martes, 29 de julio de 2014

Hambre


Parecía una plaga descartada de la sociedad occidental, pero no, regresa, como una maldición bíblica; como la guerra. Mi educación infantil estuvo recorrida por las dos palabras, hambre y guerra, junto con otra, Dios, que mitigaba los dolores de éstas. Los sufrimientos en la Tierra se cambiarán por felicidad en la otra, venturosa, vida; Eterna, de apellido. Desconfío de ciertos pagarés, prefiero cobrar al contado.


Contaba un viajante catalán que le sorprendió la Revolución de Octubre, 1934, en un hotel de Oviedo. Nadie le maltrató, pero durante unos días faltó aprovisionamiento, no se le olvidaron los padecimientos, el hambre “era como un cangrejo que se te agarraba a las tripas”. El éxito en España de la película “Lo que el viento se llevó”, 1938, se debe al parecido con el problema nacional. Guerra, civil para más inri, allí la de Secesión, aquí el golpe de Franco, y hambre. La escena de Escarlata comiendo con ansia una hortaliza entre las ruinas de una vida mejor, fueron el espejo donde se miraron miles de españolas que clamaban por el pan blanco y algo más que nabos para sus familias.

Juan Andrade fue militante obrero casi toda su vida, desde los 14 años que empezó a trabajar. Sufrió la persecución del capital y de los burócratas teóricamente de izquierdas, así que su experiencia carcelaria fue larga. Después de la Segunda Guerra Mundial, en el exilio chileno, escribe en Babel un muy interesante artículo, “Reflexiones sobre el hambre”. “Noches infinitas de  desesperación agobiante…El hambre intensa, por lo menos en sus comienzos, hasta que el organismo se adapta, quita toda posibilidad de conciliar el sueño. Es imposible dormir”. Su trayectoria por diferentes centros de internamiento ("hablo como ex interno en campo y como ex preso de prisión y de penal") le permite convertirse en un entendido, “la comida suele ser un poco más abundante y mejor preparada en los campos de concentración".El hambre, junto con el aislamiento y la posibilidad de cualquier expansión, (“Aprovechando el blanco de las cartas familiares, pequeños trozos de papel encontrados por azar…fui anotando…”) son los métodos usados para destruir la personalidad del preso; no todas las voluntades aguantan y los menos concienciados caen en el egoísmo, en la búsqueda de su propia salvación a cualquier precio. “No hay  prueba más decisiva que el hambre para conocer las cualidades morales y educativas de los individuos…El preso...sometido al aislamiento celular y al tormento del hambre...Se cuida de él y se preocupa sólo de él…incurre en el halago a los jefes y en la soplonería; se convierte en torturador voluntario, en carcelero honorario de sus compañeros de martirio. En la pendiente de la indignidad...”


La huelga de hambre se convertido, en cambio, en una lucha por la Dignidad, es el último paso cuando ya no hay más recursos, cuando estás harto de que te pisoteen, de que te maltraten de palabra, obra y omisión. Me han tocado tres en la proximidad, la de cinco trabajadores de Duro Felguera en el Ayuntamiento de Langreo en 1994, la de los intoxicados en Asturiana de Zinc, el año pasado, la de Ramiro Pinto estos días, -desde el 15 de julio-, ante el  Ministerio de Empleo en León. Compañeros y amigos, muchos de ellos. No me gusta, pero han elegido esta forma de protestar, por tanto solidaridad y respeto. Estas líneas son un insignificante homenaje a su heroicidad.

Andrade: “A manera de alimentación cerebral, casi todos los presos manifiestan la manía enfermiza de charlar constantemente de comer” Los trabajadores de Duro, después de los primeros días, solamente se quejaban de la monotonía de los sabores, de estar un día y otro, degustando solamente agua con sales minerales; los envenenados con mercurio tenían otras preocupaciones de salud que la ingesta de alimentos. Ramiro aguanta con alegría las bromas que le gastamos al respecto, “no te quise llamar a la hora de la comida”; su fuerza de voluntad, como en el caso de los langreanos, estriba en que su lucha es colectiva, no corresponde a un mero objetivo personal.

