jueves, 29 de septiembre de 2016

Se me han hinchado las narices


Se montado la de la Virgen. La corporación ha hecho público que retirará los símbolos religiosos de los centros oficiales, incluyendo, claro, la imagen de la Virgen del Carbayu, patrona de Langreo, y una parte de la población ha montado en cólera. El martes hubo concentración, voces, imprecaciones y zarandeos.
“¿Qué y-pasa a esti home? Na, que cayó, ahí nel pasu peatones. ¡Ah, en el ladrillu esi!” Por lo que se ve todo el mundo lo conoce; hay una diferencia de casi cinco centímetros entre la acera y el badén, cualquiera puede tropezar y romperse la cara a la entrada del Mercadona. En este caso era al ir, si es a la vuelta, con las bolsas en las manos, me parto el alma.
Reunieron más de cinco mil firmas. A la puerta de la Casa consistorial leyó Julio las razones por las que consideraban que no debería retirarse la imagen, ante unas quinientas personas que lo apoyaban. Dicen que los concejales de Somos se rieron, y se armó la de dios es cristo.
La gente se impresiona mucho por la sangre; hice un esfuerzo porque no me cayera por la impoluta camisa blanca, para que aquello no pareciera una hecatombe, pero se sangra tanto por la nariz…Policía local, ambulancia, Urgencias. Puntos de sutura y un tapón en el lado derecho para tapar la hemorragia; cuando entré en el Centro de salud para que me lo retiraran una niña saltó para ponerse a cubierto en las faldas de la abuela, del susto.
No he visto muchos vídeos, aunque ambas partes están encendidas. Dice un ciudadano al alcalde en el salón de plenos: “Vas a permitir que te trate de tú. Hables de respeto y educación; mientras Julio leía la nota de explicación, esos dos que están ahí y otros dos estaben riéndose y provocando a la gente, en vez de respetar lo que 5.000 langreanos vienen a traer al ayuntamientu. Creo de tienen que pedir perdón a la gente”. Conociendo a los personajes no dudo de su afirmación; mala cosa juntar ignorancia y soberbia. Escribe Cefa Campón (de su artículo está tomada la foto de la virgen) en La buena cara de les Cuenques, “tamién los hai que-yos encanta pisar fontanes"

Equivalencia, fontán=charcu. Meterse en un charco, innecesariamente, es lo que han hecho algunos. El acuerdo de la Corporación en abril era correcto: hablamos de una institución laica en la que no caben símbolos de ninguna religión. No era menester citar una imagen concreta, de hecho yo ni me había fijado que la Virgen del Carbayu estaba en el ayuntamiento. Me decía Paco Prendes, presidente de honor del Ateneo Republicano de Asturias acerca del mismo tema en Gijón, “Aquí Pacita no dijo nada, quitó la imagen, tapó el furacu y nadie se quejó”.
¿A cuento de qué dar tres cuartos al pregonero? La cosa tiene más delito cuando cruje de puro contradictoria. En las páginas especiales de la prensa pudo leerse el 8 se septiembre un artículo de un destacado miembro de Somos con relación a la fiesta de la Patrona de Langreo; se han visto anuncios pagados de publicidad de partidos de izquierda en fiestas patronales. Ahora, ante el lío que nunca debió ser, retroceden, “nunca dijimos que íbamos a quitar la imagen del ayuntamiento”, “hay que consensuar” ¿En qué quedamos? Mientras tanto, otros partidos que han votado a favor de la moción laica, se han retirado, astutamente, del primer plano.
Me dieron ganas de escribir el accidente y hacer fotocopias, o grabar la explicación, porque cada paso, con la proa marcada, tenía que pararme a contarlo de nuevo. En una oficina, mientras se lo relato a su jefe, dice la secretaría, “Ah sí, ¡donde el Mercadona!” ¡Joder!, todo el mundo conoce el mal paso y nadie ha protestado. Cuando se lo estoy contando a una amiga, al lado del kiosko de Cristina, una buena mujer se pega un sapazo de espanto delante de nosotros; la ayudamos a levantarse, no tiene nada más que la vergüenza y el desconcierto de haberse caído sin saber por qué. Le enseño, a su espalda, dos adoquines desnivelados; aunque la calle es peatonal pasan igual los vehículos, incluidos camiones de tonelaje inadecuado. Llega un matrimonio, ella lleva el brazo en cabestrillo, “Tropecé en La Pomar, fractura de…”
El otro lunes, como tantos ciudadanos de Langreo, tropecé con una acera mal construida y se me hincharon las narices. Y eso que solamente me ocupo de cosas terrenales. Al equipo de gobierno no le va a pasar, porque pasea poco por la ciudad, pero como últimamente anda mirando para el cielo, como no tiene línea directa con la Divina providencia, -que se sepa-, es bastante probable que se estrelle.


miércoles, 14 de septiembre de 2016

El extraño caso del obispo, la secretaria y su marido, con las terribles consecuencias para la isla de Mallorca.



Hay un pequeño establecimiento en el carrer l'Argentería, número 1, que no puede llamarse más que Bar Plata; en él Carlos reparte amabilidad, sonrisas, bromas, cervezas heladas, y excelentes bocadillos de atún y sobrasada; normal o picante. El nombre de esta calle viene del gremio medieval de plateros; eran fundamentalmente judíos, pero cuando las hordas cristianas asaltaron el call, prefirieron cambiar de religión, para preservar cabezas y haciendas. Está a la espalda de la iglesia de Santa Eulalia, la primera parroquia católica después de la conquista. El miércoles las dos señoras de edad incalculable acaparaban los dos diarios a disposición del público habitual: “Sale lo de Sonia Valenzuela y el obispo”.
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Sonia era la responsable de relaciones institucionales del obispado, a la que el titular de la mitra había elevado a la categoría de secretaria personal. Dicen que ella y su esposo pertenecen a las altas esferas del Partido Popular y de la sociedad católica palmesana; parece ser que esto ha pesado mucho en el desarrollo del folletín. El marido, que además tiene un nombre como para no olvidar, Mariano de España, acudió a ver a Dom Javier Salinas i Viñals para que dejara de rondar a su señora; no  solamente fracasó en el empeño, sino que se consideró burlado, así que preparó recursos a instancias superiores, aderezados con los informes y fotografías de una agencia de detectives. Para que no faltara de nada.


