martes, 29 de diciembre de 2015

El gato que leía a Feijoo



Me adoptó. Cuando uno llega al territorio de un gato no sabe si va a ser aceptado; yo tuve suerte, Marta tenía las obras escogidas de Feijoo y me puse a ojearlas, se sentó a mi lado y estuvimos juntos viendo la prehistoria de la Ilustración. Posiblemente me considerara un humano pacífico, porque, al contrario, cuando vio aparecer a Santidós, en aquella época con seis años, se esfumó y no hubo forma de dar con él hasta que se acabó la visita. Privilegios de gato, ¿cuántas veces no tiene uno que soportar visitantes indeseados?

Como tantos jóvenes asturianos se convirtió en “leyenda urbana” y tuvo que emigrar. Nos tocó llevarle en avión, que no le gustó nada; no sirvieron de mucho los calmantes, lloró algo, pero se portó como un cuadrúpedo valiente. La vida en Palma le resultó grata, incluso engordó más de la cuenta. Puede que no le gustase que lo comparara con Garfield, pero jamás me reprochó la broma.

Después de lo de Feijoo compartimos más lecturas, de todo tipo, vivía con gente letrada; pero donde prefería saludarme era en la cocina. En el momento de hacer la cena se convertía en un peligro, merodeando mientras trapicheábamos con las sartenes; en más de una ocasión en el pecado llevó la penitencia, algún pisotón involuntario que le hacía protestar airadamente; en todo caso su favorita era la hora del desayuno, cuando a base de insistencia se ganaba un poco de jamón york o de su preferido, el pavofrío. En eso nos parecíamos, el disfrute de sesenta minutos de tranquilidad, comiendo ligera, pero seriamente, mientras vemos por encima el periódico.

Fuera de eso él hacía su vida, sin meterse en la de los demás; como mucho asomarse de vez en cuando a controlar si todo, todos, estábamos en orden, y seguir a lo suyo "Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando”, dejó dicho Unamuno. Cuando estimaba oportuno proponía compartir mimos.También es cierto que no le gustaban las ausencias; cuando le dejaban solo sin avisar solía vengarse vaciando los cajones de los calcetines. Pequeña, inocente venganza para llamar la atención.
Últimamente leíamos menos, yo creo que fue “La mujer loca”, que nos hizo reir lo suyo con eso de que en época de crisis lo primero que deja la gente es la Filología y los langostinos; pero ya le fallaba la vista, y hoy, por fin, ha cubierto su ciclo vital.

 Folki ya no está con nosotros; Marta y David, -su familia directa-, le han cuidado con mimo hasta el último minuto; en estos días duros han gestionado juntos algunas lágrimas. “Causas del amor”, analiza Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, monje benedictino, en un largo artículo, lleno de preguntas, “¿Por qué siendo los hombres de una misma naturaleza, uno ama a una cosa y otro otra?”, y se detiene un tanto, con su característica erudición, a hablar de personajes históricos que han tenido cariño a sus animales. Algunas personas se procuran mascotas para poseerlas, para mandar sobre ellas, para saldar sus frustraciones; otras quieren tener animales por compañeros de vida, para compartir cariño. “La alma generalmente apetece y se inclina al gozo de lo que la deleita”.

Borges:
Tu lomo condesciende a la morosa 
caricia de mi mano. Has admitido, 
desde esa eternidad que ya es olvido, 
el amor de la mano recelosa. 
En otro tiempo estás. Eres el dueño 
de un ámbito cerrado como un sueño.




lunes, 28 de diciembre de 2015

La ONCE no sabe contar




La señora monja se asustó con el petardo. Miró para el perro guía, que también se había sobresaltado, y de repente cambió de actitud; unos segundos antes había rechazado el panfleto que le ofrecían, firmado por CC.OO, en el que se explicaba qué hacía allí aquella tropa de ciegos, declarados en huelga. Es como si hubiera encontrado su camino de Damasco; se puso a hacer fotos a diestro y siniestro, con estilo torpe, pero sin pausa, como si necesitara contar a alguien la historia de la manifestación.
Cristina le firma un autógrafo a Chus Pedro
Habíamos salido de la estación de buses de La Felguera; los propios asistentes se pagaron el transporte a escote. Jueves, 10 de diciembre, todos los puestos cerrados, hoy no hay cupón; y a las 11 concentración en La Escandalera. Cuando llegamos saludé a Chus Pedro (Para quienes me leen fuera de Asturies: cantante asturiano archiconocido); Cristina y Javi quisieron salir con él en Facebook. “Hay que apoyar estes causes, ho”, me dijo. Después llegó Manolo Orviz, cabeza de lista de IU. Nos saludamos; me pareció bien ver a ambos interesados en el asunto, sin embargo ya no me pareció tan bien que se agarraran a la pancarta de cabecera; como gesto electoralista es torpe, la manifestación era de otras personas, ellos deberían ir entre los seres anónimos que ayudábamos. Claro que otros ni se tomaron la molestia de acudir; UGT no se queja siquiera, el presidente del Comité de Empresa gana más sentado en su despacho, -cerca de la directora regional-, que vendiendo cupón, y no pasa frío. El PSOE andaba en otras historias, lo suyo es “la alta política”; los líderes de Podemos no habían despertado…


…Y eso que ya estaban desde bien temprano los bomberos dando la matraca delante del palacio de la Junta General, como suelen. Se quejan de que no tienen medios humanos suficientes y cualquier día habrá una desgracia. Los fuegos de finales de mes les están dando la razón; ciento treinta focos, muchos de los cuales llevan una semana ardiendo, un muerto y cuantiosos daños materiales y ambientales.
A sus petardos ruidosos se sumaron los del  colectivo de agentes de la ONCE y la charanga, con dulzaina y tamboril, llegada desde Madrid; está todo el mundo hasta las narices. Dicen los directivos que las ventas son insuficientes, presionan a la plantilla para que consigan el mínimo de 210 € diarios y amenazan por escrito a quienes no llegan, paso previo al despido. Si la vendedora acude cada mañana a su puesto, si cubre escrupulosamente el horario, si atiende al público adecuadamente, ¿es baja voluntaria de rendimiento? A la par han abierto otros canales de distribución como estancos o gasolineras Repsol, y negocian con grandes almacenes y hostelería. Es decir, competencia por doquier para la propia plantilla, que se ve reducida a diario. “Cuando yo trabayaba yéramos n’Asturies seiscientos y picu vendeores; ahora, añu y mediu después, queden apenes quinientos”, me cuenta un sindicalista veterano, -afiliado a UGT, por cierto, pero aquí, donde debe-.  Recientemente se han cerrado delegaciones, con la pérdida de servicios profesionales y sociales para los asociados, que se quejan (ese es otro debate) de que ya hay más gente con otras disfunciones que ciegos. La ONCE ha sido condenada por la Inspección Provincial de Trabajo de Madrid; considera probada la presión sobre los agentes para que trabajen fuera de horario, sábados, domingos y festivos para aumentar la producción.
El artículo 87 del Convenio Colectivo califica como falta muy grave la disminución continuada y voluntaria del rendimiento.
En este contexto no es de extrañar que a la plantilla se le suban a la garganta los gritos contra Miguel Carballeda y el resto de dirigentes; los de la calle Campomanes espiaban detrás de los visillos la concentración de doscientas cincuenta personas ante su puerta, mientras la imagen de Mariano Rajoy, simbólicamente, miraba para otra parte.
Evidentemente, la dirección de la ONCE no sabe contar; al día siguiente la prensa local decía que el paro “había afectado apenas a 22 trabajadores”. Solamente en el Valle del Nalón había 25 personas en huelga. Pero no es esto lo peor, pretenden hacer creer que si las cuentas no cuadran es por el descenso de ingresos, y ello se debe a bajas de productividad. 




