miércoles, 31 de diciembre de 2014

Molts d'anys


Hizo sol esta mañana en Palma; ya no sopla el viento que trae el aire de nieve de la Serra y se agradece. Entramos por el carrer de Sant Miquel, por el mismo recorrido, desde la Porta Pintada, que hicieron las huestes aragonesas en 1229, pasando a cuchillo a toda la población, en un mar de sangre que despreciaba los acuerdos de rendición y que avergonzó, dicen, al mismo Jaume Primer, el Conqueridor. Cosas de los caballeros cristianos. Se celebra hoy, con gran pompa, la Festa de l' Estendard Reial, -el Estandarte-, que conmemora la histórica carnicería; antes de conquistarlas ya los señores feudales, incluido el obispo de Girona, se habían repartido las tierras. Esto es la guerra, rapiña.
Un trío de guitarra, saxo tenor y clarinete toca en la calle, con buen nivel, música dixieland, las tiendas a rebosar; ante los escaparates que llaman al consumo un hombre duerme en un banco, sin importarle el bullicio. Dentro de nada a su lado se pondrán a tocar un africano y un europeo; más allá un coro escolar con villancicos, otro trío de cuerdas con blues y en medio los artistas plásticos.


También fusión de artes disfrutamos ayer; la amabilidad de Marta nos llevó al concierto Homenatge a la Serra de Tramuntana, en el Principal, un coqueto teatro con historia. En su día fue construido con el fin de servir de apoyo financiero al Hospital de la Misericordia, luego la Iglesia consideró indecorosa la actividad teatral, hubo ruinas, incendios…por fin hoy es propiedad pública y da mucho juego. El espectáculo sumaba pintura y palabra (el poeta Antoni Vidal) a la música; se dividió en dos partes, la primera violín, a cargo de un joven virtuoso, palmesano, Francisco G. Fullana, con pedagógica paciencia para explicarnos las obras.  La segunda se subdividió, al principio el piano de Óscar Caravaca, violín y dos cotorras; hasta que una de ellas tuvo el detalle de marcharse, justo en medio de la obra principal, y dejarnos disfrutar del resto en paz. Se estrenaba mundialmente “Tramuntana”, de David León Fioravanti, una pieza que, por la cantidad de matices, pide orquesta. La puesta en escena deficiente, no estuvo a la altura; incluso dos cables, posiblemente de otro montaje, interrumpían la visión de las imágenes con fotografías de la Serra y de los cuadros de la serie "Turris eburnea"  de Llorenç X. Vidal. No arruinó el espectáculo, notable, pero mostraba las contradicciones de esta tierra
Te puedes encontrar la notable iluminación navideña del Borne, con propios y extraños dejando recuerdo fotográfico y cinco minutos más arriba, en cuanto te sales someramente de la zona que verían los turistas de los cruceros, la basura tirada por la acera, en clara demostración de falta de civismo a la vez que de personal en el servicio. Puedes leer en una página del Diario la preocupación del Ayuntamiento pidiendo a la Casa Real que retire a la hija corrompida el título de Duquesa de Palma, y en la hoja adyacente la información de que la propia corporación se hace trampas al solitario: Destituye al jefe de informática porque se niega a firmar una factura de un servicio dudoso y da al visto bueno otro funcionario, -el día 26, San Esteban, festivo-, y antes de haber sido nombrado para el puesto de manera oficial; o sea, un pago bastante irregular de 1’5 millones de euros.



En fin, desde Mallorca mis mejores deseos para todas las gentes de buena voluntad; Molts d’anys!, dicen por aquí cuando te felicitan. En la seguridad de que el año que entra va a enviar a la cola del paro a un montón de políticos incompetentes, vagos, corruptos, aprovechados…y otras subespecies similares; en la esperanza de que para sustituirlos sepamos elegir, y luego controlar, a personas honradas, ¡Feliz año 2015!

martes, 9 de diciembre de 2014

Olentzero



“No sabía que había cartas para Olentzero” La joven de la tienda donostiarra de regalos es amable, lo cuenta con entusiasmo, “¡Sí, como Papá Noel! Pero yo de pequeña pedía carbón, porque me gustaba” “Carbón dulce, en Asturies también se pone”.

En la Nochebuena de Euskal Herria un carbonero escala por las ventanas y llena de regalos los calcetines que ha dejado colgados la población infantil. “¿Por qué un carbonero?” “No lo sé, dicen que la historia viene de un casero, que regalaba juguetes a los niños; el 21 los chicos se visten de caseros y nosotras de caseras, con el traje de siempre”

El 21 de diciembre es Santo Tomás, desde hace siglos la fecha de rendir resultados del caserío (baserri): pagar las rentas, hacer cuentas con el amo, renovar los contratos; caseros (baserritarras) y caseras iban a la ciudad o la villa y solían presentarse cargados de su producción agropecuaria para hacer que en la caja terminara de cuadrar el saldo. Día de mercado importante, pues. No es sorprendente que una pequeña parte del sobrante se invirtiera en la alegría infantil para la celebración de tres días más tarde; olentzero, ese ser un poco solitario que se ganaba la vida haciendo y repartiendo carbón vegetal, que ya habitualmente andaba con la cara tiznada, bien podía colarse por ventanas y chimeneas y dejar en secreto los regalos mientras la familia cenaba.






Me cae bastante mejor olentzero, un esforzado trabajador que se afana por repartir alegrías, que el Papá Noel que nos ha colonizado, no da un palo al agua y explota a los elfos; que San Nicolás, por obispo, y ya no digamos, que los Reyes Magos, esos traidores que nunca me traían lo que yo pedía, y encima tan vagos que a pesar de que la Navidad duraba dos semanas no llegaban a casa hasta el día inmediatamente anterior al que yo debía volver a la escuela. ¡Catorce jornadas esperando, para casi nada y encima no tener ya tiempo de jugar, menuda estafa de Reyes!