El hambre involuntaria, aquella a la que se ven empujadas las personas trabajadoras por la avaricia de unos pocos, es difícilmente soportable. En el gran campo de concentración de Gaza, los israelitas no dejan ni pescar; de vez en cuando, para disminuir el número de hambrientos, matan unos miles a bombazos. En nuestra frontera sur ponemos alambradas para que los famélicos no nos invadan, olvidando que nosotros mismos emigramos para combatir el hambre y nos quejábamos de que en Bruselas, por ejemplo, un bar no permitiera la entrada “de perros ni españoles”. En el paraíso a donde intentan llegar, pese a las alegrías del gobierno de la nación, el número de necesitadas nacionales sigue aumentando y las ayudas decrecen. No hace mucho anunciaban a bombo y platillo que se destinarían a beneficencia 16 millones de euros, para paliar la pobreza infantil, ó 50.000 toneladas de alimentos para familias sin recursos; gran esfuerzo, parece, aunque realmente, cada niño, para salir de la pobreza, recibiría 6’4 € al año y las personas que precisan alimentos, 68 gramos al día. Los gobernantes se preocupan de la salud de sus súbditos, es evidente que ni los primeros van a gastar en chuches, con lo cual no tendrán caries, y las segundas no caerán en la obesidad. ¡Benéfica sociedad!

sábado, 19 de julio de 2014

Postales para Ramiro



“Según Ramito Pinto, le gustaría que su huelga de hambre suene como ‘El bolero de Ravel’, donde la música empieza con un eco lejano hasta que invade in crescendo toda la partitura”, escribe Eduardo Aguirre en el Diario de León.
Ramiro recibió una carta por la que le retiraban la exigua prestación que le pagaban como parado de larga duración; fue a reclamar y resulta que le sancionaban por no acudir a un cursillo cuya convocatoria jamás recibió. Pero lo peor no era el dinero, sino el maltrato, a él y a cualquiera de las 23.000 personas que en Castilla-León han pasado por una circunstancia similar, “me trataron como un perro”. Y hay algo que nos sobra a quienes estuvimos en las Marchas de la Dignidad, así que, por el cambio de unas leyes injustas, más que por solucionar su asunto, inició una huelga de hambre a las 12’30 horas del día 15 de julio ante las oficinas del Ministerio de Empleo en León.





Cuando avisé a Deli y Adolfo, de Navatejera, -como al resto de las amistades leonesas-, me contestaron que estaban con los nietos en Alicante; a lo máximo que podía llegar su colaboración era a difundir la noticia. Y se me ocurrió la idea: ya que muchos estáis de vacaciones, que no podréis pasar a visitarle, enviadle, al menos, una postal, que será exhibida en la fachada del edificio, ya tapizada de palabras de solidaridad.

Sr. D. Ramiro Pinto Cañón
Gran Vía de San Marcos, 27-acera
24001 León.

Tiene la moral alta; ayer, cuando llegó una pequeña embajada asturiana, estaba rodeado de tres docenas de personas, habían colgado en la pared los artículos de la prensa local y la Cuatro preparaba, con gran aparato de cables por el suelo, una conexión en directo, en la que habló con rotundidad y firmeza, reiterando que no es un problema individual. Para el domingo 20,12’30 horas, una concentración ante Empleo, le llevará el aliento de la gente corriente de Extremadura, Castilla, Asturies, y su propio vecindario leonés. Fuerza y sentido del humor le sobran:”Yo lo que más echo de menos son las albóndigas de mi madre”. Para que el espíritu no decaiga, para que la ministra Fátima Nuñez no esté de vacaciones permanentes, envíale una postal; Ramiro no tendrá tiempo de contestarte, pero te lo agradecerá de corazón; su gran corazón, que le lleva a jugarse su salud por ti, por mi, por todas las personas que vivimos de nuestro trabajo.