Vamos a analizarlo:Si una empresa entra en pérdidas puede deberse tanto a la escasez de ingresos como al exceso de gastos; de este capítulo no hay noticias. Segundo, ¿cuál es la causa real del descenso de ventas? Es evidente que hay una híper inflación de juegos de azar, a los que ahora hay que añadir las nuevas modas de apuestas deportivas, incluso de bingo, por Internet; tampoco se le oculta a nadie que el efectivo en los bolsillos del público ha disminuido seriamente. La ONCE debería comprobar si no ha puesto en la calle demasiados productos, si los precios son los adecuados y si ha analizado bien el emplazamiento de los puestos; en mi barrio, en un radio de cien metros hay cinco quioscos, más agentes a pie, más los que visitan los bares de la zona.


Por último, cuando aumentan sin miramientos el número de puntos comerciales están señalando su ignorancia en materia económica; las ventas no pueden aumentar indefinidamente, ésta política es incluso perjudicial. Existe una bonita teoría que hace tiempo deberían haber estudiado: La Ley de Rendimientos Decrecientes; dijeron sobre ella que “no es la Ley de la Gravitación Universal, pero se puede observar por doquier” (Samuelson, premio Nobel 1970). También es objeto de trabajo del último premiado en Economía, Angus Deaton, que advierte acerca de que para abordar graves políticas económicas, “primero debemos entender las decisiones individuales de consumo”.
Para ayuda de quienes en la ONCE analizan el mercado les pongo un ejemplo agrícola, habida cuenta de que David Ricardo empezó explicando la Ley con el programa agrario en el XIX. Si usted tiene, un suponer, un campo de fútbol, -que viene a ser una hectárea de tierra fértil-, y contrata a una persona para que lo plante de coliflores, tendrá un rendimiento interesante; si contrata a dos, posiblemente suban producción y calidad, pero si pone a trabajar a diez la cosa empezará a dar problemas. Y si mete, permítaseme la broma, a mil, no solamente no crecerán los beneficios, sino que terminarán abriéndose las cabezas con las azadas.
O sea, aumentar el número de puntos de venta no necesariamente genera más beneficios, tendrán además los costes de distribución y las devoluciones; la cantidad de dinero que los consumidores dedican a juegos de azar no va a aumentar considerablemente, de manera que sean más austeros y procuren que su personal siga trabajando con alegría, que es el verdadero motor de ventas. 
Yo no tengo ningún interés de comprar cupones en El Corte Inglés, prefiero tomar el pelo a Javi, que los vende aquí, debajo de casa, aguantando frío y calor, y que no esconde tres millones de euros a Hacienda (qué más quisiera él), como la familia Areces Galán. ¡Aunque no me dé un premio, el puñetero!




martes, 1 de diciembre de 2015

Soria está en Canarias


Soria está en Canarias desde el lunes pasado. El ministro Soria, quiero decir. Ha hablado en el Hotel Gran Mencey de Santa Cruz de Tenerife en el primer Forum Premium Atlántico (nombre rebuscado, ¿eh?) que organiza el decano de la prensa canaria, el Diario de Avisos. Decir, lo que es decir, nada nuevo, lo fundamental es ver los mecanismos con los que sus amigos intentan hacer que el PP vuelva a ganar. Por ejemplo, de lunes a lunes ha seguido saliendo en los medios afines; el Diario de Avisos repitió la información el domingo con cinco páginas con abundante material gráfico, en la cadena del grupo, Mírame TV, hubo un programa especial dedicado al evento…Pero toda moneda tiene dos caras; los estudiantes universitarios hacen constar su protesta porque un profesor decidió considerar “evaluable” la conferencia.
El periodista amigo comentaba que Soria fue duro en su autocrítica. Palabras; afirmó que la corrupción les había hecho daño, ¿es esto autocrítica? Reconoce que en materia de impuestos no cumplieron el programa, ¿es esto ser duro?  Cree que no han explicado bien sus logros, que si se cortan será el acabose; afirma que Grecia y Portugal antes crecían y ahora ya no, por los gobiernos desastrosos de la izquierda. Se olvida de que Grecia empezó sus problemas cuando el gobierno de la derecha hizo trampas con las cuentas públicas; en cuanto a Portugal ejerce de adivino, porque el gobierno Costa se constituyó al día siguiente a su charla, no tuvo tiempo de romper nada, aún.
Los aciertos de su partido son cuantiosísimos; tanto que Don José Luis García, presidente de la Cámara de Comercio de Tenerife, desea que “la gente tenga cordura” y vote PP, incluso se pone místico: “¡Dios nos libre si gobierna un partido como Podemos!” Amenaza con exiliarse, si tal maldición bíblica se produjera, con lo que las mujeres canarias no tendrían que soportar sus impertinencias (“la gente viene a invertir a Canarias por lo guapas que son sus mujeres”); pone como ejemplo de desgobierno el desaliño personal con el que un alcalde del nuevo partido se presentó ante unos militares extranjeros, “en mangas de camisa, todo sucio y con falta de afeitado”, y eso que ellos iban “en traje de gala”.
Eso sí es motivo de seria preocupación y no cosas menores como que a las puertas del parlamento canario se desarrollara una manifestación, ¡convocada por Cáritas! Se quejan de que las personas sin techo han aumentado en las islas el 15% en el último año, de que sobre 11.000 solicitudes de ayuda al pago de renta solamente se han tramitado 760. Mientras tanto se hace público el dato de la destrucción durante este año de once millones de kilos de fruta por los plataneros, en una práctica absolutamente pornográfica avalada por la UE para mantener precios, el mismo día que el Banco de Alimentos llama a la población a una recogida especial. Las contradicciones de esta forma de organizar la Economía, el cultivo de plátanos está subvencionado…Otra fuente fundamental de ingresos es el turismo, que ahora vive momentos de gloria por la inestabilidad en el Magreb, pero que se asienta en bases frágiles.

