miércoles, 29 de junio de 2016

Desconcierto. Y un papel de Vicente.


Desconcierto era la palabra de moda el lunes. La moda, en Estadística, es el valor más repetido. Las estadísticas de las Elecciones generales indican que los estadísticos de las encuestas no saben. Dice un comentarista que la verdad verdadera es que ponen pocos medios; o sea, que son estadísticas baratas. Así que no servirá de mucho lo que sugería Pablo, de esperar a los sociólogos para matizar las valoraciones.
La asociación Encuentros se presentó en público en Langreo el lunes 27 con un intercambio de opiniones acerca de los resultados electorales y las tareas que de ellos se desprenden. Hizo la introducción Diego Díaz, que pertenece a la nueva generación llegada a la plaza pública; con él otras veinte personas disfrutamos de las excelencias de una tertulia entre gentes educadas. La paleta de colores era muy variada, de modo que el tiempo se tornó escaso; es bueno, para que queden ganas de repetir.


No todo el mundo estaba sorprendido, un militante socialdemócrata explicaba como ya había pronosticado que el PSOE no sería desbancado, fundamentalmente por el peso de los años; uno de la izquierda no organizada decía que no puede darse una fusión a toque de campana de los dirigentes, máxime cuando quince minutos antes de la orden Podemos e IU se cruzaban insultos graves.
Sea como fuere, Mariano Rajoy, a la cabeza de un partido al que le salen los gusanos de la podredumbre por las orejas, es quien más posibilidades tiene de formar gobierno. El panorama no es alentador, porque a lo ya sufrido, quienes vivimos de nuestro salario añadimos una nueva amenaza, Bruselas ya ha dicho que hay que recortar 8.000 millones de euros. ¿Qué hemos de hacer? Prepararnos para lo peor, fortificar el campamento, que estamos rodeados.
Vuelvo a las notas que tomé en la Coordinadora estatal de las Marchas de la Dignidad, que se celebraron este mes en Gijón. En uno de los puntos se valoraban las movilizaciones del 28 de mayo; si bien irregulares, se hicieron en toda España. Yo las viví en Málaga; reunir 1500 personas en un sábado con temperatura playera y muchas localidades en fiestas del corpus no está nada mal. La foto explica como la gente siguió su marcha, sin atender el cartel de desvío a la derecha; empeñarse en su camino, sin dejarse llevar hacia el Puente de la Misericordia. Decía un representante en la Coordinadora: “Por lo menos hemos mantenido la caldera en marcha; en una industria es más costoso arrancarla de cero. Cuando la necesitemos estará preparada”.


Algunos se quejaban de escasa participación; tiene una lógica, la gente se cansa de estar todo el día peleando, así que esperaba que en cuanto llegaran al poder “estos chicos” todo se iría arreglando. Incluso parecía que la economía mejoraba, y subió el precio de los pisos, porque se vuelven a vender, y se compran más coches, y aumenta el número de turistas. Pero es puro espejismo; los hoteles han subido los precios, a la par que han disminuido las plantillas y han menguado los salarios; cuando el Magreb se serene dejarán los viajeros de ir a Mallorca para volver a Túnez. Los nuevos hoteles, los pisos comprados y los coches no nos los podremos comer. Y ya lo dice cualquier ONG, España  ya no es campeona de Europa de fúrbo, sino de pobreza; infantil, sobre todo.