viernes, 11 de julio de 2014

Armón ante la Justicia



Se va a cumplir un año desde la primera muerte; los datos de la investigación son terribles: el buzo falleció porque recibió, por el tubo de respiración, anhídrido carbónico y lubricante del compresor; no tenía comunicación con la superficie y trabajaba solo. La Inspección de Trabajo ha impuesto una multa de 863.000 € y el Juzgado nº 1 de Gijón ha decidido procesar al encargado de seguridad de Astilleros Armón, al responsable de la subcontrata y al de la subcontrata de la subcontrata.
La subcontrata de la subcontrata…así funcionan las cosas en este astillero. Fue prácticamente regalado a una sociedad constituida como Astilleros Armón Gijón S.A., 16 millones de euros por unas instalaciones en las que solamente los terrenos ya valen 78; buen negocio, más aún si la empresa matriz únicamente ha desembolsado 8, igual cantidad fue aportada en ayudas del Principado. Desde luego no hubo ningún concurso público, fue una adjudicación directa, urgía solucionar el paro en el sector. Pues bien, “la gran solución” para el astillero, “la salvación de centenares de puestos de trabajo”, solamente emplea a 12 personas; el resto, más de 500, corresponden a un entramado de subcontratas encabezado por Montajes Nervión y que cuenta con cerca de una veintena de empresas. Esta red hace que los trabajadores pierdan derechos y condiciones laborales, porque siempre tienen contratos “por obra o servicio”, es decir, se quedan en la calle cuando le apetece al encargado.
Así pueden verse las impresionantes medidas de inseguridad que recogen las fotos siguientes, que en ocasiones parecen retratar números circenses más que un dique de construcción naval. Son instantáneas tomadas con móviles, clandestinas, para ilustrar las denuncias.



Ésta es particularmente ilustrativa; no es una foto mal tomada, son las condiciones exactas en las que puede llegar a trabajar un soldador en el interior del barco. Como se ve, -o mejor dicho, como no se ve-, es una atmósfera irrespirable, no se puede soportar durante diez horas; en una circunstancia así se produjo la segunda muerte, que la empresa intentó maquillar, según los testigos (Laudelino Alperi, consejero delegado de Armón dice que “es mentira que se modificara el escenario del accidente").


Se llenó el local de Podemos en La Felguera para ver las imágenes y escuchar el relato de unas condiciones laborales propias de otro siglo. Aitor Prieto y José Luis Varela explicaron la situación con la claridad de quienes la sufren a diario; un tercer compañero, que fue el que sacó el cuerpo sin vida de Agustín del habitáculo, no se encontraba en condiciones de hablar en público, muy afectado aún. Personas que nunca habían pensado verse en una así: “La verdad es que no estábamos sindicados; nos llevaban panfletos y eso, pero ni los mirábamos, tengo que llevar el pan a casa…” El miedo a moverse, a hablar, por el ambiente represivo, cuasi carcelario; después de la muerte de Fernando, el buzo, hubo una asamblea, enseguida la pregunta: “¿Quién anda revolucionando el astillero?”, y la contestación patronal inmediata, se les comunica el final de contrato. El control de Armón sobre las subcontratas es tal que “Miguel (un encargado) oyó a unos trabajadores criticar el ambiente de trabajo en un bar, al día siguiente fue buscando por las diferentes empresas, a uno lo identificó por el tatuaje, y dio la orden de que los despidiesen”; instrucción que, desde luego, fue cumplida sin rechistar.



