamientos; si bien las consecuencias de la intoxicación son todavía impredecibles. “Hay mucha gente intoxicada en la región, por diferentes causas; no saben a dónde ir, decirles que se pongan en contacto con nosotros”, ofrecen generosamente, siendo solidarios para que otras personas no pasen su pasión.
Asturiana de Zinc S.A. es la heredera de la antigua Real Compañía Asturiana de Minas, fundada en los inicios del siglo pasado con capital fundamentalmente belga y con yacimientos en Arnao (Castrillón, Asturies) y Reocín (Cantabria). El término municipal de Castrillón, el entorno veraniego de la playa de Salinas, los muelles de San Juan de Nieva, forman parte de su historia, al igual que el apellido Sitges, ligado a Banesto, los manejos de Mario Conde y la factoría de Mefasa, donde se reparaba el yate borbónico. Recientemente ha cambiado de manos varias veces, para terminar en poder de Glencore Xstrata, monopolizadora mundial del mercado del Zinc; de quien hablan barbaridades los trabajadores colombianos, aunque en su página electrónica, apartado “Política de Desarrollo Sostenible” asegura que “trabajamos abierta y transparentemente con gobiernos, autoridades locales, representantes de la comunidad…durante todo el ciclo de vida de nuestras explotaciones”, dice que sus pautas de prevención se sustentan en el certificado OH SAS 18001:2007  y que “no hacemos distinciones entre la seguridad de nuestros contratistas y de nuestros empleados”. Es cierto, tratan a ambos igual de mal.
Los últimos datos financieros a que hace referencia su página están publicados en abril del año pasado y corresponden al ejercicio 2011; declara tener una capacidad productiva de 570.000 TM/año y una cifra de negocio de 943.484 miles de euros, lo que genera unos beneficios antes de impuestos de 144.141; aunque han descendido con relación al año anterior no están nada mal, significan el 15’27 % del volumen de negocio declarado. ¿Desequilibraría estos números el hecho de tratar a su plantilla como a seres humanos? 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La década del miedo.

Cuando colapsaron las Torres Gemelas yo estaba volando, el día de la noticia sobre Kennedy volvía de la clase particular de la Señorita Olga, y la madrugada que dieron por oficial lo de Franco dije “¡Ya murió!”, di media vuelta y seguí durmiendo. Hay fechas que marcan; el 11 de septiembre de 2001 tapó en la iconografía mundial otros hechos que deben recordarse, por ejemplo, que el mismo día de 1973, con la bendición de la embajada USA, el general Augusto Pinochet inició una sangrienta dictadura en Chile.
Apenas empezado este milenio, por primera  vez en su historia, la ciudadanía del país más poderoso de la Tierra contempló el horror en el patio de su propia casa; más que en la parte trasera en la fachada, en la edificación emblemática de su  poderío económico; eso cambió la forma de verse a sí mismos, de contemplar al resto del mundo, de relacionarse con sus colonias. Para peor.
Marta Fernández Morales dirige un magnífico trabajo colectivo que acaba de publicar Peter Lang, La década del miedo; hace el número 10 de la serie Spanish Perspectives on English and American Literature, Communication and Culture. Sale en castellano; personas expertas en diferentes áreas culturales aportan 11 ensayos enfocados al análisis de la producción audiovisual americana y su evolución post-traumática.

La imagen es la realidad. En los países desarrollados cada vez nos pasamos más horas ante el televisor, doblemente plasmados; lo que no sale en la tele no existe. La potentísima industria de la imagen toma posiciones políticas y nos la cuelan en nuestras casas impune, perseverante, machaconamente; y pagamos por ello, además. Nuestras vidas ya no se entienden si no las vemos reflejadas en pantallas grandes, medianas o mínimas; no disfrutamos de una boda, de bautizo o de un concierto si no dejamos constancia gráfica en el móvil y la hacemos pública. Con la Historia pasa igual, y eso trae un problema: no se analiza, sólo se retrata, aunque salga fuera de foco o nos la hayan previamente manipulado los editores.

Vuelve John Wayne. George Bush se ajustó la cartuchera, echó el sombrero levemente hacia atrás y respondió acerca de las tareas inmediatas: To answer these attacks and to rid the world of evil (Responder a estos ataques y salvar al mundo del mal). El Séptimo de Caballería volvió a galopar, esta vez por las praderas afganas e iraquíes; los buenos salen a la caza y captura de los malos para detenerlos provisional (Guantánamo) o definitivamente (tiro en la sien), porque son (los malos) tan rematadamente perversos que si fueran juzgados engañarían a los cándidos jueces.