Veo más estadísticas, el salario social de inserción se está empezando a pagar a los solicitantes de 2013. Claro que me puede decir el Sr. Soria que son estos asuntos locales; es una cantinela usada para eludir responsabilidades, porque la financiación autonómica realmente depende Madrid. Nada más que se vea que para captar votos han condonado el pago el Impuesto general del tráfico de empresas, que aportará casi dos centenares de millones a las islas. También hay ejemplos directos por aquí del gobierno central, la Guardia Civil se queja de que está decretado el nivel 4 (escalón previo al máximo) de alerta anti-terrorista  y resulta  que tienen pocos chalecos antibalas, y los que hay son inadecuados, porque, por ejemplo, solamente los han comprado para guardias varones, de modo que los están adquiriendo a cargo de su propio bolsillo, a la módica cantidad de 600€/unidad.
Más seguridad ciudadana: De los cinco helicópteros de rescate en servicio solamente uno tiene grúa, de modo que hace unos días, para atender a un naufrago, los operarios se lanzaron al agua y aguantaron como buenamente pudieron hasta que llegó una lancha de rescate; unos días después se cayó un motorista por un barranco, tuvieron que subirlo caminando entre varios hasta que llegaron a un sitio donde pudiera aterrizar el helicóptero. Un rescate de una turista con fractura, en vez de una hora que habría llevado el izado y el traslado al hospital necesitó cuatro porque hubo que sacarla en camilla, a pie, del desfiladero. La empresa es privada, funciona por concesión, los trabajadores se quejan de que los pilotos son polacos y no tienen el nivel de conocimiento del idioma necesario para un servicio de urgencias extremas.
¿Cómo pueden pasar estas cosas? Sencillamente viendo la clase de políticos que ha tocado en suerte a estas islas. Posiblemente te acuerdes de Casimiro Curbelo…Sí, hombre, uno que fue senador del PSOE y originó un conflicto con su séquito, en el que se contaba su propio hijo, en un bar de alterne de Madrid; se enfrentó a la policía, dicen que iluminado por el alcohol, con el consabido, ¡no sabes tú con quién hablas! Fue expulsado del partido. Ya entonces me contaron que era el cacique de La Gomera; bueno, pues este señor ha montado su propio partido, ASG (Asociación Socialista de La Gomera) y ahora controla 10 de los 17 asientos del Cabildo. Para ilustrar sus modos políticos decir que hace poco montó dos grandes comidas, una para 400 personas en el Norte, restaurante El Camello, otra para más de 300 en el Sur, El Bosque, para agradecer los votos y presentar su candidata al Senado, Yaiza Castilla.


Pintoresco. Como las actividades de alta política planetaria de otra joya, Doña Carmen Luisa Castro, alcaldesa de Güimar; es un regalo para los periodistas, siempre les da titulares, como el caso de pintar de azul las lindes de su municipio, arrancar los letreros de Puertos que prohibían el baño, o el asunto que nos ocupa estos días: Ha organizado una excursión a Madrid de carácter cultural, -Museo del Prado, Museo del Jamón, el Rey León y el programa Sálvame, que recibió a los excursionistas con banda de música-. Como no podía ser de otra manera fue acompañada por las personas responsables de Cultura y de Participación ciudadana, que es lo que corresponde. Mientras los pérfidos comentaristas escribían en sus columnas palabras como “recibidos con el pasodoble de ‘Bienvenido Mr. Marshall” o “vergüenza ajena”, el asesor principal de la señora alcaldesa decía que era un éxito que los peninsulares aprendieran de una vez  por todas que su villa no se llama Guimar, sino Güimar.

Pero no todos son iguales: El Ayuntamiento de Santa Cruz retira el título de Bien de interés cultural que se autoconcedió la Dictadura en 1963 para un monolito conmemorativo de la reunión que organizó el golpe militar, y procede a su derribo; las piedras arreglarán caminos, un periodista señalaba la paradoja de que Franco acabara en la cuneta. El alcalde de La Laguna paraliza un desahucio de una familia con hijos pequeños, aún cuando ni siquiera estaban censados en el municipio; hace gestiones para solucionar el problema, y la corporación ha decidido que no habrá lanzamientos en todo el término municipal sin un análisis riguroso de las causas. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Montauban, Azaña y otros exilios


No terminaba de entenderlo. Fui preguntando a gente que sabe más que yo de estos asuntos. Una señora de Asturies, un señor de Lleida, más próximos a la centena que a la noventena de años, habían decidido dejar de hablar en castellano, era como si no lo recordasen. La gente me dice que es bloqueo por los sufrimientos de la guerra, la emigración forzosa, la terrible postguerra…Puede ser.

La Red Republicana nos invitó a ir a Montauban, con motivo del 75 aniversario de la muerte de Azaña, el 3 de noviembre; acudí en calidad de vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias, junto al presidente de honor, Paco Prendes y los compañeros Faustino Álvarez y Antonio Cuervo; agradable compañía.  Yo no sabía mucho de Azaña, no le había prestado interés, la verdad; sin embargo hay algo en lo que todo el mundo insiste cuando habla de él: su sentido ético, suficiente para dedicarle atención en una España que parece haberlo perdido, más cuando la palabra que oigo repetir, relativa a esos años, con mayor frecuencia es “respeto”.

Nos concentramos ante el Collège Manuel Azaña, que guarda una exposición sobre el último presidente de la República, pero no muestra la bandera tricolor, que molesta al cónsul de España. Sin embargo la mañana ha despertado soleada y ventosa, ideal para exhibir los pendones en el exterior; tremolan orgullosos en manos de los hijos y los nietos de quienes tuvieron que emigrar. Nos abrazamos particularmente con los asturianos, cuyos apellidos llenan las lápidas de estos cementerios; el central, donde haremos el homenaje, pero también el de Les Chaumes, que tiene al lado el Jardin du Souvenir, para liberar las cenizas, si se quiere. Allí está, por ejemplo, la familia Pereiro, que procede de Vega, el lugar de La Felguera donde está la estación del viejo Ferrocarril de Langreo; de ahí procede la tía de Josefina, la que no sabe hablar español, que para recordar me recita la lista de estaciones en el sentido Gijón-Laviana: “Carbayín, Tuilla et coment dit on…” Vega” “¡Vega, comme ça!”. Rodolfo Rubiera procede de San Miguel de Arroes, salieron todos sus antepasados por pies, solamente quedó una tía, con una vida difícil; cuando murió hubo listos que intentaron levantarse sus propiedades, “Sólo pudimos salvar la casa”; uno de sus recuerdos es que, al llegar para arreglar papeles, el cura intentó descorazonarle, “Usted es indeseable aquí; de España sólo se fueron los malos”.
Varios centenares de personas caminamos desde el colegio hasta el cementerio, donde se realiza el acto de homenaje, al último presidente de la Segunda República. En el camino sigo charlando con los hijos del exilio; hablo con los de Angoulême acerca de Alfonso Zapico y les explico su última obra, la novela dibujada sobre Octubre 34; no parecen conocerle, uno de ellos hace una consulta telefónica, “¡Ah, sí hombre, Alfonso!” “¡Pues ése!”