Habrá que discutir las maneras de juntarnos, entrenarnos para poner los escudos sobre las cabezas, como las formaciones espartanas, con el cielo desplomándose sobre nosotros, y con todo lo que aún nos amenaza. Que el capital ya tiene preparadas sus bandas, por si acaso. El crecimiento de la extrema derecha en Europa es espectacular, desde Turquía para acá; en Grecia las bandas de fascistas de Amanecer Dorado crecieron conforme la derecha veía medrar a Szyriza. Toda la campaña por la salida de Gran Bretaña de la UE se basó en el miedo a los emigrantes. Los alardes de grupos violentos con la disculpa del campeonato de Francia son una demostración de fuerza y estructura organizativa, un aviso a navegantes de que puede haber grandes marejadas. En España hay gimnasios especializados en enseñar a romper cráneos, de momento se entrenan con algún gay o algún negro,  (Pero no me importó, yo no era judío); bandas organizadas con el balompié, patriotas recogiendo alimentos “sólo para españoles”. Al lado de mi casa cumplen jornada de 9 a 1’30 dos pobres de los de pedir; son unos privilegiados, el rumano tiene plaza fija en la Caja de Ahorros, -a la puerta-, el otro en la Caixa, y  pone la bandera nacional junto al cazillo para que no haya dudas de que es un indigente de confianza.
Vicente y yo estábamos de voluntarios para la organización de la Coordinadora, -la megafonía, las sillas, las pancartas y la fabada-; antes de que arrancara el orden del día me enseñó un papel: “Escribí esta poesía, ¿qué te paez, ho?” Bien. Solamente un sustantivo, repetido demasiado cerca, que pudo cambiar sobre la marcha. “Ahora facía falta uno que supiera leela bien, ¿quiés leela tú?” No era yo el adecuado, él no se animaba, así que se lo pedimos a Raquel, que aceptó sin dudar.
Aunque tapen las palabras
Aunque ya no se vea al jornalero
En el muro de la rotonda
De la rotonda de Barros
Será parte del recuerdo.




La Coordinadora de las Marchas de la Dignidad ha pedido por diferentes procedimientos la libertad de Alfon y de Bódalo, dos ejemplos de la aplicación de las leyes contra quienes protestamos. Un grupo de personas del Nalón, convocadas por la asociación de parados Adepavan y dirigidas por un buen artista local, realizó en el distrito langreano de Barros, un magnífico mural a favor del sindicalista andaluz. El artista fue amenazado (por Internet, claro, los valientes...), a los pocos días fue tachado, embadurnado con frases adversas y decorado con profusión de cruces gamadas. El equipo de conservación de carreteras del Principado tapó el mural con pintura gris. Las cruces gamadas siguen allí.






domingo, 26 de junio de 2016

50 millones


Llegué a León con mal cuerpo; desde el día anterior andaba metido en un asunto casi banal para los tiempos que corren, un despido. Uno más. La injusticia, el disgusto, la rabia de la víctima…Pero no es uno más, no puedo soportar que, precisamente en la institución donde se debe ayudar a los maltratados por el sistema, se maltrate a los trabajadores propios. Todo el recorrido con mensajes y más de media hora de llamadas telefónicas; al final tenía fiebre y ninguna gana de sonreír.
Sin embargo hay amistades que hacen salir el sol. Y algunas de ellas se reúnen en el anfiteatro de San Marcos el último viernes de cada mes, el Ágora de la Poesía cumplía treinta nueve ediciones. Javier Cartago dice que va a hablar de cincuenta millones, que es un poco más de la población de España, corresponde al número de refugiados que las guerras actuales han generado en el mundo; toda una españa entera de parias intentando sobrevivir, mientras nosotros queremos hacer como que no los vemos, Toda mirada es turbia/ en el paraíso perfecto. Nuestra rapiña de occidentales obesos ha generado su ruina y ahora nos asustamos porque vienen a reclamar que les devolvamos lo robado. La isla se aísla, En Doncaster, con unos 130.000 habitantes y feudo laborista, el ‘Leave’ se ha impuesto por el 69% de los votos…contra la inmigración…Los ciudadanos de la Inglaterra que ha bombardeado Irak dicen que ha aumentado la delincuencia en su casa, que tienen que esperar un poco más para ir al médico.
Estamos volviéndonos locos. Hace unos meses el autobús a Gijón vino con un considerable retraso, casi una hora; cuando le pido explicaciones al conductor la señora del primer asiento me regaña. Por su culpa vamos a llegar tarde. Yo era el culpable de que la compañía no tuviera un autobús de reserva en caso de avería, de que el de la ruta alternativa pasara por delante de nuestras narices sin avisarnos, de que en las oficinas del Consorcio de transportes nadie cogiera el teléfono. Lo mismo que para los habitantes de Doncaster la culpa de que no haya médicos suficientes no es de los presupuestos de Cameron, sino de los búlgaros que han llegado a ver si podían ganarse el pan.
Ahora podría ser que jóvenes españoles que han ido a buscarse la vida al Reino Unido tuvieran dificultades, que nos los devuelvan por quitar puestos de trabajo a los nativos; y nos quejaremos. Sin embargo queremos echar a los senegaleses, que casualmente también han venido a ganarse los garbanzos, sólo que no han cruzado la mar tan cómodamente como nuestras chicas; los cuerpos de muchos de ellos están dando de comer a las sardinas que nosotros degustaremos este verano. La inocencia habita en el naufragio/ la espera es un canto en cualquier playa/ No hay linimento para curar el dolor/ no hay llanto para detener el miedo.

