martes, 1 de septiembre de 2015

Mirando Miranda


Siempre fue Miranda de Ebro para mí tierra de paso, también en esta ocasión. Esperaba al amigo Antonio Martos que venía de Donosti para irnos juntos a Ezcaray, a pasar un fin de semana entre compañeros; sin objetivos, vernos y charlar, por el puro placer de podar y regar el árbol de la amistad.
(Foto superior:" Vivir Miranda", 2010, colores del escudo municipal)  
Las últimas noticias de la ciudad habían sido a través del Club Deportivo Mirandés, que alegró el balompié nacional con proezas deportivas conseguidas a base de tesón, coraje y espíritu de equipo. Ese mismo ánimo he creído observar en la Asociación de encajeras; llegué a su sede por casualidad y me regalaron su conversación mientras las manos estaban a los palillos. Los talleres femeninos donde emplean el tiempo en sí mismas y se ayudan mutuamente, protegidas de un contexto exterior poco amable con las mujeres. Suelen viajar a demostraciones por otras ciudades, prometen avisarme si van por Asturies.





Hay ambiente solidario en Miranda; solamente en la relación municipal se cuentan 85 asociaciones, que no está nada mal para una población de unos 37.000 habitantes. Me llaman la atención dos de micología y una de senderismo que se llama Karpanta, como el eterno hambriento del DDT, que soñaba con pollos a la pepitoria.
De ellas 25 son culturales, como la Agrupación mirandesa de las Artes, que ha colgado telas pintadas en muchos balcones; un parroquiano del Café Avenida me cuenta que es una protesta porque no les dejan locales públicos, el amable funcionario de la oficina de Turismo me dice que las cosas no son así. Me sitúa en los puntos fundamentales a visitar y me da un folleto oficial que me explica bien el asunto: Estamos ante la acción Viste Miranda, II Exposición urbana de lienzos pintados; en el díptico hay un mapa con la ubicación de cada una de las 36 obras, que incluyen el vestido de árboles en el Parque Antonio Machado.





Colabora el Ayuntamiento, desde luego. Está encabezado desde este año por la primera alcaldesa de su historia, Aitana Hernando Ruiz; la corporación está compuesta por 10 personas del PSOE, 7 del PP, 2 por IU, 1 de Miranda sí puede y 1 de Ganemos Miranda. Otro bonito ejemplo de fragmentación de la izquierda.
Don Francisco Cantero Burgos, hebraísta
No he hecho foto de los sanjuaneros, la verdad es que no me gustan. Se trata de la representación en bronce de una pareja de jóvenes vestidos para la Fiesta de San Juan del Monte, “que se celebra el lunes de Pentecostés” (ni idea de cuándo cae eso, estimo que para la primavera), de la que están muy orgullosos. Aseguran que es la mejor fiesta del Norte, yo como soy de natural descreído lo comentaré cuando lo vea.
Es mucho más antigua la Feria de Mayo, en su primer fin de semana, que se celebra por privilegio otorgado por Alfonso X en 1254. También hay una virgen, claro, que solamente en la Península Ibérica se deben encontrar las once mil; Nuestra Señora de Altamira, el 12 de septiembre.
Rey con pañuelo, que a la noche refresca
La carta de repoblación de Miranda fue firmada por Alfonso VI en 1099; las pandillas de jóvenes, viejos, niñas y hasta militares sin graduación tienen el entretenimiento de ponerle pañuelicos al cuello en cada movida.(El de Turismo mira por la ventana y me dice, “me parece que esta vez fueron los de CNT”). Desde aquella fecha fue una pequeña y apacible villa que vivió del campo y de cobrar peaje en el puente, una construcción medieval que se llevó la terrible riada de 1775, junto con la torre que le habían colocado para alojar el Ayuntamiento. El arquitecto Don Francisco Alejo de Aranguren proyectó las nuevas edificaciones, que hubieron de llevar el visto bueno de la Corona, por eso al puente le quedó lo de Carlos III; sigue siendo la principal vía de paso de la zona de aquende (casco viejo) con la de allende (barrios nuevos), pero ya no cobran.
Atardecer en el puente de Carlos III

El verdadero cambio de la ciudad llegó en ferrocarril; entre 1856 y 1857 se cruzaron dos líneas, la Madrid-Irún y la Tudela-Bilbao, a partir de aquí vinieron las industrias nuevas y se desarrollaron las locales. La azucarera, la papelera, la tejera, la fundición…multiplicaron rápidamente el censo. A más detalle puedes consultar la página electrónica del Ayuntamiento; lo que no leerás en ella es que aquí estuvo el último campo de concentración de Franco, cerrado en 1947. Para saber estas cosas hay que ser peatón y andar con la mochila a la espalda desde la estación de autobuses a la del Norte (Están juntas, quiero decir con ello que he recorrido un circuito) y pararte a charlar con la ciudadanía. Espero encontrar pronto una disculpa para volver a Miranda de Ebro, y esta vez quedarme unos días. 


Por cierto, una buena oportunidad sería el Festival de Ebrovisión, que se está celebrando ahora mismo.