Carmen Negrín
Me cuesta trabajo sacar fotos sin cruces católicas. Sobre la propia tumba de Azaña, ateo declarado, hay una; su mujer era creyente. Con la religión tienen que ver las primeras noticias que yo recibí de este hombre; en la escuela no nos hablaron de la República ni temas parecidos, pero un insigne presbítero aseguraba que pidió confesión. Los testimonios de las gentes que nos acogieron por aquí cuentan como el obispo de la zona quiso llevar el cadáver por la catedral, al otro lado de la acera del Hôtel du Midi, pero en la plaza estaban los republicanos, que lo evitaron llevándole en hombros hasta el cementerio. Otra batalla tuvo lugar con la bandera (¡de nuevo!); las autoridades francesas no estaban de acuerdo con que llevara la republicana, los exiliados españoles no admitían la franquista, así que al final fue cubierto con la de México, país que le mantuvo una escolta hasta ese mismo momento. En el acto de imposición el cónsul mexicano dejó una frase para la historia: “Para nosotros un honor, para los españoles una esperanza, para Francia una vergüenza”. En el cementerio flores, discursos, banderas, fotos…Entre los oradores la nieta de Negrín, Carmen, que cuenta como su abuelo, primer ministro, y el presidente, tenían muy serias discrepancias sobre la estrategia bélica a mantener (resistir o negociar), pero ello no era óbice para un mutuo respeto y una relación de amistad.


El antiguo Hôtel du Midi no ha perdido el encanto de un viejo establecimiento de provincias, aunque ahora pertenece a la cadena Mercure. Conserva el mismo número en la habitación de Azaña, el 101; saliendo de ella al pasillo se ve la catedral y la plaza. Comedor luminoso, donde me encuentro el caso de la familia ilerdense, en la que el padre ha olvidado el castellano y la hija me pregunta qué régimen hay en España. “Monarquía” La señora que come a su lado se lo aclara, “¡Lo ves, como en Marruecos!”. Sin embargo el comandante Robert, en silla de ruedas, con dificultades  de expresión, no ha olvidado el “Santa Bárbara” y se enfada porque no saben la letra.

Pasillo a la 101

"Santa Bárbara" con el Comandante Robert
Seguimos la visita por el Cementerio de los españoles republicanos de Septfonds, una pequeña gran obra de Cesáreo Bustos. Estuvo preso en Mauthausen, con la indemnización recibida por el cautiverio compró un pequeño terreno y allí fue dando sepultura digna a los muertos en el campo de concentración, Lalande, vergüenza de la República francesa. A José, que lleva años dando las mismas explicaciones, se le quiebra la voz cuando nos cuenta que plantó un árbol por cada compañero, ochenta y un pinos; ochenta y un tumbas, cuidadosamente ordenadas y numeradas por fecha de fallecimiento, rotuladas con cada nombre. Los prisioneros, pese al maltrato, cuando llegó el 14 de julio quisieron festejar la República, para más escarnio de sus verdugos; aún hoy se conservan los cuadros que pintaron en conmemoración, -inocentes acuarelas-, y el Arco del triunfo realizado con paja y barro.
Pese al trato celebran el 14 de julio
Comento con un nieto de exiliado cómo se puede producir el hecho de esta mañana, las dos personas que tienen olvidado el castellano, no entiendo que se pueda olvidar la lengua materna. Me repite la tesis del trauma, y me lo ilustra con dos ejemplos. En Nueva York hablaron con un niño de la guerra que había salido de España con once años, por tanto la lengua consolidada; se le olvidó totalmente, al parecer por los sufrimientos. De otra parte llegaron a su instituto, cuando la Guerra del Golfo, dos iraníes gemelos; no solamente borraron de su cabeza la lengua, sino todas las imágenes de los años de angustia.
Llamarlo el Campo de los judíos ayuda a despistar. Parece como que fuera obra de otros, los alemanes, para masacrar a un pueblo dudoso; pero en Lalande, cuatro casas, apartado del mundo, se alambraron los campos para sujetar a los soldados del ejército regular español con el fin de que no volvieran al campo de batalla; para facilitar el triunfo de los golpistas de Mola, Queipo del Llano y Franco. Después vinieron los judíos; unos y otros, indeseables, fueron llevados a centros de exterminio más eficientes.  La señora que fuma en pipa, que antes sujetaba con orgullo la bandera con manos enguantadas de blanco, llora desconsoladamente, el señor que fuma en pipa intenta consolarla, “Cherie…”, pero también él se viene abajo. Pregunto por qué, “en este campo está enterrado su padre”. En el campo; no hay lápida.


Parler juste. Hemos oído la frase durante todo el día; nos la traducen como “hablar justo”, pero realmente no se refiere a la justicia, sino a la necesidad de usar los términos con precisión, es decir, “hablar con propiedad”; así nos insisten en que ellos no usan la expresión “guerra civil”, sino “alzamiento militar”. En la Gare de Barredon vemos la expresión física, la placa de la fachada tiene tres cuerpos, por el color colocados en años diferentes, en el inferior se lee, “campo de concentración”. “No estaban de acuerdo con esta denominación, no gusta a los franceses, algunos se dieron de baja de nuestra asociación; pero Lalande no fue un centro de acogida, fue un presidio donde murieron muchas personas por trato indigno, un verdadero campo de concentración”. La propia estación fue construida en medio de la nada para que los vecinos de las poblaciones cercanas no vieran la llegada de los trenes de los exiliados españoles, que iban luego caminando durante doce kilómetros y pico hasta los barracones de Lalande, suelo de paja, con sólo tres paredes, abiertos al frío por uno de los lados, para mejor control de los sospechosísimos soldados. Cada doce de marzo una marcha popular recuerda sus sufrimientos.
El Centre d’investigation et d’interprétation de la mémoire de l’Espagne républicaine ha hecho un gran esfuerzo para comprar (sí, comprar) la estación; la ha convertido en un centro de exposiciones didácticas a las que acuden los colegios de la zona. Incluso ha adaptado un viejo vagón-cama a modo de modesto hotel.




Para quienes no recuerdan. Es saludable volver a estos sitios, sentir el corazón como una alpargata ante los alambres de espino, para no olvidar que los españoles fuimos exiliados políticos, y que nos dejaron morir de hambre y de frío los dirigentes de otros países, mientras las buenas gentes de los pueblos nos daban sus mantas y la leches de sus vacas; ahora que Europa no quiere acoger a los que huyen de las bombas que nosotros mismos fabricamos para engordar a costa de su hambre.

Actos en Asturies. El Ateneo Republicano no solamente delegó en nosotros para ir a Montauban y en el Ciudadano Presidente para asistir a las jornadas del Ateneo de Madrid, sino que organizó sus propias actividades, en colaboración con el Club de Prensa del diario La Nueva España. El día 30 de noviembre, con la amable intervención de Luis M. Piñera, responsable del Club, se proyectó la película “Azaña, cuatro días de julio” (Santiago San Miguel, 2008), que procuró a su protagonista, Jordi Dauder, el premio Sant Jordi al mejor actor. Hicimos la presentación Nacho Fernández Castro y yo mismo.