Hubo mucha gente en el Ágora, ya es internacional, con leoneses, asturianos, aragonesas, andaluces, señora mayor que pide recitar pronto, por el frío, Irene, la chica joven que nos deja con la boca abierta, Felipe que recuerda al moro de la morería, Marcelo, paradigma de persona llegada de allende los mares: con ese acento que yo nunca distinguiré de un lado u otro del Mar del Plata recita a Juana Ibarbourou, uruguaya, de padre de la Lorenzana de Lugo, en un poema que se usa en las escuelas para aprender a no discriminar: Porque es áspera y fea/ porque todas sus ramas son grises/ yo le tengo piedad a la higuera. Marcelo es fotógrafo, ha ganado (ver foto de La Crónica) el concurso de Ecologistas en acción para defender la Plaza del grano, único ágora original de la Edad Media, que la sinrazón municipal quiere cargarse y el pueblo leonés se resiste hace un cuarto de siglo. Este extranjero está por salvarla, así como ha venido a San Marcos para ver si consigue una foto que sirva de portada al segundo libro que generará esta original asamblea de poetas con los pies en las piedras veteranas. Casi treinta recitantes han estado en la noche del viernes a la luz de candil y linternas, con un pobre megáfono de mano, chocolate y bizcocho. Se levantaron otras voces por los inmigrantes, que ya se ve que es necesario gritar para despertar conciencias, los cascos dan música a los sordos/ y los que ven se ponen gafas de madera; ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere oír.
El sábado estuve meditando, como me ordenaron; hoy domingo me preparo para ir a votar, desayuno con pastas de Verena Fernández, de La Milla del Río, en la ribera del Órbigo; acompañaré al colegio electoral a un matrimonio de amigos ciegos que ven más allá de sus narices y cuando introduzca las papeletas en la urna seguiré teniendo en la cabeza las letras de Javier Cartago: Podremos ser la civilización/ la cultura de las culturas/ el ego de los egos/ Pero sin generosidad/ sin dignidad/ todo el trabajo es baldío/ toda espera un genocidio.

jueves, 16 de junio de 2016

¿Por qué no te callas?