Los apoyos oficiales, los silencios cómplices de cierta prensa, daban sensación de seguridad a los dirigentes. Las sucesivas denuncias ante Inspección no obtenían resultados; he tenido ocasión de de ver seis de ellas, que se saldaron con un multa de andar por casa y un apercibimiento. Sin embargo la perseverancia de algunos trabajadores obligó a actuar al Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos laborales, un organismo que pagamos todos y que, según fuentes obreras, es poco más que un refugio para familiares de ciertos cuadros sindicales. Analicemos: Dice el informe firmado por el Instituto que “Se realizó una visita en la que se recorrió el astillero con las personas indicadas en el apartado 3 con el objeto de conocer el estado de la cuestión”.
¿Quiénes son las personas indicadas? Joaquín Fernández Fernández, Jefe de mantenimiento, calidad, medio ambiente y seguridad de Astilleros Armón, ¡cuántas responsabilidades en una sola persona!, es el que ahora está imputado por el juzgado nº 1, precisamente por no cumplir ninguna de ellas, con resultado de muerte; y de Alfonso España, Jefe de mantenimientos de Nervión, más propiamente inspector carcelario, denunciado por coacciones a los trabajadores. A uno que no quiso trabajar un sábado completo: “¡Atente a las consecuencias!, estás en la lista de futuros despedidos”; ante un accidente laboral: “No vayas a la mutua, coge unos días de vacaciones”; respuesta a quejas por los precios de la hora: “Agradecido deberías estar de tener trabajo, aquí hay cola para trabajar. ¡Ésta la vas a pagar!
Hago la inocente observación de que  la visita se realiza por denuncia de parte, sin embargo en el recorrido por el tajo sólo están los denunciados, no están los trabajadores; entre otras cosas porque en el astillero no hay ni comité de empresa, ni delegado sindical de seguridad, ni ganas de que los haya. De esta manera el informe de inspección mueve a risa. “Punto 4.1. Se denuncia la carencia de botiquín. Se ha observado en la visita la existencia del mismo” ¡Perfecto, sin problema!, pero, ¿el botiquín está equipado?, ¿se abre?, ¿tiene personal cualificado para atenderlo? “Punto 5.1. Se denuncian maniobras peligrosas con las grúas. En la visita no se ha observado ninguna maniobra peligrosa”. ¡Un mundo feliz!, un clima idóneo; eso sí, “recomiendan” que haya un Comité de Seguridad.
Héctor: “Avisamos que iba a haber un muerto. Ahora ya hay dos” Algún trabajador se decide a denunciar por escrito: “Pedí el parte de accidente para ir a la mutua a curarme los ojos y no me lo dieron... y me dijo que cogiera vacaciones” La gente que levanta un poco la voz enseguida recibe la notificación de final de contrato, Aitor: “Yo ya sé que no voy a volver a trabajar aquí, y que lo tendré dificil en otros sitios, pero ¿cómo dices a unos padres que ya no van a volver a ver a su hijo? Trabajé muchas veces al lado de Agustín; más que compañeros ya éramos amigos, hablábamos de nuestras cosas, igual ya sé más de su novia y el de la mía que…” Han sido necesarias dos muertes, una semana de huelga, para que la empresa haya decidido aceptar que se cumpla la normativa legal; se da esta penosa circunstancia porque estamos gobernados por irresponsables, por personas más amigas del dinero que del bienestar de la ciudadanía; la Consejería (PSOE) dice desconocer las denuncias presentadas, el Señor Couto, concejal en Gijón de una banda disfrazada de partido político llamada Foro, declaró en su día “no tengo dudas sobre la seguridad del astillero”. Los trabajadores tampoco, saben a ciencia cierta que no existe; también han aprendido a plantar cara, es el principio. Aitor: “La novia de Agustín, la familia, nos dicen que el hecho de que luchemos les ayuda a soportar la carga, y nos animan para que esto no se repita”


Nota: Gracias a Carlos Tuñón por las fotos de calle, a Carmen Martín por las de Podemos y a los propios trabajadores por las del astillero.

miércoles, 2 de julio de 2014

Lecturas de verano: Palestina.