Repetí mesa el 5 de noviembre, esta vez acompañado por Paco Prendes, presidente de honor del Ateneo, de verbo cálido, que arremetió contra el actual estado de corrupción por contraposición a los valores éticos republicanos,  y por el historiador y entusiasta ateneísta Ernesto Burgos, que se dedicó a desmontar los cuentos malévolos, -muchos de ellos venganza de clérigos y militares-, sobre Azaña, a quien considera uno de los gobernantes más íntegros de la historia de España.



Epílogo: ¿Cómo se puede olvidar el idioma materno? He seguido dándole vueltas al problema. Últimos acontecimientos locales me han dado una posible respuesta, la asturiana y el señor de Lérida no olvidaron más que la lengua culta, la de la escuela, la de los invasores; ellos, en su casa, con la madre, hablaban de otra manera.  El castellano era el idioma de los que vinieron a aporrear a las puertas (qué volen aquesta gent, que truquen de matinada?) para llevarse (¡tiráronlos al pozu, de nuechi siéntense quexase!) al padre y a los hermanos mayores, que siempre les habían expresado su cariño en asturiano y en catalán. En asturiano y catalán seguirán pensando, amando, y soñando con que los nietos no volverán a sentir la aviación sobre sus cabezas.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Paletos


Ya que vas a Nueva York, podríes pasar a saludar a la mi familia de Ribesella. Así fue como conocí, hace varias decenas de años, a los Fernández de New Jersey; Joe, muy amablemente, fue a buscarnos al hotel, nos llevó a su casa y nos presentó a la abuela, que había emigrado con el marido, -en estas fechas ya fallecido-, mucho tiempo antes, a Mary, y a los tres hijos. Marta, que ni siquiera era teen ager, mantuvo la amistad con ellos y no deja de visitarlos cuando tiene ocasión; difícilmente olvidará una tarde, ya siendo universitaria, en la que quedó desamparada en aquellas latitudes y acudieron en su ayuda sin pensarlo. Asturianos.

La abuela hablaba como cuando salió de la Villa, sin mucho inglés, pero se apañaba, ayudada por su muletilla favorita, anyway. Fueron hospitalarios a la asturiana, poniendo su casa y sus personas a nuestra disposición; uno de los chavales me preguntó si tomaba una cerveza. Vale, gracias. Cómo la quieres, ¿nacional o importada? Nacional…por probar... Me trajo una lata de Budweisser, aunque no lo consideraba la mejor elección: No sé cómo te gusta esto, ¡sabe a mexu! Ahí, conservando en estado puro nuestra mejor expresión para menospreciar una bebida, en boca de un nativo yanqui de segunda generación.

La relación de los Fernández de New Jersey con Asturies no se ha quebrado jamás, vienen siempre que pueden, están al tanto de las noticias locales y ven por la televisión de cable los partidos del Sporting. Joe no está muy de acuerdo con las posiciones políticas de Cartes de Cuturrasu, pero las lee de vez en cuando, con la naturalidad con que aquí, cuando vamos al chigre, hablamos unos con otros de cualquier tema. La foto que ilustra este artículo corresponde al despacho de Paul, abogado, con los anaqueles llenos de libros de leyes USA, presididos por la imagen gaitera de Pinín, que de Pinón ye sobrín (y de Telva); el que desde Paxomal salió a ver mundo en un invento que asombró a la ciencia aeronáutica, el madreñogiro. Asturianos.

A esta clase de amables personas ha faltado al respeto un tal Miguel Alarcos, que ha llegado a profesor universitario aportando como principal cualidad docente su apellido. Montó en cólera porque en un acto que se titulaba “Homenaje a los poetas de la Cátedra Emilio Alarcos” se leyó un poema en asturiano, según él “…ese invento…una puta mentira que se aprovecha de la gente de bien y beneficia a políticos y filólogos paletos”. Entre otros argumentos de gran calado científico escribió, “Al salir a estrados, puse los cojones encima de la mesa y dije lo siguiente, de lo que no me arrepiento en absoluto…Antes era tolerante. Ahora se me han hinchado las pelotas…”

Joe me contaba que cuando llegó la hora de empezar el bachillerato sus padres le enviaron a estudiar a Oviedo, a los dominicos, y tenía un serio problema: sólo hablaba asturiano e inglés, en unos años en que usar lenguas diferentes de la oficial estaba castigado. Con este tipo de enseñanza algunos sufrimos de esquizofrenia lingüística: yo pienso y hablo de la manera en que lo hacía en casa de mis abuelas, sin embargo la escritura no me sale en asturiano, sino automáticamente en castellano. Había  un común desencuentro: si en la escuela se usaba el habla doméstica era considerado como de paletos (¿tendrá razón el Alarcos Segundo?), ahora bien, si uno en el barrio usaba expresiones castellanas era señalado con el dedo por pijo, “por hablar fino”. Volví yo después de un mes de campamento en Cáceres y se me ocurrió pedir a mi madre “dinero”, fui el hazmerreir de mis hermanos, porque lo que decíamos de toda la vida era “dame perres”. Ni que decir tiene que me corregí rápidamente.

Es un debate recurrente el de la idoneidad de preservar las lenguas minoritarias; casi siempre se dice que mejor invertir en enseñar a los niños inglés. Conservarlas debería considerarse equivalente a la lucha por la biodiversidad, las diferentes formas de vida se apoyan, se complementan, los idiomas deben mantener una relación de simbiosis; que una lengua se extinga es un desastre científico. La Unesco publica cada cierto tiempo un informe de situación en el que aparecen las que se van muriendo y las que peligran; en Europa se hallan en circunstancias de serio riesgo veinticinco, para protegerlas se aprobó la "Carta europea de lenguas regionales o minoritarias", refrendada por los principales países, pero de escasa aplicación práctica. Gaélico, occitano, sardo, corso, prusiano, silesio, urrumano, aragonés, asturiano…Pensamos con palabras, el idioma conforma el pensamiento; intentar que todos hablemos una misma lengua es exactamente lo mismo que cuando nos llevaban a la mili, nos pelaban, nos uniformaban y nos tenían todo el día marcando el paso; no para que aprendiésemos a defendernos de una invasión de la peligrosísima Andorra, sino para pulirnos las meninges.

 “¡Hablad en cristiano!” era una expresión muy común entre los enseñantes, se titula así un libro de Pablo Rodríguez Alonso, que acaba de editar Trabe, en el que se explican los procesos de unificación lingüística en diferentes países; un mecanismo más de imposición de un tipo de estado. “No ladres, habla la lengua del Imperio”, tuvieron la desgracia de escuchar otros, con lo que significa de menosprecio de formas de lenguaje “inferiores” con respecto a la del grupo políticamente dominante.