Me saluda amigablemente un viejo conocido y quiere animarme: Últimamente no escribes nada…Incierto, emborrono libretas a diario, pero llevaba tiempo sin asomarme a las redes sociales virtuales; hay demasiado ruido. Toda esa cantidad de información flotando en el éter me abruma, no puedo digerirla; sobre todo cuando una gran parte está sin acreditar, me obliga a usar una considerable cantidad de tiempo en comprobarla. Cuando pregunto a un corresponsal ¿de dónde sale esta noticia? suele quedarse sin respuesta, es normal dar por buenas informaciones que han sido, sencillamente, inventadas; por hacer una gracia o por maldad, pero inventadas al fin.
Desde la antigüedad los contrapensadores han insistido en señalar los riesgos de la diarrea verbal; en el Tao te king se dice que el sabio enseña sin palabras, “hablar poco es lo natural, un aguacero no dura todo el día”. Séneca recomendaba, “no hables sino puedes mejorar tu silencio”. Los árabes nos dejaron sentencias importadas del Indostán y de Persia, “El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras”. En los tiempos que corren necesitamos ruido permanentemente a nuestro alrededor, por miedo a quedarnos solos con nosotros mismos. Un martes, al subirme al tren, escuché con disgusto que alguien tenía puesto el teléfono portátil a todo meter, con un ruido que debía considerar música. Enseguida tal agresión sonora quedó sepultada por la charlas de seis señoras, de esas que tienen la sorprendente habilidad de conversar a grito pelado y hablando todas a la vez. Vino el interventor a comprobar los billetes y con diplomacia digna de más noble empeño consiguió que apagaran el móvil, ¡era de ellas mismas!
La gente habla por teléfono en el transporte público o en la plaza como si estuviera en la intimidad del salón de su casa; gracias a ello he podido disfrutar en la línea de tren El Entrego-San Juan de Nieva  de las explicaciones de Patricia a su amiga Vero, no iría esa tarde a la quedada porque su novio podría enterarse de los suyo con Carlos, y en definitiva, “sólo había sido cosa de una noche”; un comercial de Citröen en un viaje en Alsa a La Coruña nos obsequió a sus concesionarios y al pasaje completo con los detalles acerca del catálogo de descuentos podían ofrecer; dos picadores del Pozu Sotón informaron a todos los que tuvimos el gusto de compartir vagón de que en un puticlub de la calle Postigo bajo de Oviedo trabajaba la mujer de Marino, si bien no estimaron oportuno contárselo a él. Un abogado, en las escaleras de los juzgados de la capital del Principado, se disculpaba con un cliente: “No puedo hacer nada, estoy en Málaga”.
Hace tiempo que había llegado a la conclusión de que el ser humano inventó el habla para engañar; me lo ratifica Ramiro Pinto: “Las palabras mienten. Alguien ha dicho que se inventaron precisamente para mentir” (Los que hablan están locos, del libro 'Cuentos con burbujas'). Ocultación. Internet se ha convertido en un paraje lleno de cobardes emboscados, agazapados bajo nombres falsos, dispuestos a insultar sin tregua; porteras aburridas decididas a pisotear famas, mirones sin vida espiando las ajenas. En el Barrio, al menos, las vecinas se asomaban a las ventanas para enterarse de lo que pasaba en la calle, no se ocultaban tras los visillos.
La maleta que no explotó en Sol
Mentes más lúcidas que la mía han escrito sobre los peligros de la realidad virtual. Remedios Zafra en “Ojos y capital” reflexiona sobre la pérdida de valor estético, en el sentido de que no cuenta tanto la calidad como la cantidad, es decir, el número de me gusta obtenidos. Cuantificación, por cierto manipulable; advierte: el medio no es inocente ni neutral. Facebook no es el paladín de la libertad de expresión, tiene claros intereses económicos; no necesita cobrarnos por su uso porque obtiene interesantes beneficios vendiendo a las grandes corporaciones los datos que graciosamente ponemos en sus manos: nuestras personas, nuestra posición, nuestros gustos y nuestras aficiones. Hemos dejado de valorar nuestra intimidad, ahora presumimos de todo lo contrario: aireamos todo lo que hacemos, desde que nos desperezamos hasta que cerramos la jornada. Zafra: Ser vistos no es una posibilidad en el mundo virtual, es una exigencia. Nos aplicamos con entusiasmo a la violación diaria de nuestra intimidad y sin embargo otros deciden lo que se puede ver y lo que no. Somos actores, espectadores y estadísticas, aunque jamás guionistas”.
Lo primero es contarlo. No tanto vivir el hecho como acreditar que yo estaba allí. Veo con estupor en la tele como un hombre se cae a la vía del metro y quienes están en el andén lo fotografían antes de pensar en su ayuda. Un estúpido es detenido porque no solamente pone en peligro vidas ajenas circulando a 240 kms/hora sino que hace pública su hazaña. Una noche de abril paso por la Puerta del Sol y la encuentro acordonada por la policía, intentando desalojar a los transeúntes, una maleta abandonada ha hecho saltar la alarma; un kilo de goma dos aderezado con unos tornillos puede causar estragos en cien metros a la redonda, sin embargo la gente, en vez de salir corriendo, prepara los móviles en la esperanza de grabar el momento de la explosión.