El señor obispo dice que no ha ofendido a la moral católica, incluso puede que fuera así, pero sí ha estado escaso de prudencia: En una ceremonia pública bendijo los anillos que se intercambió con su secretaria, con los nombres de ambos grabados; en la prensa sale la foto del suyo, adyacente en el dedo al prestigioso anillo episcopal. Amores. Ya lo dijo Pablo de Tarso, primer ideólogo del cristianismo: Aunque tuviera el don de profecía, penetrara todos los misterios, poseyera toda la ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Claro que sus sucesores mandaron retirar a las mujeres de todos los sitios públicos, los teatros, las iglesias, porque eran elemento de tentación, que ya se sabe cómo el hombre es fuego, la mujer estopa, y viene el diablo y sopla. Las tierras mediterráneas saben mucho de dimonis y de tentaciones; también de que no ha bastado con retirar a las señoras de las sacristías. Javier Salinas se ha visto obligado a separar de su cargo a Antoni Vallespir, prior de Lluc, el lugar santo por excelencia de la isla mayor, acusado de ser demasiado cariñoso con els blauets, los niños cantores.


Y a Joan Pons, de Sa Pobla, y a Antoni Caro, de la parroquia de Selva, por las acusaciones de un monaguillo, que implicaban a otros rectores. Ha tenido que tragarse todo el proceso de Pere Barceló, de Can Picafort, -quien tuvo el dudoso honor de ser el primer sacerdote expulsado de su ministerio en España por estas razones-. Acusado de violación al menos por seis feligresas, por la denuncia de una de ellas los tribunales le impusieron una fianza de 100.000 euros, con responsabilidad civil subsidiaria para el obispado. El asunto se remató con una indemnización de mutuo acuerdo por importe de 30.000 €.


Todas estas informaciones, nunca desmentidas a la prensa, con actuaciones judiciales serias, forman parte del panorama que el obispo Salinas hubo de afrontar en Mallorca. También señalaban en su contra las fuerzas de la derecha católica que no ha sabido ser suficientemente combativo cuando en el ayuntamiento retiraron el crucifijo del salón de plenos, ni ante el intento de derribo de Sa Feixina, un monumento al golpismo militar que se resiste a la piqueta.


Roma le ha depuesto y le da un empleo menor en Valencia. Si estas fueron las verdaderas razones de cargar contra Dom Javier, en el pecado llevan la penitencia: Ha venido a mandar en Mallorca un obispo de Menorca. Para mejor comprensión del agravio debe señalarse que nunca ha podido presentarse un menorquín (o menorquina) como cabeza de lista para las autonómicas, ¡jamás saldría!


El administrador apostólico, Sebastiá Taltavull, va a tener que esmerarse para que las aguas vuelvan a su cauce. Durante el fin de semana florecieron panfletos contra la señora secretaria y su ex marido, por las calles del elegante casco antiguo; el obispo depuesto fue despedido por trescientos compungidos feligreses, y en la madrugada del domingo apareció el retrato del sagradocorazóndejesúsenvosconfío tirado entre estos contenedores de Es Fortí. ¿Un nuevo cisma?


No creo, la verdad. El poder de la Iglesia en Mallorca lo desaconseja; si bien en ocasiones son tentados a ello, los prelados procuran pelearse poco para seguir haciendo caja, aunque sea con medios fraudulentos. En enero quise ver una exposición de belenes de marfil, que se anunciaba gratuita en el palacio episcopal; para entrar se me exigía comprar el billete de la exposición sobre Ramón Llull.  Me quejé a la encargada porque la muestra llulliana ya la había visto, -previo pago, claro-, y porque en la prensa se decía “gratuita”. Como no le acepté su argumento de que era un error de los diarios, me remitió a las oficinas episcopales; allí un joven caballero me atendió con educación, lamentó lo ocurrido, quiso cargar el error a los periodistas y por fin me ofreció pasar sin pagar. Le dije que no aceptaba privilegios y me prometió enmendar el error; le hice ver, de paso, como estas informaciones tenían despistados a otros turistas alemanes.


El primer martes de septiembre, como cada mes, hay concierto de órgano en la catedral. “Gra-tu-i-to”. Cola de centenares de metros, que da la vuelta al perímetro de la seo. Otro matrimonio alemán (siempre lo son) se pregunta, como nosotros, si todo aquello es para el concierto. Me ofrezco a informarme, mientras me guardan el puesto en la cola. Voy al securata. Buenos días, ¿para el concierto? Esa mirada  de superioridad que tienen algunos en cuanto los uniforman. Muy fácil, póngase a la cola, saque una entrada y pasará al concierto. ¡Lo habría jurado! La prensa dice gratuito, señor mío. Solución: Usted saca el ticket de entrada para ver la catedral,  por el concierto no paga,


Semejante comportamiento es, en toda tierra de garbanzos, publicidad fraudulenta; algún día esta maldita actitud pesetera desatará todos los demonios. El matrimonio alemán no daba crédito. Os lo cuento, para que cuando viajéis a Palma no os creáis promesas de gratuidad en la sede de los católicos; a la par afirmo: ésto no va a quedar así.