Final truculento: Unos días después el hijo de Don Emilio Alarcos Llorach hizo caso a sus amistades, que le criticaron no tanto el contenido como la ocasión: ¡decir tales cosas justo ahora que se van a repartir subvenciones! Borró sus comentarios en la Red y pidió perdón por sus “recientes afirmaciones, desafortunadas y groseras”. Pero realmente no hay rectificación; de una parte sólo las considera reprochables “en la forma”; de otra echa la culpa a los demás, que somos manipulables, “han sido sesgadas y descontextualizadas”; a mayor abundamiento se siente ofendido, “extraídas de un ámbito privado y publicadas en la prensa”.

Cuando escribió sus malsonantes palabras en Facebook, ¿hablaba en privado? ¿Sigue considerando la lengua en la que yo me comunico y que la Unesco pide proteger cosa de paletos? Lo lamento, ya sé que soy pesado, me veo en la obligación de volver a escribir el conocido dicho académico, aplicable a los estudiantes torpes: “quod Natura non dat, Salmantica non praestat”, o, dicho en asturiano, en términos de inteligencia “de onde nun hay nun se puede sacar, nin”. 

martes, 27 de octubre de 2015

El Popular quiere mejorar


Me escribe una persona del Banco Popular, Departamento de atención al cliente, que firma de manera automática, pero no se identifica, “lamentando profundamente los trastornos que de forma involuntaria me han originado”, al tiempo que agradece que les haya señalado sus errores, para corregirlos. Buena voluntad, sí señor. O no, que diría Mariano.
Empieza todo esto en el verano, cuando recibo el panfleto que ilustra este artículo. Las funcionarias de Correos desde Madrid hasta Langreo, pasando por los centros intermedios de clasificación de correspondencia, han tenido nítida noticia de que el señor que figura en la dirección particular, claramente escrita en la portada, ha sufrido el bloqueo de su tarjeta Visa. Espero que la vecina del cuarto no se haya enterado de que he perdido todo mi crédito en esta prestigiosa entidad bancaria, mi reputación financiera por los suelos; máxime si se da cuenta de que el Banco hace referencia a un decreto que regula la llamada Ley de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo. Ella, que ya desconfiaba de mí porque leo libros.
El 16 de septiembre les escribo quejándome de que mi nombre y dirección anden de mano en mano y les comunico que no pueden cancelar lo que no existe, puesto que ya había dado de baja la tarjeta muchos meses antes, en carta dirigida a Viajes Halcón, debido a la ineptitud organizativa del banco. Dieron a ello un tratamiento protocolario, con apertura de un expediente y un par de escritos previos a este último, explicándome todo el proceso. ¡Profesionales!
Ayer, por fin, más de un mes desde mi carta, me comunican que ya lo han resuelto, ¡qué peso me quitan de encima! Ahora bien, no han entendido nada, veamos: “nos manifiesta su descontento por el bloqueo de su tarjeta de crédito”. Incorrecto, ellos no bloquean nada, el citado documento había sido desechado por mí, por su inutilidad; la queja, que no han querido entender, era por usar medios de comunicación que atentan contra la privacidad y que suenan a chantaje. Usé exactamente esa palabra, pero han preferido no tomarla en consideración, no dedican ni una sola línea de rectificación a sus métodos.
No son perjuicios causados “de manera involuntaria”, en absoluto. Se trata de una campaña encargada a una empresa de publicidad, con elementos comunicativos caros, franqueo concertado y su correspondiente referencia, 0L/DNI/07.15; por ende, aprobada por sesudos varones bancarios,  no es en absoluto una ocurrencia de un inexperto becario.

Podría quizá aceptar su propósito de enmienda, así que me entretengo, con toda mi buena voluntad, en leer con detalle las seis páginas que adjuntan a su amable misiva, y me encuentro la tajante prueba de su genuino interés por los clientes: Se trata de dos cartas, una a Adicae Galicia y otra al Banco de España, junto con las copias de pantalla de una serie de operaciones, - oficinas 0238/8209 y 0075/7202-, mediante las que quieren demostrar que han actuado correctamente y no han cobrado de manera indebida comisiones a un ciudadano a quien no tengo el gusto de conocer, portador del DNI 75… cuyo nombre completo corresponde a las siglas LJFTG, que ha tenido la mala suerte de usar las tarjetas Visa Hop, Visa Master, Visa Classic, Punto Oro y Solred Colectivos, en operaciones con el Banco Popular. ¡Como para quererlos!

martes, 13 de octubre de 2015

Con la venia, Sr. Serrano




Hago referencia a su artículo del viernes, en el que recomendaba a la ilustre letrada, Señora Taboada “guardar sala”. Bien sé que no es usted usuario habitual de medios cibernéticos, pero debo recurrir a ellos puesto que no tengo la posibilidad de acceder a las redacciones analógicas; claro que, como Usted bien me dice, jamás llegaría a publicar en ellas, con esta manía perfeccionista de corregir cuanto escribo.

Habló la Señora Taboada, en calidad de vicealcaldesa, acerca de los Premios Princesa de Asturies y abrió con ello el cofre de Pandora; todas las fuerzas vivas cargan contra ella, pedirán su dimisión y puede que el ostracismo. No es su caso, discrepo del fondo de la crítica, pero le felicito por las formas; Usted sí que sabe distinguir entre la ironía, el sarcasmo y la mofa, plausible en estos tiempos en que se cuida tan poco el estilo. El mismo periódico que fue pionero en editar un libro al respecto, hablaba de una señora de Ucrania que acaba de ganar, según su titular (*), el premio Novel.

Es curioso que en este momento que hay centenares de periodistas en paro, que los titulados han desalojado a los veteranos corresponsales de aldea, sean los mejor formados peores redactores que los aficionados. En el mismo diario donde usted publicó su crítica se daba al día siguiente esta noticia: “Arlós tierra de vinos. Elegimos las mejores uvas para que salga bueno” ¡Hasta ahí podíamos llegar! Poco futuro tendría un viticultor que afirmara lo contrario, “embotellamos la puxarra, que la gente es boba”. Me recuerda una de las anécdotas que me ocurrieron en una época en que hacía selección de personal. Se presentaron a la entrevista dos personas, padre e hijo; al progenitor le costó trabajo entender que debía abandonar el despacho, puesto que no era él quien aspiraba a la plaza; tuvo que salir recalcando: “¡El neñu ye muy trabayaor!”

Un titular puede convertirse en un editorial, bien lo sabe Usted. Y una foto. La que ilustra este artículo está firmada por Irma Collin, joven veterana; el resto del reportaje no desmerece, como comentaremos. Cuando vi la imagen la primera cuestión que me vino a la cabeza es que a mí me pasaba lo mismo: desconfiaba de la leche de antes; se hervía, y como la que traía la Jorobina de Cuturrasu no estaba demasiado bautizada, criaba una nata amarilla muy buena para hacer galletas. Pero si no se colaba bien a mí esa nata me daba un asco que me moría, así que mientras todos la bebían con dedicación profesional, -como en la foto-, yo pondría cara de repunantín mientras examinaba el vaso, no sea el demonio que tenga nata.