Me gusta el silencio de los patios andalusíes, de los claustros castellanos; podría pasarme como el monje de la leyenda, -también de procedencia persa-, que escuchando el canto de un pájaro dejó pasar un siglo. El silencio creativo, la calma de Machado. El abate Dinouart tuvo una vida tumultuosa, pero escribió El arte de callar. Había tenido sus más y sus menos con el obispo de Amiens, porque en Le triomphe du sexe, dedicado a su amiga Gabrielle-Emile Le Tonnelier de Breteuil, marquesa del Chastelet, había osado decir que las señoras tenían las mismas capacidades que los caballeros y, por ende, los mismos derechos.






También hay un jefe de la Iglesia por medio en su siguiente libro, cuentan los presentadores de la obra (en castellano editorial Siruela) que le fue ofrecida al cardenal Le Camus la composición de Bernard Lamy El arte de hablar, un tratado de oratoria con abundantes referencias a los clásicos. “¿Quién nos escribirá El arte de callar?” preguntó. Joseph Antoine Toussaint Dinouart aceptó el desafío. En el capítulo segundo clasifica los tipos de silencio: prudente, artificioso, complaciente, burlón, inteligente, estúpido, aprobatorio, despreciativo, humorístico y político. Un decálogo

Pronostican algunos el final de la letra impresa; dice un filósofo moderno que el objeto de su desaparición sería asegurar la desmemoria, la falta de testigos ante algunas barbaridades escritas, para librarse de la pena de hemeroteca; pero aún con este medio de comunicación nuevo se producen los mismos hechos que denunciaba el abate: comparaba a los escritores con los envenenadores y los falsarios. “Se escribe mal, se escribe demasiado, se escribe sobre cosas inútiles” y aseguraba, “Son autores, diréis: han escrito un libro. Decid más bien que han estropeado papel, además de haber perdido su tiempo…” Es cierto que Dinouart arrima el ascua a la sardina de los católicos, hurtándola a los enciclopedistas; el libro se titula exactamente Arte de callar, principalmente en materia de religión, y ofrece un buen catálogo de razones para apalear herejes (en aquella época en Francia ya no los quemaban), pretende que solamente opinen los de su cuerda; ahora bien, puedo trasladar algunas reflexiones de finales del XVIII a principios del XXI, del papel a la pantalla: Es rigurosamente cierto que la Red de redes tiene las ventajas de la inmediatez, de la comodidad, de ser una eficiente transmisora de noticias, sin embargo no estoy dispuesto a que algunos desaprensivos me pasen moneda falsa, a que envenenen mi alma, ni pienso dejar que me roben el tiempo.

Claro que podría resultarme peligroso, en estos días de leyes-mordaza, de controles policiales hasta para entrar al fútbol; si me doy de baja de Twitter puedo ser visto como antisocial. En “El sospechoso” (Pinto, 'Cuentos con burbujas') el protagonista se sienta de mañana en el parque de la Chantría; a la policía no le parece ni medio normal que esté solo en un banco, pensando. O sea, provocando. Acaba detenido. Mi familia ya lo sabe, y he advertido a tal efecto a mi abogado: cualquier día me puede pasar a mí.