Gestionar el temor. El miedo es natural en la especie humana, es un instrumento de supervivencia, debemos aprender a administrarlo; eso lo saben perfectamente los amos del mundo, por eso quieren mantener fresca la memoria de los desastres, señalar a los traidores a sus ideas, indicar las razas que ponen en peligro la población blanca, y mantener el temor a un nuevo atentado. Eso les permite saltarse a la torera todas las leyes: encarcelar sin proceso, torturar sin cuento, despreciar el Derecho Internacional, mantener drones  asesinos y espiar masivamente, incluso a sus propios aliados. Todo el mundo es sospechoso.
Y también hacen negocio, claro. No podría ser de otra manera. Las guerras tienen el incentivo del pillaje, aunque al día de hoy esa es una mínima parte del beneficio; lo bueno de verdad es el margen comercial de la venta de armas. Los portentos de la carrera armamentística, la posterior reconstrucción de los países arrasados, generan no sólo cuantiosos beneficios, sino además la dependencia hipotecaria de la colonia, endeudada por los siglos con el país benefactor. Las instalaciones nucleares de Irán que ahora se quieren desmantelar no fueron regaladas, fueron vendidas y cobradas por Occidente; las armas químicas de Siria no crecieron espontáneamente en el campo; los piratas somalíes, sin necesidad de una fábrica de armas propia, llevan fusiles de asalto nuevecitos; los aviones no tripulados, de patente hebrea o yanqui, se adquieren en las mejores ferias del ramo. El genial invento de la guerra preventiva  se estudiará, sin duda, en las Business Schools (Escuelas de Negocios).

El hombre es un zombi para el hombre. Redonda frase de Oliver Marroig. El cine es un eficaz instrumento en todo este asunto, aun cuando hay división entre las opiniones oficiales: algunos jerarcas acusarán a los guionistas de dar ideas al terror, mientras que  otros los llamaron para que previeran posibles formas de ataques futuros. Analiza J.A. Oliver la transmisión de la xenofobia desde las películas de marcianos, de galaxias, donde lo de fuera, lo alien, suele llegar con muy malas intenciones; las de muertos vivientes han cobrado un impulso claro en estos años, en ellas los vivos, presa del terror, entregan el poder omnímodo al jefe blanco.
Aunque, cuando el escritor quiere, puede ser un crítico demoledor. South Park sigue manteniendo su humor ácido, otra serie manda a la familia Bush a su infancia y a la escuela, y aparece ¡Osombie! Osama ben Laden se inocula el virus zómbico para poder resucitar, aunque al final, en justo castigo a su maldad, es destruido por el mejor ejemplo de vengador, un valiente bombero que sufrió el 11 S. ¿Película de acción o videojuego?; habida cuenta que el asesinato de Osama fue retransmitido en directo, pocas diferencias hay.

A nosotros nos afecta particularmente. Se cuenta que los servicios secretos españoles colaboraron con la NSA en este espionaje masivo que ahora se denuncia, y me parece que todos nos lo creemos, mientras a Mariano “no le consta”. Josemari Aznar, el mejor presidente de España, -en su propia opinión-, asesor del tramposo Murdoch y de las eléctricas, ha escrito en sus desmemorias que nos metió en el charco sangriento de Iraq “para no despegarse de los USA”. ¡Valiente criminal! Por su gracia tuvimos otro 11 negro, en marzo 2004; seguramente se podría documentar desde entonces el aumento del rechazo de ciertos sectores de la población a los inmigrantes, ya latente anteriormente.

Gracias por el trabajo. Estas líneas representan una visión parcial, una de las caras del poliedro, seguramente no del todo justa con la  publicación. Un magnífico libro que se integra en una línea de nivel superior, un esfuerzo de equipo que no por casualidad ha merecido la atención y (¡milagro!) la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación: no suelen darse fondos para trabajos de investigación de Humanidades. El proyecto I+D+i se llama Amenazas globales y miedos en la vida cotidiana en las dramaturgias audiovisuales contemporáneas: La representación de la realidad tras el 11 S. Quedamos a la espera de más noticias.

Firman los artículos de este libro:
o   Licenciado Alejandro Casadesús, profesor asociado de la UIB.
o   Profesora Meritxell Esquirol, de la Universitat Oberta de Catalunya.
o   Doctora Marta Fdez. Morales, de la UIB
o   Licenciado Xavier Fuster, miembro de la Society of Animation Studies
o   Doctora Isabel Menéndez, vicedecana de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Burgos.
o   Juan Ramón Molina, Técnico Superior del Servicio Lingüístico de la UIB.
o   Doctora Mª Dolores Narbona, profesora titular de la Universidad de Málaga.
o   Licenciado J.A. Oliver, guionista de tebeos con obra traducida a cinco idomas, crítico e investigador.
o   Eva Parra Membrives, profesora titular de la Universidad de Málaga, investigadora, editora de la revista Futhark.
o   Doctora Anna Tous Rovira, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.
o   Doctora A. Patricia Trapero Llobera, docente de la UIB, investigadora, directora de teatro, experta en artes escénicas, autora de Déxter. Ética y estética de un asesino en serie.