Anda el Señor Sánchez de gira, generando imagen, seguido de una compañera que lo cuenta casi todo en las Redes,  aunque a veces parece que se la organiza el enemigo, porque la cara que pone delante de las vacas (*) y esa expresión de “¡Madre mía, yo pensaba que eran más pequeñas!”  son tan dignas de figurar en una antología de la campaña boba como cuando, hace apenas cuatro días, dejó tranquilas a las buenas gentes de las cuencas mineras asturianas al asegurar en La Felguera que “No se cerrará la planta de Hunosa”. O la ocurrencia de discrepar en público sobre el cupo vasco con su delegado en estos lares, Sr. Fernández, Javier. Supongo que estará Usted de acuerdo conmigo, Señor Serrano, en que al gabinete del líder de la oposición hay que aplicarle un ERE, por bajo rendimiento continuado.


Pero no andábamos en esto, hablábamos de princesas. Mire Usted, yo suelo ir todos los años al Campoamor; para ser más preciso enfrente, a la Escandalera. En queja cívica por una fiesta que ha pasado a sustituir a la ópera en cuanto a escaparate de vanidades; hace unos años los eventos líricos eran tratados más por un cronista de ecos de sociedad que por un crítico musical; ahora ya pueden acudir gentes sin corbata y otros proletarios, que han vuelto demasiado vulgar la temporada. Sin embargo, a los Premios hay que ir por rigurosa invitación; no se cuela nadie, y los obreros van limpios de casa, con sus acompañantes vestidas de señoras, aunque se las distingue bien de las que lo son de verdad, (por el estilo, ya Usted me entiende)

El populacho debe estar afuera, convenientemente vigilado por un guardia malencarado cada veinte metros. Claro que la gente va cansando; en los tres últimos años se concentran algunos cientos de personas a las puertas del Reconquista y del teatro; en el trayecto por General Yagüe, Toreno y primer tramo de Uría no tiene más espectadores que los propios policías, así que los invitados menos glamurosos, que hacen el trayecto a pie, se avergüenzan y no caminan por el centro de la calle, sino por la acera. Para dar sensación de gentío ha venido bien la contratación de todas las bandas de gaitas disponibles, y los premios a la Cruz Roja o a la ONCE, que llevó a sus afiliados por centenares en autobuses. Era de ver, a la entonces princesa, Letizia Ortiz, saludando desde su coche, las ventanas cerradas, con la mejor de las sonrisas y un elegante movimiento de manecita, ¡a los ciegos! (Perdón, y a las ciegas)

No estoy en contra de premiar a Susan Sontag, por poner un ejemplo, o a Padura, o a Lledó, o a los descubridores del famoso bosón, ¡faltaría más! Ahora bien, la Fundación no está desarrollada para eso; Graciano no engañó a nadie, desde el principio dejó bien claro que se creaba para relacionar mejor a la institución monárquica con Asturies; es decir, es una herramienta de promoción de la Corona. Ese es el terreno de juego; por ende, sí a que se fomenten la sabiduría y la investigación, no a que se haga publicidad, a mi costa, de un anacronismo antidemocrático. Caro, además. Volveré a estar este año en el Campoamor; enfrente, quiero decir.

(*) Agradecido a Isabel Menéndez y Vicente Morales por su colaboración con estas noticias.

jueves, 1 de octubre de 2015

When I’m sixty four





Por fin lo he conseguido. Después de seis años en la escuela unitaria y otros seis de enseñanza secundaria, bajo la premisa de la letra con sangre entra llevada a rajatabla; después de un examen de ingreso en el Bachillerato, dos reválidas, un curso preuniversitario, por si no hubieran bastado controles trimestrales y anuales; después de tres años en la Escuela Normal del Profesorado de E.G.B. donde me enseñaron que un buen maestro debe hacer exactamente lo contrario de lo que nos dijeron; después de tres millones de cursos, cursillos, simposium y stages en empresas multinacionales, rematados con diplomas para los que no me queda pared suficiente; al fin lo he conseguido: ¡No soy nadie!
Esa felicidad de no tener más compromisos que los que uno voluntariamente adquiere, de no verse obligado a sonreír a quien no lo merece, de escoger con quien toma una botella de sidra, y de no tener más objetivo que cumplir que el de ir envejeciendo con dignidad junto las personas a quienes se estima, explicando sus experiencias a quien las quiera oír. ¡Vita beata!
Es curiosa la necesidad de etiquetar. No hace mucho, a invitación de mis buenos amigos del Ateneo Republicano de Asturies, participé en una mesa redonda en Gijón en la que pude acometer contra el siniestro Wert y sus planes deseducativos. Me quejaba de que intentaba cargarse las Humanidades, quitar la Filosofía, al tiempo que nos colocaba la Religión  (católica, desde luego). Vine a decir, para escándalo de algunos familiares, que “se quiere sustituir la Ciencia y la Razón por cuentos y leyendas”. La prensa lo usó como titular y, no sabiendo cómo catalogarme, me llamaron “profesor universitario”; pido perdón por ello, aunque no fuera mi culpa, a tan distinguido gremio. Pero el asunto no quedó ahí; uno de los oradores, edil él, se dirigió a mí para preguntarme si yo era concejal del Ayuntamiento de Langreo. Cuando le dije que no quedó dubitativo, quizá tuviera otro cargo: “¿Entonces…?” Se  lo dejé claro: “Nada, yo no soy nada”. Como mucho, -para regocijo de Mariol-, me presentaba, en las charlas acerca del libro de las Marchas de la Dignidad, como “un chaval del Barriolpilar”. Lo fundamental es “qué” se dice, no el rótulo de quien lo dice.
Hoy, primero de octubre, era en mi infancia festivo. Yo vacilaba a los amiguetes diciendo que se celebraba el día que mi madre me soltó en el Barrio. Por Cesárea. La inmensa mayoría de los chavales nacíamos por Cesárea; no era que operaran a las madres porque fueran incapaces de cumplir con la misión de su sexo y condición, sino que se llamaba así la matrona. Digo que vacilaba, pero la fiesta no era por eso, y bien que lo sabía, por la escuela; se conmemoraba el Día de la Exaltación de Su Excelencia el Generalísimo a la Jefatura del Estado. Así, con mayúsculas. Luego me enteré que, como en tantas otras cosas, nos mintieron, porque el Decreto tal era del 29 de septiembre, en Burgos; tampoco me importó mucho, porque era el día de San Miguel y porque a mí qué más me daba que Franco se exaltara, tan viejo que era ya desde joven.
Y sobreviví hasta esta fecha que en mil novecientos sesenta y siete parecía tan lejana, cuando murmuraba con Lennon When I’m sixty four; ahora ya solamente ansío degustar una botella de vino (Birthday greetings bottle of wine) en la buena compañía de la mujer que me ha soportado, que me ha ayudado, que me ha amado durante los últimos ya casi cincuenta. Sin embargo, no aspiro a alquilar una casa de campo en Wight, -nómada de mí-, ni a ver nietos en las rodillas, ni a quitar las hierbas del jardín, -el trabajo es sagrado, no lo toques-, ni a felicitarla por San Valentín (Will you still be sending me a valentine). Yo soy más de Sant Jordi, ese que tenía espada y un caballo muy valiente para pelear con dragones, y en cuya fecha se regalan rosas y libros. Por eso tiendo más a tararear  Els vells amants, producto del mismo año

I per Sant Jordi ell li compra una rosa
embolicada amb paper de plata.
I per Sant Jordi ell li compra una rosa
mai no ha oblidat aquesta data...