viernes, 10 de junio de 2016

Las que limpian tu habitación


Buenos días. Buenos, ¿Cuántas habitaciones os tocan hoy? 18, 19 ó 20…una pechada. Los lunes tenemos más tarea porque suele haber más salidas, ¡una pechada!
Hotel Mac Puerto Marina, Benalmádena, mayo. Vino conmigo el libro que Marta me regaló para Sant Jordi; una semana antes había tenido la ocasión de vivir en directo la historia en el Hotel Tryp Chamartín, ayudé al camarero de los desayunos a restablecer los dos termos que le habían descompuesto los turistas; estaba agobiado, el hombre, “¡usted cree que se puede tener a una persona sola para atender a 120 comensales? Y además mire, -me enseña el pecho en carne viva, una turista alemana le echó por encima el agua hirviendo de la taza para el té-, ¿y usted cree que se disculpó?, estamos aquí para eso, para que se rían de nosotros”. El hombre estaba cercano a la jubilación, “aguanto dos años más y…
En otoño de 2014, turistas en Lloret de Mar, vimos un anuncio que convocaba a una charla acerca de “las que limpian los hoteles”. Son las últimas de la escala, las que no vemos, las que reciben las voces de todo el mundo; sin embargo cuando estás alojado la más importante valoración es el confort de la habitación. Te lo garantizan a costa de sus costillas. Se están organizando, para protegerse un poco de todo lo que les cae encima. “Antes tenías tu jornada de ocho horas y hacías catorce habitaciones; ahora, con la disculpa de la crisis, han bajado los salarios y además tienes que hacer 19 ó 20 habitaciones”. Muchas empresas se han desprendido de sus trabajadoras y han subcontratado el servicio de habitaciones. Priscila (nombre supuesto de una trabajadora de Cambrils): “Terminamos después de Navidad, el 6 de enero, y la subrogación en una subcontrata externa se hizo en febrero, nuestra relación laboral había terminado y nadie nos dijo nada. Llevamos los curriculum a la nueva empresa y tuvimos la suerte de que siguiera contando con nosotras. Fue un varapalo, un cambio total. De ganar sobre 1000 euros pasamos a ganar 720. Antes hacíamos alrededor de 15 habitaciones, 16 como mucho; ahora 21 ó 22 en una jornada de 7 horas”  Suponiendo que tengas la suerte de contrato a jornada completa, porque las más de las veces te contratan a media jornada y tienes que trabajarla entera; si te quedas al paro o de baja cobras una miseria. Eso las fijas, las eventuales no pueden ponerse enfermas porque las echan.
Icaria edita la obra de Ernest Cañadas que es una recopilación de entrevistas con profesionales del sector. El turismo supone uno de los factores de recuperación de la economía española, su paradigma: aumenta la ocupación hotelera, se crean más plazas de alojamiento, los empresarios han podido subir los precios (Mallorca lleva dos aumentos consecutivos, el último del 7%), sin embargo eso no ha repercutido en los salarios ni en las condiciones de vida de las trabajadoras. Su mundo sigue siendo un calvario. “Las mejoras de comodidad de los clientes se vuelven contra nosotras; por ejemplo, ya no hay cortinas de baño, sino mamparas, que dan más guerra para limpiar, los colchones ya no son de espuma ni de 1’35, sino de dos metros y pesados como demonios; así tiene una la espalda…” Es normal que los veraneantes normales vayamos a la playa y lo llenemos todo  de arena, más luego están los clientes especiales, como los que llevan un hornillo y cocinan en la habitación o el turismo de borrachera, que no solamente ensucia, sino que deja vidrios rotos que originan accidentes. “Antes una familia con niños alquilaba dos habitaciones, ahora se meten hasta seis personas en la misma, con los equipajes y todo, ¿cómo te desenvuelves?” Las alergias por productos químicos inadecuadas, “Erupciones en las manos, se me pelan. Y si se rompen los guantes, que se rompen, los tienes que comprar tú”. Soledad Castro: “Yo estoy de baja desde hace un mes. Al entrar en una habitación llena de maletas y con todo tirado, resbalé con la arena que había en el suelo y me pegué un trompazo que quedé con la rodilla en el raíl de la ventana”