Tú estás sentado tranquilamente en casa; de repente la policía asalta el portal y va derribando las puertas de los pisos, destrozando todo lo que encuentra dentro. Ante tus quejas el jefe de la cuadrilla te comenta, con muy malos modos, que la vecina del sexto ha robado un melón; como no la encuentran asaltan todo el bloque, para que aprendáis a comportaros con civismo. 
Incómodo, ¿no es cierto?, quizá hasta un poco indignante…Pues exactamente así, aunque multiplicado por la unidad seguida de muchos ceros, es el comportamiento del estado de Israel con la ciudadanía de la Franja de Gaza.
Lamentablemente tres jóvenes hebreos desaparecieron; para dar con ellos el ejército pasó las fronteras, entró en un territorio que no le pertenece, y en los registros mató a cinco personas desarmadas. Al final los desaparecidos han sido encontrados muertos, en venganza ahora bombardea la zona. Igual que si mi hermano aparca mal y el guardia me pone a mí la multa, porque no lo encuentra; o, más precisamente, como si, ante la desaparición de Melanie, la RAF bombardeara el Sur de Portugal. La diferencia es que en este caso la ONU, la CE, la OTAN y hasta el Cuerpo de bomberos se opondrían; Israel, en cambio, no tiene quien le escriba. La operación Plomo fundido, en la Navidad de 2008, castigó unos cohetes de mano indeterminada con un terrible bombardeo indiscriminado; sanción ejemplar para 1’8 millones de habitantes, 1500 muertos para aterrorizar. Se llamó el Muro de la vergüenza al de Berlín, pero nadie se preocupa del que aprisiona y divide la Gaza y la Cisjordania; racismo, sus habitantes son seres que no merecen nuestra selecta atención.
Por pura coincidencia me ha regalado Marta un libro que se presentó en la Feria de Palma y habla de un posicionamiento pacífico contra el apartheid que practican los sionistas: la iniciativa BDS, Boicot, Desinversión y Sanciones. Una actividad que dio sus frutos en Sudáfrica y que podría darlos para ayudar a la indefensa población de los Territorios ocupados.
Para aquellas personas a quienes Palestina quede lejos debo recordar que es una región situada en el epicentro de la zona extractiva de combustible, por lo que nos afecta el más mínimo catarro que la zona sufra. El origen de todos los males actuales es, precisamente, el intento occidental de controlar políticamente petróleo y gas. El Boicot sustituye armas por Economía, parte de los propios palestinos y es asumido por muchas naciones para los productos que Israel exporta desde los Territorios ocupados, donde, según la Cuarta Convención de Ginebra, no debería construir asentamientos de su propia población, ni establecer industrias. La trampa para esquivarlo fue etiquetar como “made in Israel”, lo que realmente está fabricado en Palestina.