La semana pasada conocí exactamente a su representación física. Sentados en un banco entre dos palmeras, en la playa del Postiguet, en Alicante, viendo salir el sol. “Llevamos aquí desde las cinco de la mañana; venimos todos los días, ya nos saludan los de las máquinas” Luego un paseo y él se va a bañar; como no puede entrar en el agua con el bastón se agarra a la maroma que señala la entrada  de embarcaciones. Ella le lleva luego la toalla y pasean otro poco y charlan con la gente. “Los hombres son…Ayer se ha metido…” “Mujer, si hace buena mar” “Ya, pero es que tiene noventa y tres años y se cree que…Si le han  quitado el carné…” “Mujer, no hace falta que conduzca” “Ya, pero como es tan…Le decía al médico, venga, venga conmigo y verá cómo conduzco”
Tiene el aspecto de la Abuelita Paz, la de los tebeos, y seguro que la abuelita Paz hablaría con esta dulzura, con la que se dirige a Lola, la perrita que llega a la playa en bicicleta, en una cesta con sombrilla; y con la señora que recoge las papeleras, que sabe por ellas, -bendita Estadística-, que el fin de semana ha sido muy bueno, de gente. Y se van, sin prisa, como han llegado; mañana volverán a saludar el sol de levante, sin más miedo que el día se presente nublado.
I pels carrers s'han perdut els amants.
No tenen por, no tenen pressa.
I pels carrers s'han perdut els amants,
amb una flor i la seva tendressa...
 


martes, 1 de septiembre de 2015

Mirando Miranda


Siempre fue Miranda de Ebro para mí tierra de paso, también en esta ocasión. Esperaba al amigo Antonio Martos que venía de Donosti para irnos juntos a Ezcaray, a pasar un fin de semana entre compañeros; sin objetivos, vernos y charlar, por el puro placer de podar y regar el árbol de la amistad.
(Foto superior:" Vivir Miranda", 2010, colores del escudo municipal)  
Las últimas noticias de la ciudad habían sido a través del Club Deportivo Mirandés, que alegró el balompié nacional con proezas deportivas conseguidas a base de tesón, coraje y espíritu de equipo. Ese mismo ánimo he creído observar en la Asociación de encajeras; llegué a su sede por casualidad y me regalaron su conversación mientras las manos estaban a los palillos. Los talleres femeninos donde emplean el tiempo en sí mismas y se ayudan mutuamente, protegidas de un contexto exterior poco amable con las mujeres. Suelen viajar a demostraciones por otras ciudades, prometen avisarme si van por Asturies.





Hay ambiente solidario en Miranda; solamente en la relación municipal se cuentan 85 asociaciones, que no está nada mal para una población de unos 37.000 habitantes. Me llaman la atención dos de micología y una de senderismo que se llama Karpanta, como el eterno hambriento del DDT, que soñaba con pollos a la pepitoria.
De ellas 25 son culturales, como la Agrupación mirandesa de las Artes, que ha colgado telas pintadas en muchos balcones; un parroquiano del Café Avenida me cuenta que es una protesta porque no les dejan locales públicos, el amable funcionario de la oficina de Turismo me dice que las cosas no son así. Me sitúa en los puntos fundamentales a visitar y me da un folleto oficial que me explica bien el asunto: Estamos ante la acción Viste Miranda, II Exposición urbana de lienzos pintados; en el díptico hay un mapa con la ubicación de cada una de las 36 obras, que incluyen el vestido de árboles en el Parque Antonio Machado.





Colabora el Ayuntamiento, desde luego. Está encabezado desde este año por la primera alcaldesa de su historia, Aitana Hernando Ruiz; la corporación está compuesta por 10 personas del PSOE, 7 del PP, 2 por IU, 1 de Miranda sí puede y 1 de Ganemos Miranda. Otro bonito ejemplo de fragmentación de la izquierda.
Don Francisco Cantero Burgos, hebraísta
No he hecho foto de los sanjuaneros, la verdad es que no me gustan. Se trata de la representación en bronce de una pareja de jóvenes vestidos para la Fiesta de San Juan del Monte, “que se celebra el lunes de Pentecostés” (ni idea de cuándo cae eso, estimo que para la primavera), de la que están muy orgullosos. Aseguran que es la mejor fiesta del Norte, yo como soy de natural descreído lo comentaré cuando lo vea.
Es mucho más antigua la Feria de Mayo, en su primer fin de semana, que se celebra por privilegio otorgado por Alfonso X en 1254. También hay una virgen, claro, que solamente en la Península Ibérica se deben encontrar las once mil; Nuestra Señora de Altamira, el 12 de septiembre.
Rey con pañuelo, que a la noche refresca
La carta de repoblación de Miranda fue firmada por Alfonso VI en 1099; las pandillas de jóvenes, viejos, niñas y hasta militares sin graduación tienen el entretenimiento de ponerle pañuelicos al cuello en cada movida.(El de Turismo mira por la ventana y me dice, “me parece que esta vez fueron los de CNT”). Desde aquella fecha fue una pequeña y apacible villa que vivió del campo y de cobrar peaje en el puente, una construcción medieval que se llevó la terrible riada de 1775, junto con la torre que le habían colocado para alojar el Ayuntamiento. El arquitecto Don Francisco Alejo de Aranguren proyectó las nuevas edificaciones, que hubieron de llevar el visto bueno de la Corona, por eso al puente le quedó lo de Carlos III; sigue siendo la principal vía de paso de la zona de aquende (casco viejo) con la de allende (barrios nuevos), pero ya no cobran.
Atardecer en el puente de Carlos III

El verdadero cambio de la ciudad llegó en ferrocarril; entre 1856 y 1857 se cruzaron dos líneas, la Madrid-Irún y la Tudela-Bilbao, a partir de aquí vinieron las industrias nuevas y se desarrollaron las locales. La azucarera, la papelera, la tejera, la fundición…multiplicaron rápidamente el censo. A más detalle puedes consultar la página electrónica del Ayuntamiento; lo que no leerás en ella es que aquí estuvo el último campo de concentración de Franco, cerrado en 1947. Para saber estas cosas hay que ser peatón y andar con la mochila a la espalda desde la estación de autobuses a la del Norte (Están juntas, quiero decir con ello que he recorrido un circuito) y pararte a charlar con la ciudadanía. Espero encontrar pronto una disculpa para volver a Miranda de Ebro, y esta vez quedarme unos días. 


Por cierto, una buena oportunidad sería el Festival de Ebrovisión, que se está celebrando ahora mismo.