Joan López Lloret, médico en Felanitx: “No he visto ninguna jubilarse a los 65 años. Las habrá, pero yo no las he visto. No pueden. Que si la artrosis prematura, las protrusiones discales, el síndrome del túnel carpiano, el hombro doloroso, tendinitis…” ¿Prevención de riesgos laborales? Con una educación postural los males disminuirían; ante la pregunta el médico se ríe, las empleadas también, “nos han dado cursillos, que si así que si asá, pero pones la postura en la primera habitación; cuando nada más que te dan diez minutos para hacerlas, con la encargada gritándote detrás, que no tienes tiempo ni de pararte a comer, un zumo y a seguir, ¿quién piensa en posturas?”
Muchas de las  entrevistadas salen con nombre supuesto, por temor a las represalias; “en cuanto te quejas quedas fuera, te dicen que ahí está la puerta y que hay más a la cola” Dolores Pérez, separada, dos hijos, pasa de 50 años, “Un día lo que te apetece es mandarlo todo a…¿sabes? Y cambiar de vida. ¿Pero a dónde voy? Y como mi caso hay muchos más. Porque no sé, es como que me invade el miedo”. López LLoret: En los años sesenta los hosteleros de Mallorca se iban por Andalucía y reclutaban a gente que estaban sin trabajo…dormían en los sótanos de los hoteles, en condiciones infrahumanas. La cosa fue mejorando hasta que ahora, con la crisis, volvemos para atrás
Dicen que el turismo genera el 13% del Producto Interior Bruto, es una de las joyas de la llamada marca España, pero al final los beneficios se quedan donde siempre, las de abajo a currar duro sin quejarse y a mantenerse con ansiolíticos, que se pasan unas a otras.  Dolores Ayas (Playa de Palma): “Yo veo los hoteles llenos y ellos dicen que siempre hay pérdidas. Y nosotras somos números y no les importamos…Yo estoy jodidísima, como la mayoría de las trabajadoras. La columna hecha polvo, estoy operada del túnel carpiano, tengo las manos destrozadas, como todas…Estamos todas drogadas, no con drogas ilegales, yo tomo pastillas para el reuma, antiinflamatorios y también para el corazón, porque estoy estresada”.
Las presiones, las amenazas, son una constante; las lágrimas también. Pepi Lora: “Chillarte y decirte que esto hay que hacerlo porque sí, por huevos. Cosas así. Y luego te vienen con las papeletas esas, unos cuestionarios que les dan a los clientes para que puntúen nuestro trabajo. Y cuando no salen bien te presionan y te acosan, y van detrás tuyo”.
Cuando salgas este verano, si vas de hotel, acuérdate de dar los buenos días a la camarera de tu planta, y si tienes un minuto pregunta qué tal la tratan; cuando los de TripAdvisor o los de Booking te hagan la encuesta diles que no te gustan los hoteles que quieren esclavas. Porque ellas son profesionales: “A mí me gusta mi trabajo, a mí me gusta lo que hago, me implico muchísimo porque me gusta la atención al cliente, me gusta atenderlo bien, que se vaya satisfecho. Yo me siento orgullosa de mi trabajo, pero no me gusta de qué manera nos están haciendo hacer las cosas. Quiero un trabajo digno, un salario digno, un ratio digno, o sea, ¡que somos personas!”

Para más información:


La Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines, (UITA) es una federación internacional de organizaciones sindicales de los sectores de procesamiento de alimentos, manufactura de bebidas, procesamiento de tabaco, sectores agrícola y de plantaciones y en las industrias hotelera, de restaurantes y proveedores, comercios y servicios. Con 2,5 millones de miembros cotizantes,  la UITA está integrada por 422 organizaciones sindicales afiliadas en 126 países, que representan a más 10 millones de trabajadores y trabajadoras en los sectores de UITA afiliadas en 126 países, que representan a más 10 millones de trabajadores y trabajadoras en los sectores de UITA.
Para contactar la UITA:
Correo electrónico:
 iuf@iuf.org
Dirección postal: Rampe du Pont-Rouge, 8, CH-1213, Petit-Lancy (Ginebra-Suiza)
Teléfono:
 + 41 22 793 22 33 + 41 22 793 22 33
Fax: + 41 22 793 22 38