Tel Aviv. Sea of people
He ido directamente a leer los capítulos firmados por hebreos; el economista Shir Hever explica que en 2011, animados por cierto por la Spanish revolution, millones de personas salieron a la calle en Tel Aviv, (recuerdo las fotos de Jerusalem Post; “un mar de manifestantes”, titulaba), en contra de los recortes del gabinete Netanyahu; sin embargo, afirma, no asociaron bien  qué parte de esos recortes se debían al inmenso coste de la ocupación militar, enmascarados en un presupuesto militar que es secreto de estado. Gideon Levy (el nombre no precisa explicaciones) dice que ya está bien de alimentar “la arrogancia y el victimismo del Pueblo elegido, el más elegido del mundo, siempre la única víctima…Es antisemitismo, decimos. Todo el mundo está contra nosotros, pero nosotros no tenemos la culpa”. Efectivamente, que en el pasado haya sido injustamente tratado, sangrientamente segregado, no justifica que el pueblo judío haga lo mismo con sus vecinos; denunciar sus tropelías no es ser antisemita, sino reclamar justicia.
En este sentido uno de los países que peor lo tiene es Alemania, por su desafortunada historia reciente; sin embargo ha sido sensible al concepto de boicot, quizá no tanto por convencimiento real como por no perder imagen y mercados. La empresa Deustche Bahn, ferrocarriles, se retiró del proyecto de Alta velocidad, Jerusalem-Tel Aviv, que atravesaría la Cisjordania. (La española Sacyr anda ahora interesada en una idea de línea Eliah-Jersusalem-Tel Aviv, más ambiciosa y destructora).
Una de las facetas más llamativas del boicot se produce desde el compromiso de intelectuales y artistas. Posiblemente recuerdes que no hace mucho Serrat+Sabina hicieron caso omiso a quienes les solicitaron que no actuasen en Israel, una desafortunada excepción, como la de Julio Iglesias; es más habitual que se nieguen a ir, para denunciar el racismo, la política de apartheid, igualita, igualita a la de Sudáfrica: carreteras sólo para colonos, los colonizados no pueden salir de su zona; los ciudadanos israelíes de procedencia palestina tienen sus barrios, no pueden ir al servicio militar (por si acaso), y cobran de media 33 % menos que los trabajadores hebreos. Juan Goytisolo, Ken Loach, Eduardo Galeano, Naomi Klein, Meg Ryan, Dustin Hoffman, Emma Thompson, Elvis Costello, Brian Eno, Roger Waters (Pink Floyd), Salif Keita, Eric Burdon…una lista amplia, heterogénea e internacional.
Dos casos me han llamado la atención. De una parte Alice Walker, autora de El color púrpura, una novela que tuvo varios premios importantes, entre ellos el Pulitzer y luego devino en película celebrada, de la mano de Spielberg; escribe a la editorial Yediot Books, interesada en publicarla en Israel y le explica que ya había presionado en contra de proyectar el film en la Sudáfrica racista, pese al dolor de “no poder compartirla inmediatamente con Winnie y Nelson Mandela y sus hijos, y con la viuda y los hijos de Steve Biko”, desde el compromiso “con el esfuerzo mundial por librar a la Humanidad del autodestructivo hábito de deshumanizar a poblaciones enteras”; habida cuenta de que “el tribunal Russell sobre Palestina determinó que Israel es culpable de apartheid y de la persecución del pueblo palestino” no puede en este momento permitir la publicación. Y así como luego la derrota del racismo le permitió la felicidad de llevar la película a Sudáfrica, espera que algún día su novela pueda ser leída “especialmente por los jóvenes y por los valientes activistas israelíes (judíos y palestinos) que luchan por la justicia y la paz, y con los he tenido el placer de trabajar. Pero ahora no es el momento. Debemos seguir trabajando en ello”
Stephen Hawking rechazó en mayo 2013 dar una conferencia en la poderosa Universidad Hebrea de Jerusalem, a la que había sido invitado por el propio presidente Shimon Peres; el comunicado fue emitido en su nombre por el organismo que preconizaba el boicot, lo que permitió a la Universidad de Cambridge maniobrar para mitigar el terrible impacto de la noticia, hablando de “problemas de salud”. A las pocas horas tuvo que rectificar porque desde el entorno de Hawking afirmaron con rotundidad que el comunicado de renuncia era cierto y se había publicado con su consentimiento. Todo el estamento universitario que ha venido rechazando la colaboración con los centros hebreos y en particular con la Universidad de Ariel, construida en territorio ocupado, insisten en que no actúan en contra de los estudiantes, sino de las instituciones académicas que apoyan el racismo.
La manipulación informativa nos asalta a diario. Recuerda que las últimas elecciones fueron ganadas por Hamas; inmediatamente fueron desautorizadas porque había vencido “un grupo terrorista”. Al igual que sucedía hace años en Argelia y recientemente en Egipto, la democracia sirve solamente si ganan los que interesan al Imperio. No hace mucho veía en TVE, en dos días consecutivos, dos ejemplos de desinformación; en el primero hablaban de militarismo y como prueba unos niños jugaban en una calle de Gaza con escopetas de madera, como en mi barrio toda la vida, como en el tuyo. Al día siguiente mostraban un instituto de Gaza en el que los chavales hacían instrucción militar; sin contar que en la enseñanza media hebrea sucede lo mismo; yo he visto a las pandillas de adolescentes ligando en Tel Aviv con el fusil al hombro.
Boicotear los productos israelíes, exigir que las empresas desinviertan allí, pedir sanciones contra el racismo, es una forma pacífica de presionar a sus empresarios y, por ende, a su gobierno, para que dejen en libertad a la población palestina. En esa tarea están apoyando hebreos conscientes (Gideon Levy: “El último refugio del patriota israelí: el boicot”) porque es una tarea de justicia (Desmond Tutu: “El sentido de justicia exige que actuemos”) y la Justicia debe ser  universal o no existe, pese a lo que diga este incalificable gobierno nuestro o su amigo Netanyahu, para quien los muertos tienen más valor según su credo. 

Te animo, para terminar, a ver este vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=x4vHxHqURBU